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Crítica de Arte. MARÍA LUISA PÉREZ- HERRERO Y. SU LABOR DE FRANCIA Y BÉLGICA Dos años largos van trans- curridos desde que María Luisa Pérez- Herrero, expuso, sus. obras en el salón del Círculo- de Bellas Artes. No es mucho tiempo para poder apreciar cambios u orientaciones nuevas, cuando se trata de artistas viejos, cuya vejez afecta conjuntamente a su organismo y a su arte. Mas ese plazo puede resultar largo cuando, como en el caso de María Luisa Pérez- Herrero, se refiere a persona joven, que ha cambiado radicalmente de clima estético- y vivió intensamente los más extraños ambientes de arte. A raíz de la última Exposición de sus obras, la Junta de Ampliación de Estudios propuso a la artista para el disfrute de la modesta pensión que, el Estado, con maño apretada, concede algunas veces. María Luisa Pérez- Herrero fue etü ésas condiciones a Francia y Bélgica, en plan de! asomarse a todas las ventanas, viejas y nuevas, que en, focan los- complejos horizontes estéticos. V Es preciso sentar por adelantado que María Luisa Pérez- Herrero muestra, como condición fundamental de su carácter y temperamento, un fiero. sentido de independencia, que implica, como consecuencia, un i desdén manifiesto al instinto de rebañó, a que son tan propensos la mayoría de los artistas actuales. Por, esta razón, al llegar a París, no se alistó en las huestes de nineún maestro consagrado. -Vio, observó, meditó, y con espíritu crítico sereno formuló- íntimos juicios, y encarándose con la Naturaleza comenzó a pintar. Las horas propicias dedicólas a un severo ejercicio, técnico de recoger múltiples visiones de- la vida parisién, y en especial del viejo París, pintoresco y expresivo, con sus casas, achacosas, iu r: ¡r; riüi i insiti: ir ÍE- EÍM IJIIÍM: i; i ti n i ¡11 um u Ijiltlflilililll lMíl lilillHl líliil l ll lihTIII. I! M! li! i! II I 11III 1.1 I I J, I I ll l 11, i l i lll l lí ll l l 11.1 i l,l! l lilll lllíMIIÜ! MARÍA LUISA PÉREZ- HERRERO que semejan comadres, en cuyos rostros se dibujan, las huellas del tiempo, a modo de ilustraciones de íntimas historias. Y recogiendo fugaces visiones de muchedumbres deambulantes, de alegres y atildadas perspectivas jardineras de tipo Le Notre, de corrientes fangosas del Sena, de severos y monumentales aspectos de la Isla- de Francia con las graves torres de Nuestra Señora sumergiéndose en el mar gríseo de eternos nubarrones, la pintora se traslada a Bruselas, tal vez en busca de más hondos temas viejos, y en un ansia de acercamiento a la Brujas de Rodembach... María Luisa Pérez- Herrero nos ofrece en esta Exposición una mínima parte de su labor realizada durante el pensionado. Puede estar satisfecha la junta que- la eligió del acierto con que ha procedido. Con enorme botín regresa la artista, y sin haber perdido su acento hispano. Bien sé que a más de uno eso del acento hispano- -que tiene múltiples matices- -huele a ordinariez y a falta de civilización, como- si el arte español no. fuese tan vario conio diversas son las razas, y distintas, definidas, bien diferenciadas las regiones, y- como si el arte español no hubiese influido siempre en más o menos parte sobre muchos maestros extranjeros. Yo, qué cada día que pasa voy creyendo, menos en las teorías estéticas como fuerza impulsora y directriz de los artistas, observo que María Luisa Pérez- Herrero no profesa otro credo estético que el del instinto sentimental, dirigido por una técnica lo suficientemente, hábil y fluida para expresar los íntimos impulsos. Plantó su caballete la artista frente a, cada trozo de vida que la interesó, y dióse a pintar, filtrando la técnica a través del sentimiento del momento, bien fuese subjetivo o sugerido por el tema. Aquella clásica pintura femenina- -flores, frutas, paisajes un tanto cursis- -que en cantidad no muy abundante acudía a las Exposiciones, no tiene el máspequeño reí 11 l: M I: MH u J d l: i: i 11 ir i ¡i: i J: ü, i i- ¡11! i. i i ri i mMEa: 111! j ulüli i si LI n! IJI: I i mj (r Ir n n I u ÍMJ u II li n E ü u Fr rM! un i: i M rMlillü I) H! ri i ni u li H l r ü ¡in f n u IIHI ¡i ü ru 1111: IÍ EJÍH i n luí JliUi FU l ti i liliüli ir i L 11 IIJJ JüMI E mi EÍ im mi n n n JI tifi ¡i EI II EÍ mi u PIJ un N IMN i E rij ÍI it tr n m J ÍI ÍIFI Í ¡EÍ m ti riüi u ti ti n u u u i a ti 11 E c rUN PARQUE PARISIENSE DEL PARÍS ANTIGUO