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A B C. MIÉRCOLES 2 DE MARZO Dg 1527. LITERATURA Y ARTE. P A G 1 I I gtafo, se dio e! caso de que. en España hubiese pa. rtidas, admirablemente formadas, de pequeños ladrones: Hoy, la Policía de esta población ha descubierto una partida de rateros, compuesta por varios muchachuelos. el mayor de quince años. La partida estaba admirablemente organizada. Funcionaba bajo- el. título de El Circuló Rojo (nombre de. una película) y la, capitaneaban un cap- tan y mi lugarteniente. Los pequeños bandidos iban todos provistos de un pito de alarma. Tenían espías, y todo. el que. entraba en la partida tenía que jurar absoluta reserva. Para, hoy tenían preparado un golpe en un gran establecimiento, golpe que no lo. hubiesen organizado mejor Cándelas o el Vivillo. Al ser detenidos los bandolerillos se confesaron autores de muchísimos robos, algunos de ellos de importancia. He leído otros casos similares a ese, y, en algunos, los precoces. ladronzuelos confesaron, con ingenuidad infantil, que él cine k s hizo simpática aquella profesión, y en. él aprendieron las mañas necesarias para seguirla con provecho y a mansalva. El tipo con. el cual suele hoy simpatizar la niñez. es. él ladrón de frac, que, en medio de una aristocrática fiesta, le quita el collar a la señora de la casa. Acto seguido apare cen, de gran tamaño, y, ocupando casi toda la pantalla, las. manos del malhechor para que no se pierda detalle de la habilidosa manera que han de moverse los dedos para realizar esta clase de robos con todas las reglas del arte. Sigue 3 a 7 película mostrando cómo el aristocrático rata esconde el collar en el: mismo palacio donde la fiesta se celebra y, en la parte siguiente de la película, con excusa de visitar a la señora de la casa e interesarse en si sé dio con h pista del escamoteador. del collar, llevarse la aihaja dellugar donde la dejó escondida. Esta és la última lección de latrocinio mbderfto que he visto en la pantalla. En todo tiempo hubo escritores: hambrientos, fomentadores de la incultura y aun de los malos instintos, haciendo simpático y aírayenté el bandidaje Recuérdese la época de las novelas por entregas y de los dra- mas cuyos protagonistas eran bandidos generosos, honrados y de nobles sentimientos. Dramas para la galería. Novelones, que eran solaz y deleite de la hija de la portera, de patrohas de huéspedes, de chicos del Instituto. i Qué sintaxis la de aquellos noveluchos! Juanón, oculto tras de la esquina, viS cómo su rival atravesaba el empedrado de la calle con un cuchillo de grandes dimensiones. ¡Y qué ortografía! Ambos amigos estaban sentados en una mesa, ingeriendo aguardiente, cuando entró su tercer compañero, descalzo de un pie, arapiento y hecho una virria. ¡Y qué estilo para llenar páginas con pocas palabras! Él embozado se detuvo ante la puerta de la casa. Cogió el aldabón. Dio tres aldabonazos en esta forma: Primero, uno. Después, otro. Después otro. En esa época se estrenó, én una importante ciudad castellana, un engendro dramático. El protagonista era un amante de- lo ajeno, y se lo apropiaba a viva fuerza en los caminos, trabuco en mano. El drama, gustó mucho, fue aplaudido, y el éxito hubiera sido completo si, al final, la guardia civil no hubiese puesto preso al generoso y- simpático criminal. Esto fue lo que el público protestó ruidosamente. j t r a s yel autor. e guchaf a log. silbidos y el pateó del público, condolíase, arreoentido: -Tienen razón en silbar; debí terminar el drama haciendo que el protagonista maía- se a los guardias, y luego casarlo con una marquesa o condesa. Lo triste es que aquellos noveluchos, aquellos detestables dramas, que creíamos olvidados para siempre, ahora. resurgen, son sacadas dé los estercoleros donde yacían envueltos, y llevados a la película para que recorran todas las naciones, y pongan el visto bueno a la falsa, leyenda inventada por estúpidas plumas de ganso, por despreciables molleras de aserrín extranjeras, para bochorno nuestro. Mussolini acaba de implantar la censura del libro. v Recientemente, en Alemania se ha restringido la venta de- libros: los que puedan fomentar la incultura no pueden las librerías exhibirlos ni anunciarlos; han de guardarlos escondidos y, venderlos a quien los pida. Mayores restricciones conviene imponer a los libros y películas de Luis Candelas, Juan Palomo o el corazón de un bandido, Diego Corrientes, Los siete niños de E c i j a y demás bandidos generosos y de corazón an- gelical. niño con hambre; pero, sabiendo y 3 coma suelen gastarlas algunos de estos, pequeños, me quedé a solas con él, y le dij Bueno, hombre, bueno. 1! ¿Cuántos años cumples? -Sietes -Oye, ¿y por qué tienes tan mal color? El niño se sonríe... -Eso jerá. por él estómago, ¿verdad? ¡A ver esa lengua... Pues mira, no la tienes muy mala... ¿Tú duermes bien? -Sí, señó. ¿Tú, tienes buenas ganas de comer? -Sí, señó. ¿Y comes bien? El niño se sonríe y mueve, nervioso, un pie, haciéndolo girar sobre el tacón, que es, en los chiquillos, un síntoma de serias preocupaciones. -Vamos a ver, en tu casa se pone todos los días la olla? -Toos los. días... no, señe. -Bueno, pues mira, hijito: cuando no la pongan, porque tu mamá esté fuera, o, este mala; o por lo que sea, te quedas aquí, para que comas con los estudiante y, si. no quieres comer con ellos, comes tú solo. ¡Que sí, hombre; a comer, para ponerse tuerte... El niño me miraba, con sus ojos llenos de MELITÓN GONZÁLEZ. una tristeza seria y profunda. Me miraba con una gravedad que sólo tienen ellos cuando, les visita demasiado temprano el pájaro negro de las penas de la vida. ¡Ríete, hombre- -le digo- ríete! que, después de todo, comer es una cosa muy natural. Chiquillo, ¿por qué estás tan serio? Estos niños andaluces, o son pedigüeños ¿Estás malo? y desaprensivos o, por el contrario, llevan- No, señó; no estoy malo en el alma un gran espíritu de dignidad. Y, como si le obligaran. a mentir todas En el primer caso, marean con sus peticio- las conveniencias sociales y todos los pudones y zalamerías interesadas; en el segundo, res de su corazón. sin mancha, se echa a son capaces de pasar por todo antes de llorar, y dice, entre sollozos: verse en la vergüenza de descubrir una ne- -En mi casa... sí, señó... se pone... la cesidad propia o de su familia. olla... todos los días. Véase algún ejemplo de los primeros: Es decir, que el niño rectificaba su pri- -D o n Manué, ¿qué me va iisté st da pa mera noticia, que dio al descuido, para no este Camaváf ¡sacar a la consideración de los demás que su madre, su pobrecita madre, no podía po- ¿Para Carnaval? ner el puchero todos los días. -Sí, señó, que el año pasao, pa que. no estuviéramos por ahí, haciendo picardías, A estos niños tan vergonzosos hay que darles de. comer sin que ellos mismos se veníamos aquí por las tarde de Carnavá, y enteren, porque yo lo sufro todo, todo, meHbSté- inos daba régalitos... nos unos labios sin sangre, unos ojos dis- ¡Ya veremos... ya veremos... ¿Qué traídos y una carita triste... ¡Ah! los qué te di el año pasado? -A i i í una chaqueta, porque estaba tenéis fortuna y vivís descuidados, cuidad no os miren, en la obscuridad de las nomuerto de frío, y pa mi madre, un tarro de ches, sin sueño, los ojos distraídos de una la Emurción Deseó... -Po a mí- -interviene un tercero- -me to- carita triste... cáron batatas, y mi hermano las puso a cocé, M: SIUROT, y nos jaríamos... ¡Qué ricas! -A mí- -dice otro- -me dio usté medio almud de castaña... y a mi primo José, un duro, pa su padre, que estaba parao. -Muy bien, señores... Pues este año... Qué, ¿no. va hábé na... ¡No, hombre; eso, no... Pero depende Dos manifestaciones mundanas y artís- de lo que quieran ablandarse los amigos de ticas han marcado en Biarritz el principio estas escuelas... dé la temporada de invierno. La primera- -Y si no se ablandan, ¿di usté? fue una comida, seguida de baile, concurso- -Pues, si no se ablandan, ya veremos lo de bridge y de tnah- jongg. que Dios quiere... lista fiesta, que tenía un fin benéfico, se Los chiquillos po. se van muy, contentos, celebró en el hotel Continental, y resultó porque no les satisface del todo la promesa muy lucida, -acudiendo a ella todos los remía, basada en las posibles blanduras de los sidentes y todos los extranjeros más disamigos y en la providencia ele Dios... tinguidos de paso entonces. Se repartieron Voy a referir el caso enteramente conmagníficos premios a los jugadores, y las trario, en que es protagonista un niño de muchachas u e bailaban recibieron preciosas- muñecas. los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco... E l segundo acontecimiento fue un festi -Una señorita, hija de un buen amigo mío, val musical, por cierto tan ameno como arme denunció que en mis escuelas había una tístico. criatura que pasaba hambres terribles. Como El programa lo componía La historia de estoy muy a la vista sobre este particular, la canción francesa. Alicia y Alfredo do nie sorprendió que no tuviera yo ni la más Clauzel hicieron apreciar en aquella audiremota sospecha de aquella gran desgracia. ción sus brillantes facultades vocales, cons Efectivamente, era una realidad lo del tituy. e glo una gran novedad el desarroíks UN CASO VERGONZOSO A B C EN BIARRITZ NOTAS MUNDANAS