Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. MARTES 28 DE FEBRERO DE 1928. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 17 INFORMACIONES. Y NOTICIAS Fallecimiento del gran tribuno Vázquez de Mella. Su última enfermedad. Datos de su vida. Otras noticias. que al grandilocuente orador, bastaba con unos minutos. de meditación para represar... Creemos destacar otro de los caracteres príncipes de la actuación de Vázquez de Lo que hará perdurablemente digna, de Mella al evocar, junto a la fogosidad apos. respeto y de homenaje la evocación de don tólica de sus principios, el espíritu de amplitud tolerante y- -aún con el peligro de Juan Vázquez de Mella es el carácter y senincurrir en antinomia, lo diremos- -libera! tido de apostolado que dio a su limpia acción Porque la ideología y los sentimientos del política, a través de las jornadas en que este eran caballero. del ideal puso lo más. egregio parlamentario tenían raíces hondas en la convicción, porque, no era un seccálido de su temperamento, lo más claro de tario ni un fanático, porque su mentalidad su mente. se había troquelado, en el estudio, Vázquez Adscribió a edad temprana a la causa trade Mella fue adversario de casi todos los dicionalista todos sus. afanes políticos; se entregó a ella, con tales renunciamientos de. políticos españoles de su época; de ninguno fue enemigo. ÍYI SU espíritu liberal, nunca vario linaje, que bien pronto no eran solóla en pugna con su fe tradicionalista, supo voluntad y el pensamiento del hombre públirevestir el ardor de su acción polémica con co los que vivían consagrados a servir los atributos de la lealtad y de la correcaquel ideal histórico, siíió que también acución señoriles aun en los instantes en que dían al conjuro de ese servicio el hombre de letras- -de letras clásicas- el intelectual, más dura viniese a ser la contienda. el filósofo, el conversador ameno, el buen caPérdida de muy aciago alcance es para ballero cristiano, el orador, cuanto era, y fue España la muerte de D. Juan Vázquez de proteico en su grandiosa personalidad, el Mella. Va extinguiéndose la estirpe de eseminente, español que acaba de fallecer. tos claros luminares, de estos austeros va Apóstol siempre y. apóstol doquiera, porque rones, de la ciudadanía y del civismo. No el ideal arraigaba en Vázquez de Mella en se les puede ver desaparecer a uno tras a convicción profunda de que el apostolaotro y perderse la posibilidad de acudir a do debe ejercerse, sino se practica sólo como su experiencia, a su autoridad, a su patrióun. oficio político, si no se simula como tico consejo, sin sentir angustia e inquietud, na función de histrión, allí donde haya además de un dolor profundo y cordial. una. voluntad que rendir o un pensamiento que convencer. Así, Vázquez de Mella acEl Sr. Vázquez de Mella Oyó tuó profusa e incondiciorialmente; acudió Misa y Comulgó átoda liza, qiíé por ser hollada con su planta de cruzado ya era. liza noble de- paladiEl Sr. Vázquez de Mella pasó el resto de nes; y no desdeñó llevar su acción, sublime la madrugada; de. anteayer muy- fatigoso, y, y ardiente allí dónde se alzaba un enemigo aunque conservaba toda su lucidez, se le noal que había que batir o sencillamente un taba un decaimiento grandísimo. trampantojo al que urgía desbaratar. Y, en A las nueve de la mañana del domingo, el mitin, én la- conferencia, en el libro en el su confesor, el padre Juan Pássera, dijo Parlamento, Vázquez de Mella fue siempre una misa, según costumbre de todos los docentinela de la. cruzada a que servía. Un mingos, que- el Sr. Vázquez de Mella oyó centinela que en sonando la hora del ataque con gran devoción, recibiendo con ejemplar se transfiguraba radiantemente en caudillo, recogimiento la Sagrada Eucaristía. r por obra de su verbo. El padre Juan rezó la letanía en latín, que el Sr. Vázquez de Mella siguió con toda- ¡El verbo de Vázquez de Mella! -No se atención, y luego contestó con voz clara y le puede evocar sin sentir. el escalofrío de firme a las jaculatorias y recomendación del la emoción, aun en estos desmañados y poalma que rezó el sacerdote. bres días en que al recordar la tribuna parSe hallaban presentes en aquellos momenlamentaria parecen condensarse todas las intos doña Teresa Luzzatti, parienta del señor vectivas contra ella en la estolidez de. desVázquez de Mella; el conde de Doña Mapreciar el don divino de la palabra. ¡Tardes rina, los Sres. Keller, Bofarull, Fanjul, gloriosas en las que ese don fluía, en opuChicharro, Lostau, Cortina y otras personas. lenta y clara catarata saturada He ideas y El Sr. Vázquez de Mella, después de la de emociones, por los labics. de Maura, de ceremonia religiosa, -se rehizo algo y conCanalejas, de Moret, de tantos, de tantos... versó con algunos de los presentes. Y ¡entre la falange fecunda de los oradoA las diez y media volvió a recaer, en res, Vázquez de Mella. El recuerdo de su términos que reflejaban un completo agota ¡verbo, fogoso, de gran trémolo, será por miento de fuerzas. Siempre una de las más puras glorias del Los doctores Marañón, Comas, Ferratges Parlamento español y el más claro blasón de y Várela, que reconocieron detenidamente la ejecutoria del apóstol político cuya mueral ilustre enfermo, observaron que el corate lloramos. Un discurso de Vázquez de zón- funcionaba con dificultad; el foco bronMella no era sólo la- expresión candente del coneumónico se había extendido al lado raciocinio, ni la catilinaria formidable, ni derecho, invadiéndolo totalmente, y la albúel módulo de una polémica; era antes que mina había aumentado extraordinariamente. eso y era sobre todo, eso, -la gran cruzada Se pusieron en práctica los recursos nepuesta en marcha; cabalgada de legiones cesarios para ver de atajar el desarrollo del que entran al combate o desfile de paladimal aplicándole inyecciones y ventosas. nes que exhiben con orgullo sus señeros El Sr. Vázquez de Mella fue agravándose pendones. Pero, siempre, tumultuoso galoen términos muy alarmantes en el transcurpar de los más incoercibles corceles de la so del día, y, aunque conservaba su lucidez, oratoria, llevando por jinetes, con rienda no hablaba. holgada, figuras de la raza, glorias de la Por el domicilio del Sr. Vázquez de Mella, tradición, almas de España Un discurso de (Vázquez de Mella era torrente de doctrina, en el paseo, del- Prado, -desfilaron numerosísimas personas, que firmaban en jas listas de cultura, de ciencia, de f de idealismo colocadas; en el portal. Su Majestad el Rey se intereso como todos los días, preguntando, por teléfono, en su nombre, el marqués de forres de Mendoza. También mostraron ínteres por el estado del Sr. Vázquez de Mella muchos representantes de los países extranjeros, principalmente el embajador de Alemania. Nueva. Reunión. de Jos Médicos A las ocho y media de la noche se reunieron los doctores Marañón, Comas, I erratges y Várela, y después de reconocer al ilustre enfermo abandonaron la alcoba, cambiando impresiones, en un despacho contiguo. Por disposición de los médicos, er practicante Sr. Sobrado, hizo una sangría al paciente, extrayéndole 200 gramos de sangre. El enfermo oermanecía ya insensible y con una respiración fatigosísima. Én vista de que ya no había esperanza alguna de que mejorara, se llamó por teléfono a La toruna, en donde residen las sobrinas del Sr. Vázquez de Mella, doña Enriqueta, doña María y doña Antonia, para comunicarles el inminente fallecimiento del Sr. Vázquez de Mella. La duquesa de Madrid, que se halla en Pau (Francia) telegrafió expresando el. sentimiento que le había producido la noticia de la grave enfermedad del Sr. Vázquez de Mella. y rogando se le in formara de su estado, ti ¿rr Faííecimiento del Gran Tribuno Vázquez de Mella La Muerte ¡A las once y, cuarenta y cinco minutos de la noche, sin la menor contracción ni el más leve movimiento, exhaló el último, suspiro. En aquellos momentos se hallaban presentes doña Teresa Luzzatti, la señorita Mussó, el párroco de San Lorenzo, Ú. Pablo Higes, gran amigo del finado; el párroco de San Jerónimo, D. Antonio Calvo; los Sres. Cortina, Fanjul (D. P. y D. J. Ríos, Lostau, Labrador, González TorreblaiiT ca, padres Alarcón y Juan; conde de Doña Marina, Keller (D. Guillermo) Chicharro Crespo, Fernández (D. Miguel) Peñaflor, su fiel criado Nicasio González, el practicante D. Juan Sobrado, a quien el finado tenía gran, cariño, y, otras personas- de su amistad. Cuando los sacerdotes le encomendaban el alma, momentos antes de expirar, el señor Vázquez de Mella abrió los ojos e hizo un movimiento de cabeza indicando que se daba cuenta de que llegaba su fin, y con la mirada siguió a todos los que estaban pre- sentes. Én seguida cerró los ojos. La noticia del fallecimiento fue 6o municada inmediatamente a S. M. el Rey, al presidente del Consejo, marqués de Estellá; ministro de la Gobernación y otras personalidades. También se enviaron telegramas a sus parientes y a l a duquesa de Madrid, En las primeras horas He la madrugada fue amortajado el cadáver con un hábito de terciario franciscano, Orden a la que pertenecía el finado. Las manos sostienen un hernioso crucifijo. Fue colocado en un modestísimo ataúd, trasladándosele al des- pacho principal, enlutado. Quedaron velando el cadáver varios re- ligiosos y los Sres. Keller, Cortina, Ríos y. Lostau y Nicasio González. El Día de Ayer en la Casa M o r tuoria Cómo la noticia del fallecimiento del: Sr. Vázquez de Mella había trascendido por. todo Madrid, desde primera hora de la mañana de ayer acudieron a la casa mortuoria numerosísimas personas significadas; que desfilaron ante el cadáver y firmaron en las listas. V