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A B C. MTEKCOI S 4 DE MAYO DE 1927. LITERATURA Y ARTE. PAG. 6. sólo la inteligencia de Dios puede. sufrirlas, y su infinita misericordia perdonarlas. Colonna di Cesari Rocca cree que, al escribir estas palabras, supremas, el burlador, más que en las damas sevillanas a- quienes había engañado, pensaba en su hermana de Montemaggiore. Y de esta manera, el buen, historiador nacionalista tiene el consuelo de figurarse que, hasta en el momento de su contrición, aquel ser extraordinario tuvo los ojos puestos en su verdadera Patria. E. GÓMEZ CARRILLO, París, Abril 1927. j Queda autorizada la reproducción de los artículos e infotmaciones publicados en este número, siempre que se diga: De ABC DON JAIME, EL DE HIERRO Calladamente, lo mismo que vivió, ha muerto en Madrid el insigne pintor Jaime Morera. Tan calladamente ha dejado este mundo, que apenas si se supo que se encontraba enfermo, y operado, y hasta sacramentado, y apenas si sumábamos una veintena los devotos amigos que llevamos sus restos a la estación del Norte. Tan calladamente vivió, que muchas gentes se han preguntado ahora: ¿Pero el pintor Morera... Si yo creí que había muerto hace mil. años! Y es que Morera no gustó nunca de bullir, ni de zascandilear, ni de procurarse entorchados a costa de arrastrar la dignidad por los senderos de la intriga. Morera fue UH enamorado de su arte, y lo cultivó siempre en silencio; con honradez inmarcesible; con seriedad de catalán. Toda su vida, de labor concienzuda y persistente, constituye un ejemplo de austeridad y de nobleza; Ja- más prostituyó su paleta española- -española, no por pintoresquismo, sino en su probidad- nunca hizo concesiones al. mal gusto; en ninguna ocasión se dejó alucinar por. una moda pasajera, ni envenenar por los gases mefíticos de la pintura de vanguardia Hombre para elque no hubo secretos en la técnica y poseía en alto grado el sentido decorativo, le hubieran sido fácilmente accesibles las piruetas contemporáneas. Prefirió, sin embargo, pintar serenamente; pintar lo que veían sus ojos a través de susgafas, y no lo que hubieran creído ver a través de un ajenjo o de una crítica altruista. No debe extrañar, pues, que, aunque ahora acaba de morir, ya estaba sepultado Morera por propia voluntad desde hace mucho tiempo. En su vivienda- estudio de la calle de Atocha, y en su casa algorteña (que él mejoraba todos los veranos con algún nuevo aliño) atendido y mimado por su esposa excelente, y conservando el trato: de añejas amistades, justificaba el que ahora digan muchos: ¡Si yo creí que había muerto hace mil años! Y no, no había muerto. Fuerte y erguido aún, vivía y trabajaba a los setenta y dos con el mismo entusiasmo que a los quince. No obstante. la. inhnidad de cuadros que ha vendido y de los que ha donado al Museo Morera de su ciudad natal (Lérida) es enorme la cantidad de obras pictóricas que dejar almacenadas en su estudio. Algunas veces le había yo incitado a que hiciese una Exposición. ¿Para qué? -me contestaba siempre, Y quizá estuviera en lo firme. ¿Paira qué? El sabía muy bien que ahora se lleva en arte el pantalón chanchullo y él era un hombre serio; un pintor español. Antes ha- bría roto sus pinceles que salir a la calle con los volatineros del gran bluff monitnartrois. Encontrábase el hombre algo postizo en este denso ambiente de impura pirotec- nia. Es como si a Emil Sauer lo llevara, tiñamigo a un cabaret, y, entre un shimmy y un charlestón, tocados por la jazs- band, le invitase a teclear un estudio de Beetlitiven. ¿Para qué? le diría el gran pianista, rehusando. Y tendría razón. No contaba Morera más de diez y sei 9 años cuando vino de Lérida a Madrid, y. otros dos transcurrieron cuando, especializado ya en el paisaje, se presentaba a las primeras oposiciones del pensionado en Roma, cuya Academia 1 Española acababa de crear Castelar. Dura fue la batalla; pero Jaime marchó con su honrosa pensión a la ciudad eterna, siendo sus compañeros de triunfo. en aquella primera promoción Francisco Pradilla, Casto Plasencia, Ruperto Ghapí, Aníbal Alvarez, Bellver y a gún otro. Con ellos fue también Alejandro Ferrant, aunque éste, pensionado por la munificencia personal de un Infante de España. Tres años anduvo por Italia el pintorjeridano, con largas estancias en Sicilia y enCapri, y alguna escapatoria por Bretaña. En Roma llevó a hombros el féretro de Ma- El principal enemigo de la juventud son las canas prematuras. Para evitar que aparezcan esas hebras de plata que, agoreras; proclaman una edad que no se tiene, y sin necesidad de aplicar tinturas al cabello, puede usted conservar un color de pelo permanente, evitando al mi smo, tiempo la caspa y la grasa, con el uso de la Onarehta y tres años ñé existencia tiene la casa Emilmat. ¿Quiere usted m a y o r garantía de la bondad y eficacia de sus productos? Estuche Ptas. 5 De venta en perfumerías y droíuerlas Por mayor: P c r í u raería Emilmat, Santa Catalina, 10, Madrid. 1