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A B C. DOMINGO so DE FEBRERO DE 1927. NUMBRO. EXTRAORDINARIO. PAO, paban las orejas por no ailles- y juró, si ponía 3 a planta. en España, nacerse cartujo en llegando) nos quedamos algunos pocos a esperar la vuelta de don Juan Ayolas, que se partió a explorar, -mas nunca vino, y con él muchos hombres fueron perdidos. Contaré a usía sólo verdades, sin mezcla de cosa siniestra, como por lo que aquí llega van diciendo algunos, que así todo creerá ser embustes, por lograr bienes exagerando males, que en verdad no la comida y ropa (que es el deshecho) y algún latigazo por añ didura. De lo que no hallo consuelo es de ver que es éste reñndero de jja- líos, que todos son por mandar y allegar presto, peores que bestias y entre los nuestros mátanse unos a otros, que s vergüenza. A muchos vide por eso córtales el cuello, y a otros correr como pecios y ciegos a la muerte ellos mimos por la negra de la ambicióos, Y por esto, propósito tengo hecho de tomar lo que me dieren y hacef por que me olviden. Lo que es esta tierra do vivimos y esta ciudad en que moramos nunca, sin verlo, podrá imaginárselo usía (que parece fábula da juglar haber en- el mundo buenas casas de piedra y calles de guijos o losetas Todas las nuestras, aun la que ocupa Domingo Mar- Ios han menester. De los que vinimos con don Pedro vamos ya quedando unos pocos de contarnos a dedos; tanto es aquí el morir, y no de muertes de heridas como de fiebres, trabajos, y zozobras, escozor y picadura de víboras; yo; aunnue muchas veces creí entregar mi alma a Dios (si. El en su bondad aceptarla quisiere) estoy fuerte, pero un poco resentido del pecho, de heridas que recibí año 42, -cuando la rebelión de los naturales. Fue esta herida de hierba ponzoñosa, que es la más endemonia da invención que imaginarse pueda i: sía y hecha en mala manera y por artes de magia, poniendo a cocer en un caldero grandes raíces de muy malo olor, tirante el color dellas a pardas, y luego unas haraiigas, gordas como mediano escarabajo de los que se crían en España, que su sola picadura mata, y arañas como la mano y unos gusanos tínez, que es la del Adelantado (como que por Real decreto, tras de, peludos, ñacos y no sé que otras suciedades más. Y desta herida haberlo sido por su voluntad, 1. y la del pueblo muchos años, es creí morir, llevando, día que me la hicieran, la más trabajosa hora gobernador désta- provincia) son de. mezola y de un solo piso, de mi vida. Mas no me queje, que con ella me vino el medrar. porqué no caigan con los vientos y una aquí 4 y otra allá, como dienCual no será ella (la hiei ba) de mala, que aquel que la cuece mue- tes mal; puestos, tan desniveladas y torcidas que parecen echarse atrás re del olor, y si no, le matan por estar mal hecha con lo que vie- de risa o saludarle a una cuando pasa; no conocemos por acá las maravillas deiHontañón niíde ¡Diego de Siloe, ni las de Pedro Cone a ser lo mismo. Pues digo qué, como vimos pasar el tiempo y no. volver al jefe tera o Alonso Covarrubias. Las calles ahí se están en altibajos, que, natural nuestra, que por herencia de don Pedro era Ayolas, nos cuando Hueve, hay que cruzar tablones para pasarlas. La iglesia, que es también Catedral, fue construida del deshecho de una nao de estuvimos quedos en aquel puerto de Buenos Aires, mientras otros las que- D. Pedro Mendoza, trajo, que, de tan destruida, no la pudo partían a fundar. nuevos pueblo s, y todo lo que allegábamos con trabajo nos lo mandaban dar, diciéndonos, por fin, año de 39, que Alfonso Bastien; (el portugués) poner a flote, ni el maestro velero aquel puerto desamparáramos para subir al nuevo de Nuestra Se- Hernando, Baez sacar de ella un trozo bueno de lona. ñora de la Asunción (que es- do agora estamos) Es este clima así en todo como el de Sevilla. de Andalucía y más No quiera saber usía la ira que diome me mandaran dejar mi de templado, y se cría aquí todo muy bien por ser tierra fértilísima casa y sembrado con tanto amor y desvelo sostenido (pues que había y bien regada, do de sí hay que comer en frutas y raíces, que, alque defenderle, no sólo de los naturales, mas de los españoles mis- guna, cocida, es como pan; llaman a ésta mandioca y batata, y es mos, que el ocioso es siempre una amenaza del atrabajados) y como azucarada como golosina, pero empalaga. También comen el maíz yo todo aquel que por su afán algo había, tantoj que se concertó. cuando está tierno, asado al rescoldo o cocido, como por ahí le dan a los cochinos para San Martín. De las naturales rarezas de este entre todos no acatar tan perversa orden, y nadie movió pie: ñir mano para cumplilla; mas a pocos meses nos cargaron en Á -naos y sitio poco diré a usía, que otros lo van contando aumentado y corregido, por ser ley en el hombre la tendencia de alterar la verdad. quemaron la ciudad, que fue grande infamia y dolo; dijeron ser Muchos animales hay aquí que nunca en España he visto, como el orden venida de la misma España. que nombran carpincho, y es un puerco pequeño de carne dura y Luego desto, muchas veces salimos por conquistar los reinos del oro, el del Gran Moxo, o la ciudad de los Césares, o qué se yo, mala al diente, y otro entre tortuga y conejo, de costra amarilla y cruzando por campos de profusa vegetación y calor, por extensio- carne sabrosa. De los de pluma, es variedad infinita los que cría: nes de una como sal blanca, que agrieta el rostro y daña la vista. uno que dicen chajá, y es mediana. avestruz, que ladra y guarda la casa como perro, y otra, perdiz de patas largas y muy crecida, que por paludes, en fin, con el agua al cinto; mas nunca hallamos nada, si no fue uno que resultó el Perú, de tan largo. atrás. ya por otros dicen chuña; hay también el caracará o carancho y el ury. bií, que conquistado. Gran desaliento tomó a todos por ello, y- muchos mu- son rapaces y comen las basuras o despojos, y con ellos, o más bien rieron en la empresa, mas la esperanza no se ha perdido todavía, gracias a ellos, no queda rastro de carroña; el wr- utaú es de los que y hay- quien cree en el Dorado como en Dios. Yo me conformo, ciue sólo cantan de noche; según dicen, es indio encantando por malesi no de oro, va uno aquí adueñándose de tierra, que en traba- ficios de amor, y la verdades que nunca se le ve, y en noches claras canta como ruiseñor. Buena es, tanto y más que el faisán real, la da y sembrada lo da, aunque un poco más tarda, pero viene a ser ii? u pintada con copete y; zarcillos como mujer coqueta, ¡te misnais, y. n ¿s cuando a los. fedipat; se emplea, para la r o a pg T Emití iiitriiBuJíTMm mn- -imrrcn: -rminm I