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A B C. M A R T E S 10 DÉ MAYO DE 1927. TOROS Y DEPORTES. PAG, 10. negasen tozudamente, no ya a divertir, sino siouiera a entretener a la bondadosísima y tolerante concurrencia. E! quinto toro ya he dicho que fue de bandera, bravísimo, de pre: ser En Madrid. La tercera de abono c osa lánrna. y ahora he de añadir, a por cade estricta justicia, que se arrancó los Ni la fiesta de Toledo, ni el furor del ballos con una alegría y una nobleza tan balompié, ni la positiva endeb ez de! cartel grandes, que fue una verdadera pena que no tuvieron fuerza bastante para evitar i, ue se le picasen más, y eso que tomó cinco varas, llenase la plaza madrileña en la tercera matando, tan certero era. otros tantos cabacorrida de abono. Y tan cierto es esto, llos. Se llamaba Polvorilla, y su pelo era como que ella no pudo resultar ni más abu- negro. El púb ico lo ovacionó en el arrasrrida ni más tediosa. tre, y pretendió, muv acertadamente, que lo paseasen por el ruedo; pero se opusieron a No quiso Saleri II enterarse de que su primer toro no tenía nada de difHl, ni de ello os mu illeros. y eso que- el Sr. Fenol, que era bravucón, ni siquiera de que es- que presidia, se sumó a- os deseos de los es. taba tan agotado, que el presidente de la pectadores. fiesta debió haber escuchado una ovación i Ah! en el circo se advertían aún las lupor haber cambiado la suerte de varas en minosidades rielarte incomparable de Gitanicuanto el bicho tomó dos puyazos. Por no llo de Triana. Conste así. por si el hecho advertir nada de esto, la faena de muleta pudiera servir de discu pa a los diestros de pecó de pesada, de vulgar, de anodina, lo- la tercera de abono. Por 1o que a mí atañe, grando con ella hasta tornar en gazapón holgaríame de ello. ¡Palabra! el suave bicho qué tenía enfrente; con el EDUARDO PALACIO acero estuvo asimismo el diestro alcarreño, francamente ma 1, viéndose obligado 1 a En Vista Alegre, flacha de entrar a matar cuatro veces. En el otro debuts toro, al que lanceó de capa bien, aunque ese estilo no sea el que hov rva, se limiA la clásica chata va a ser preciso cam 1 tó e espada a aliñar con la flánula, desbiarle el nombre por el de la plaza de los deñando hacer la faena que el bicho, altíestrenos. Comenzó la temporada estrenando simo de agujas y con la cabeza en las nu- decorado, modesto, pero decentito; estrenó bes, requería: un piftchazo y media estocaluego banda de música; siguió estrenando da baja concluyeron con la vida del toro toreros en cada corrida, y el domingo, para y con a paciencia, bien probada, de los espectadores, los que chillaron cuanto qui- que no quedara nada por estrenar, estrenó sieron, y con harta razón, ciertamente. Sa- también ganadería. No está mal este afán de renovación de leri clavó a 1 bichó que rompió plaza tres pares de rehiletes con su estil fácil y do- la Empresa carabanchelera, porque con las cuestiones de toros no reza el conocido reminador, si bien con poca suerte. frán de más vale malo conocido que bueValentón y con deseos de pa mas salió no por conocer y puesto que de lo conoel domingo a la p aza Fuentes Bejarano, cido no, se puede esperar gran cosa, bueno y bien se advirtió ello en la forma en que es ir dando, cosa nueva, por si surgiera lo dicho espada lanceó su primer enemigo; que con, tanto Interés espera la afición. mas como e 1 hombre propone solamente, En esta prueba no sale perdiendo nadie. quiso la fatalidad que, al salir el- diestro La Empresa ve cumplido su anhelo de llede su segundo quite, fuese prendido. y zanar la plaza, y el público se divierte, que es randeado fuertemente, sufriendo un porrapara lo que da su dinero. Y todos contentos. zo mayúscu- o- en verdad. Uñase a este acNo faltaron el domingo los toreros debu cidente uu natural desentrenamiento, y se tantes. Eran éstos Gitanillo. de Málaga comprenderá lo poco que pudo hacer e hizo el muchacho, a quien, para colmo de des- (ahora están de moda los gitaniüos en las crónicas taurinas y en la sección de sucedicha, dadas las mencionadas circunstansos) y el valenciano Barbera; el otro lugar cias, le tocó en segundo lugar un toro bravísimo, de bandera, de esos que descubren, lo ocupaba, el joven Pérez Sota, que ha ssn justificación posnVe, todo lo malo o echado raices en la plaza dé Vista Alegre, bueno que un torero tenga dentro dé sí. y que se repite más que un número, del Mató su primer enemigo de tres pinchamaestro Guerrero. Los atractivos del cartel zos v una estocada baja, v al bravísimo ya V la hermosura de la tarde primaveral damencionado de dos pinchazos y una estoban por augurado el lleno; cada desprendida. Después de esto pasó a Y vamos a la fiesta. la enfermería a curarse el porrazo de marras. El debut del ganadero D. Julián Fernández Villalba no pudo ser más desaforLo mejor de la tarde, o, más propiamente dicho- -salvo un estupendo par de Alpartunado. No estaban mal de presentación y gatento al bicho que cerró plaza- lo único de cabeza, pero, con la excepción del pride ella, fue el arte y temple con que- lanceó mero, que fue el único que hizo cosas de Antonio Posarla su primer toro y el primor toro de lidia, los demás mostraron tal manque puso en el quite siguiente; 1 intentó tamsedumbre, que alguno llego al extremo de bién hacer una fasna de mu eta, pero sólo ser ilidiable. Llevaron fuego los jugados en Jo consiguió a medías, por falta de reposo segundo, cuarto, quinto y sexto, lugan v por precipitarse a herir la primera vez. Con este ganado poco lucimiento podían iNo obstante, y a pesar de haber tenido que alcanzar los toreros, pero pusieron tal voentrar el diestro a matar dos veces más, el luntad y valor, -que los aplausos sonaron inpúblico 3 tan bueno y tan benévolo siempre, cesantes y el público llegó a divertirse a aplaudió al espada, que se vio Migado a saratos. lir al tercio, -montera en mano. En el último En Rafael Barbera, aparte la valentía, toro. Posada tiró sólo a aliñar, pareciéndome pudimos apreciar Un torero bastante entea mí Ven su brevedad, si no estaba dispuesrado y seguro. En una corrida manejable es to, como se advertía claramente, a ooner otro más noble empeño en su labor. De to- posible que tenga un buen éxito. Lanceó a su primero con mucho valor, y de los lances dos modos, es de lamentar- que un diestro de sobresalió uno que fue una maravilla de las notab; ísimas cond: c: ones del mencionado se conforme, en Madrid, con hacer lo po- ejecución. Aguantó mucho y muy valiente con la muleta, y despachó de una estocada ctiísimo que hizo en la tercera corrida de bien puesta, entrando con coraje. En su seabono. cundo, al que era imposible lidiar, hizo una Las reses ¡diadas en ella, de la vacada de faena de muleta y despachó de media Conradi estaban flacas, pero fueron bravas estocada. En sus dos toros en general; v resaltaron tan fáciles para los y muy merecidas palmas. escuchó muchas toreros, que es incomprensible que éstos se 1 NF 0 RMAC 1O ÑES TAURINAS Pérez Soto demostró el domingo, quiz más que en los días anteriores, su seguridad; y donr nio. Toreó dos mansos, y en los dos, estuvo bravísimo, y en cuanto le fue posible, mostró su buen estilo de torero. Dio asú... primero un pinchazo muy bueno y una, en- tera que le valieron la petición de oreja yv vuelta al ruedo, y al quinto, imposible detorear y dominar por su mansedumbre, de una hasta las cintas. Un éxito de verdad de; este muchacho con. dos ¡mansos de bandera. Gitanillo de Málaga torea poco y domina menos; tiene, en suma, mucho que apren- der. Mató a su primero de una entera y u n 1 descabello, oyendo palmas, v al último de unn estocada fea y tres intentos. Y ahora a esperar al próximo, en el que, para no romper la costumbre, -estrenaremos rejoneador. i M. REVERTE El torero Caganchó es una talla del Montañés La carretera que conduce a Toledo, triturada de tránsito, se conservaba en su sitio con las partículas en contacto, por- un milagro de reposo. El domingo salió de Madrid un coche; luego otro, en seguida más; el último en llegar a Toledo ocuparía un guarismo de millar. La carretera, aventada por las velocidades, roto el equilibrio 1 del reposo, voló hasta ser un túnel de ópalo, que se mantuvo con el día, y luego, a la noche, la carretera tamizada se acostaría en los trigos sedientos del camino, que si no beben no medrarán, y en unos árboles, muy pocos; que parecen. oasis y que se conservan copio ejemplo para que los niños de Parla v pueblos enfilados por la carretera no se queden sin saber- vagamente lo que es el arbolado. La carretera hoy no existirá sino en su huella, y, sospechándolo, unos hombres acopiaban material. urbano para que Toledo y Madrid se unan por una calle. Esta gente ¿adonde va con tanta unanimidad, y tanta urgencia? se preguntaría el no iniciado en lo que es un domingo de Mayo con toros y con uri torero al, que la multitud espera lincharle o glorificarle. Ya se sabe, no hace falta decirlo, qué este forero este año es Caganchó. Y ayer toreaba. Caganchó en Toledo. Caganchó es el torero de las multitudes, que no pueden permanecer en reposo en; el tendido; las inquieta, las excita, las encoleriza o las hace rodar sometidas las gradas de la plaza, hasta caer a sus pies en el- ruedo. El orden público se desordena un poco en presencia de este torero, porque las, pasiones, ha tiempo apartadas, van a la plaza cuando torea él. Y al acabar la tarde; los custodios del orden intervienen para que no le mate la ira o no le mate- la admiración, que de las dos maneras matan las muchedumbres. Es el torero más representativo de su época. Concedido permiso, previa tolerancia de la afición, para esperar cada torero el toro que le vaya a su estilo o a su gusto, no se puede limitaf la tolerancia, y él espera sin disimulos ni hipocresías, y si- hace falta dejárselos vivos, se los deja (Carayaca) pero, cuando torea, escribe una página nueva en el libro de la Tauromaquia (Toledo) ¿No esperan ¡os demás? Pues ¿por qué no va a esperar él, aunque sea extremista, como el Gallo, y no sepa de términos medios, porque su arte no se aviene con la burguesía taurina, y oscile del desastre a la victoria, de la muchedumbre que le arroia a pedradas, a la muchedumbre que. le besa las zapatillas de torear. El toreo de Caganchó es como el péndulo, va de un lado a otro sin pararse en la vertical: tic- tac, íic- tac, aplausos- pitos, exaltación- rencores. La vertical es el equilibrio del reloj, pero es tatribiéa. que sé le ha acabado la cuerda.