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de publicar en el año 1917 su libro acerca de la patria de Colón, libro en cuyas páginas han de buscarse importantísimos elementos de juicio acerca de la gran cuestión histórica; libro que generosamente divulgó, sin sombra de ánimo lucrativo ni siquiera remunerador... Palpitante de entusiasmo por ese ideal de su ancianidad venerable, el señor Otero se propone volver a América, cruzar por décima o duodécima vez el A t lántico, pero ahora no surcando las aguas, sino volando en el primer dirigible que haga la travesía entre España y el nuevo Continente. Así son de recios, de templados, de animosos e invictos los ochenta años de don Prudencio Otero... -Hemos creído de alto interés, en esta hora de revisión del problema histórico colombino, conversar con el Sr. Otero, cuya autoridad en esta cuestión ofrecía al periodista coyuntura propicia para divulgar, en términos concretos, de hechos, al alcance de todos- -que es decir periodísticamente- y para elucidar claramente los fundamentos y la conclusión de la tesis consabida: Colón no era genovés; Colón fue español. -La campaña iniciada espontáneamente por D. Torcuata Luca de Tena, en A B C- -nos dice el Sr. Otero- me produce una de las más hondas emociones de mi vida; a saber: que, al fin, entreveo la seguridad de que no me moriré sin ver el fruto de una cruzada, a la que vengo consagrando cuanto soy. Ahora, y no antes de ahora, es cuando el Sr. Otero, cree que nos hallamos cerca del momento, más que. esperado, soñado- -tan contumaz y arraigado ha venido siendo el error- -en que resplandezca la verdad. Es necesario- -observa nuestro interlocutor- -que previamente. se destruya lo que, sin base, está mal construido. Lo demás, construir de nuevo, se hará después. Por ahora demostremos o, mejor dicho, divulguemos cuanta sea menester que Cristóbal Colón no fue italiano, que el descubridor genial del nuevo Continente no tiene nada que ver con el Cristóforo Colombo de Genova. Tras ios cristales de sus gafas doradas centellean los ojos vivaces, expresivas, del caballero del ideal. La ancianidad no ha podido ensombrecer la luz de aquel mirar inquieto, claro, sagaz. -Creo- -prosigue D. Prudencio Otero- que para enfocar periodísticamente la cuestión basta con establecer la incompatibilidad de fechas entre, la existencia del Cristóforo Colombo, genovés, y de nuestro Cristóbal Colón, del Colón gallego, del Colón español, del único Colón. Vea usted: estamos todos conformes en aceptar el diario de navegación de Colón; pues bien, en él dice que anduvo veintitrés años navegando, sin estar en ningún puerto tiempo que pueda contarse Esos veintitrés años fueron anteriores al año 1470, fecha, en, la cual llega a Lisboa Colón para navegar durante seis años (1470- 1476 por las costas de África, Está asimismo admitido, so pena de recusar la manifestación de Fernando Colón, hijo e historiógrafo del descubridor de América, que Colón se embarcó por vez primera teniendo catorce años de edad. E s decir, que en 1470 Colón tenía treinta y siete años. Veamos ahora- -añade el Sr. Otero- prescindiendo ya de nuestro Cristóbal Colón, ¿qué era por esas fechas del Cristóforo Colombo, genovés? Según acta notarial de la Raccolta colombina -tampoco creo que sea recusable la fuente- el año 1470 tenía el Colombo diez y nueve años y residía en Genova; dos años más tarde, en 1472, a los veintiún años, continuaba en Genova, siendo tabernero y tratante en lanas. En 1473 seguía en Genova. Es decir, que, mientras Cristóforo Colombo trata en lanas y es tabernero, con diez y nueve años de edad, arriba a Lisboa un hombre de treinta y siete años que ha navegado veintitrés, según propia decía- DON PRUDENCIO OTERO ADALID DE UNA VERDAD HISTÓRICA líll! í! l íll lllUT llinitll! ll! ll! l! l! lll! ll! lllil! l LA PATRIA DE CRISTÓBAL COLON Esta campaña de. A B C, remoyedora en la calle de un problema de reivindicación de la verdad histórica que ha venido debatiéndose en estamentos y esferas científicas, ha tenido la virtud de hacer reaccionar el espíritu popular en un movimiento de interés y de noble curiosidad hacia los resultados y ios esclarecimientos definitivos de la tesis: Colón no era italiano; Colón nació en España. E n Galicia, singularmente, en donde ¡la cultura popular esta iniciada y despierta con respecto a estas investigaciones, cuyo curso tuvo y tiene en aquella tierra ilustres propugnadores tenaces, vibra la conciencia colectiva al conjuro de la obra reivindicadora. E l Comité P r o Patria Española ele Colón que preside en Pontevedra hombre de esclarecida estirpe galaica y de personalidad relevante, P Vicente Riestra Calderón; las corporaciones y entidades gallegas, tan celosas de su españolismo y ejemplar regionalismo, tan ufanas de sus glorias porque dan gloria a España; los cultos, perseverantes ¡varones que en el estudio de la nacionalidad nativa de Colón han encanecido, alentados siempre por un ideal patriótico y por un recto sentido de la verdad histórica incompatible con la fácil rutina; el pueblo de Galicia, en fin, no por convencido de esa Verdad, mejjos dispuesto a la aporjaejón de cuantos datos reiteren la evidencia y la divulguen, asisten con un gran espíritu coercitivo, que es aliento y estímulo redoblados, a esta campaña popular. Con el Sr. Riestra Calderón ha venido a Madrid estos días un. hombre venerable, en cuyo corazón animoso y en cuya inteligencia vivaz, tienen la claridad y los efluvios de la primavera de la vida la coquetería de vestirse con los ampos de su ancianidad. Hemos citado a D. Prudencio Otero Sánchez. Cuenta el Sr. Otero ochenta años. Su viaje a Madrid no tiene otro objeto que expresar su adhesión entusiasta, fervorosa, a la campaña, a la que ya él viene consagrando desde hace quince años desvelos, estudios, afanes, todo su temperamento, toda su fibra, todo su espíritu de hidalgo caballero. El Sr. Otero, muerto aquel gran español y sabio investigador que se llamó D. Celso García de la Riega, es en Galicia, con algunas otras figuras eminentes de esta cruzada- -entre las cuales es justo citar a D. Ramón Peinador, -el adalid de la tesis P r o Patria Española de Colón Con esta bandera, empenachada sobre un patriotismo dinámico, militante, D. Prudencio Otero, ha icio a América a predicar la verdad histórica, ante la cual su convicción se rinde: con esta bandera dio en la Casa de Galicia, en Buenos Aires, en 1920, una conferencia, que despertó entusiasmo inmenso. Ese ideal, como impulso, fue el que promovió en el ilustre procer el designio