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A B C JUEVES 22 DE NOVIEMBRE DE 1928. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 33. ea... ¡Bah! Lo Importante es ser un buen capitán y saber conducir la nave para llegar donde se quiere y donde se debe llegar. 5 Poder con la vida! En estas palabras puede resumirse el concepto fundamental de la nueva comedia de Benavente, larga- Informaciones teatrales, Pepa Doncel Otras noticias. El teatro en provincias. Cartelera madrileña. Informaciones musicales. Informaciones y Noticias Teatrales En Madrid Pepa Doñee En el incesante navegar de Benavente por los mares del pensamiento, arribamos otra vez a un lugar conocido, escenario famoso de algunas de sus producciones. Hemes tocado de nuevo en Moraloda, la vetusta ciudad, de inalterable fisonomía, y tenaz baluarte del fariseísmo, circundada por el ancho íoso de su tradición, sin puente levadizo, en su vida silenciosa y estática, que la dé paso a las inquietudes y actividades do la sociedad moderna. Nada ha variado en Moraleda. Todo dormita allí en el más incomprensible vas. ío, entre espesas y recortadas sombras, de sabor zuloaguesco. Pues en e sta ciudad de Los malhechores 3 el bien donde la hipocresía tiene categoría de virtud, vemos instalada en una vieja y señorial casona, acomodada en un moblaje y traza al gusto de su tiempo, a doña Felisa Rodríguez de Medina, viuda de Cifuentes, quien la legó con el inmueble todo su cuantioso patrimonio. Doña Felisa aparece ante la sociedad de Moraleda como una dama adornada por las más ejemplares vir- tud. es. Sus largas y frecuentes dádivas, aplicadas a toda obra meritoria; su prontitud y celo por intervenir en cuantos actos benéficos o fundaciones piadosas requieran su concurso, le han asegurado la admiración y el respeto y las simpatías de las directoras de la opinión en Moraleda, A sus veladas asiste lo más encopetado de la ciudad. Da eí ejemplo su ilustrísima, que, con su ¡presencia, autoriza, decora y acrecienta el favor de que goza entre el cacicato femenino la filantrópica viuda de Cifuentes. Mas ¿quién es? ¿Cómo es doña Felisa? ¿Es tal como se nos presenta? No; ni mucho menos. Pronto un tufillo delator va descorriendo el velo de su verdadera personalidad, l a dQña Felisa tan reverenciada en Moraleda fue en el mundo Pepa Doncel. Tuvo, como otras de su especie que supieron retirarse a tiempo y con provecho, una historia alegre y accidentada, aunque siempre procuró salvar las apariencias no comprometiéndose en demasía y haciéndose respetar de las gentes, como mujer calculadora que pone su mirada en un posible mañana, purificado! del turbio pasado. Y ACTO I. ESCENA VI CIE. Í (Sra. áster) -ESTONCES. ¿LE LLAMABA PADRINO? FELISA (SI- E. Membrives) -No; PADRINO T Í SE SABE LO QUE QUIERE DECIR. Ll 5 LLAMA TÍO GONSALO; TITO GONZALO, DICE ELLA este punto de contrición llegó para Pepa Doncel en su matrimonio con Cifuentes, un enlace ventajoso, al que fue sin amor, aunque luego la bondad de aquel hombre, tan generóse; que no vaciló en reconocer como hija suya a la que hubo Popa Doncel de sus amores con Gonzalo, el ümco y amado bien de su vida, dejara en su ánimo la dulce huella de su respeto y de su gratitud. Mas Pepa Doncel irá siempre en el fondo de Felisa. Por mucho que ésta quiera domeñarla, se le escapa, la burla, le brinca en el alma y busca su expansión de otro tiempo. Así, en la maestra escena de la viuda de Cifuentes con una amiga y camarada ACTO II. ESCENA VII de su loca juventud, apenas el champán FELISA (Mcmbrives) -i A B S I UTRILLO... ha puesto en sus labios el sensual perfume SIMPÁTICO. U N BUEN AMIGO. de sus añoranzas, emerge de la báquica SILVESTRE (Perales) -RECUERDO QUE CON EL copa el pasado de Pepa Doncel. Toda ella se remoza ante el dorado vino, cómplice de FUI UN DÍA A COMPRAR UN KEGALO PARA U S I E D tantas aventuras, en una atropellada char- UNA DE ESAS SORTIJAS... FELISA. ¡A B SI! No ME ACORDABA. S I ME- LÜ. la, íntima, confidencial, centelleante, de más dichosos años, hora de todas las revelacio- RESALO EL DÍAD 3 MI SANIO. nes, donde ya el más escondido secreto no mente expositiva y minuciosamente razotiene lugar. Y en este cursillo de gratos, nada, aun en alguna de sus sinrazones. Tres amables recuerdos, sólo hay uno que nunca escenas capitales la colocan en el rango de traicionó Pepa Doncel: el do Gonzalo, el las más acabadas obras del auténtico príncipe de nuestra dramática. Son aquéllas: la admirable escena, ya apuntada, de Pepa Doncel y Cira; la del acto segundo, entre aquélla y Gonzalo, que comienza en mutuos y duros reproches y acaba en un voluptuoso deleite, erT una cadencia de amor; y el co- loquio de Sepa Doncel y su fracasado yerno, hombre ya maduro, pero aún sujeto a la insoportable tutela de unas hermanas gazmoñas; escena habilísima, donde las sutiie. -s artes de esta mujer Hienden su peligroso anzuelo. La gracia epigramática y florida, el verbo satírico de Benavente piruetean en el diálogo, tan natural, tan elegante, tan señor, en el oue cabrillean los altos pensamientos junto a mordaces y atrevidos conACTO II. ESCENA I ceptos, que mucha gente ovacionaba, interpretándolos como latiguillos mitmescos. Y GONZALO (Sr. Soto) -PERO ¿QUE IMPORTAN ESAS nada más lejos de tal intención. SEÑORAS? ¿E S QUE NO SE PUEDE VIVIR SIN ELLAS? La jornada, especialmente en el acto priGENOVEVA (Srta. Ortiz) -AQUÍ, N O AQUÍ NO ¡mero y buena parte del segundo, fue apoSE PUEDE VIVIK. SIN ELLAS, POR LO MENOS, COMO teósica. El púbLco, enard- ecido, aclamó a MI MADRE QUIERE VIVIR. Benavente, interrumpió escenas, se sintió GONZALO. Y DECÍAN QUE EL DIRECTORIO IBA A hechizado por aquel prodigio, y la desborACABAR CON EL CACIQUISMO, CON EL CACIQUISMO dante admiración de los espectadores enDB LAS SEÑORAS DE PROVINCIAS Y PUEBLOS NO volvió la rabeliana fig ura de Benavente ACABA N I EL JUICIO FINAL. en oleaje de sus férvidos aplausos. 1 Como en la famosa noche de La Malhombre entre todos los hombres, que esclaquerida de Los intereses creados de vizó su voluntad. La escena, de admirable La mariposa que voló sobre el mar como realismo, llena de sabor y de enjundia, de una de tantas noches iluminadas dei vivo donaire, fue interrumpida dos veces, maestro. entre grandes aclamaciones a Benavente. El éxito decreció en la segunda mitad de Este es el interesante dualismo que hay la obra. Xi ésta podía era imposible suen Pepa Doncel, figura profundamente humana, corazón de mujer, revelador de to- perar a lo que ya habíamos visto, ni el público, un poco fatigado, tenía las mismas das las femeninas inquietudes, magnífico energías para mostrar su entusiasmo inicial. retrato que viene a enriquecer la galera La reacción caprichosa que se produce en de mujeres benaventinas. algunas personas, lícito recurso en el autor Mas en Pepa Doncel triunfa, al fin, su para la finalidad de su comedia, ya señaladeseo de llegar, fuese como fuese; lo único da; 3 a reiteración de algunos motivos, puque le importaba en la vida, por razón, de del tercer acto; su orsullo, al que sacrificó todo. Por su va- dieron aminorar el éxito había salvado, y pero ya lo importante se nidad de ser reputada como una gran seal final estallaron nuevas ovaciones en hoñora lanzaba a su hija a un matrimonio nor de Benavente, que ht bo de dar las grapoco íeliz, pero muy conveniente para su cias con sencillas palabras de gratitud. buena plataforma en Moraleda: por ello ¡e Arduo, difíbil, era para una actriz el cordefendía del amor de Gonzalo, que llenaba todos sus sentidos: para no volver a ser la porizar la fig- ura de Pepa Doncel en sus dos otra: por ello tambi 6 n acallaba con su di- antagónicas realizaciones. Pero cuando esta nero, al socan e ño obras de caridad, las actriz es Lola Membrives. el intento era más voces Je la maledicencia, quo ya corría en, hacedero y la empresa más llana. ¿Lo consiguió? Rotundamente, con toda la fuerarroyos de murmuración por Moralcda. Compraba, ¿corno dudarlo, unafingida, con- za y capacidad expresiva de su talento y do su arte, de tan dlicitad os horizontes, que se dicionada, estimación, porque ya nadie desconocía el pacado turbulento do Pepa Don- pierden en la universalidad de la escena dramática. Todas las gamas de su papel: cel, peí o su orgullo veíase satisfecho y su voluntad losrada. Felisa mató a Pepa Don- risa, llanto, dolor, alegría, pasión, amor do cel. Se hizo cuanto ella quiso. Todos so so- madre, magnífico arco iris de cuantos sentimientos luchan en su alma, fueron sentirae -ieron a esta imijor de raro temple, para quien la vida- -nos dice- -es como un viajo dos con exiít ísito arte. Qué primorosamenf te interpretó la escena con Cira en el acto cor el mar: d as de calma, días de borras-