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El Toledo romano; U N O D E LOS MÁS 1 NTER ES ANTES. ALO R ES. MISTORICOS PASA DEL INCÓGNITO A FELIZ REALIDAD CIMENTACIÓN- DE LA SPINA CIMENTACIÓN DE- LAS CARCERES- La ciudad imperial, que guarda impor- sobre los que se ip antaron unos árboles, contantísimos recuerdos de todos sus pasados virtiéndolo en jardín, y un arco interesansiglos, valiosos rastros de las pasadas ge- tís mo, ante el que se levantó un juego de neraciones que la vivieron, recupera ahora pelota uno de sus más interesantes valores, aclaMuy poca atención tuvieron estos restos rando páginas incógnitas de la dominación por parte ds los suyos, como prueba lo romana. Poco. sé sabía de ésta, coincidiendo todos los historiadores en calificar de pobres y escasos los vestigios que de ella quedaron. ¿Cómo era aquel célebre Toletum que tan reñidamente- -según la narración k Tito Livio- -conquistara en el año 192 antes de T- C. el procónsul Marco Fulvio Novilior? Sábese que, aunque el recinto guerrero, ocupó las alturas, la población romana extendíase también por las partes bajas, por las afueras, especialmente en los sectores N. y E. donde instalaron sus recreos y sus templos; pero ni de unos ni otros lugares quedan restos. Sólo unas pocas ruinas del Circo han- subsistido, -unos interesantes bloques absurdamente enterrados, EXCAVACIONES EN LA PORTA TRIUMPIIALIS que hicieron. -con ellos, y también por los de fuera, por la crítica. y. la investigación, que nó se detuvo ante tari importante, monumento. A 1 caer las últimas piedras del Circo, en el principio del siglo x, hasta cuya fecha, durante las dominaciones goda y árabe, se conservó casi íntegro, perdióse por completo el rastrp de tan interesante fábrica, sin. que apenas se haya investigado nada sobre el mismo. Y en esta incógnita ha permanecido hasta el año 1926, en que el notable ingeniero geóg rafo, director de esta Estación Central Sismo ógicaj y gran amante de tales estudios, D. Alfonso Rej Pastor, realizó un importante y documentado trabajo sobre el propio terreno, con las ruinas que quedan, enterradas dos y tres metros, como elementó de comprobación infalible, llegando a obtener el plano del Circo con toda exactitud Con éste se lia comprobado la semejanza en el trazado e incluso en. la orientación con el de Mérida, sien-