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MOZA DE EGEA D É L O S CABALLEROS, POS. HONORIO G. CJONDGY UN NAVARRO DÉ LA RIBERA, POR. ANTONIO GALLEGOS mente; desligadas, desde el punto de vista emocional. En La beata- parece haber transpuesto la frontera religiosa, y aun si se quiere la fanática, entrando en la zona emotiva de un misticismo supersticioso. Hay en esta figura un sentido espectral, medroso. Parece escapada de las páginas de un cuento de trasgos y aparecidos de don Ramón del Valle Inclán. Sabe Bonome imprimir a sus figuras una expresión atormentada, trágica, tallando vigorosamente unas muecas de dolor sin consuelo, de un dolor que araña el alma de quien contempla. Tal ocurre coíi el grupo titulado Plañidera. Ella flora desbordadamente; él la sujeta y se apoya a la vez, vencido por un pesar sin vislumbre de consuelo. Es un dolor gallego, de noche invernal, de noche lluviosa de monótono gotear, de insufrible isocronismo... En estas dos figuras el abatimiento no emana de loa rostros solamente. También las manos lloran y el cuerpo, a través de los sintéticos pliegues de las ropas, cuelga con aire de vencido. Es un total desgarramiento del espíritu y del cuerpo... Un desgarramiento sin morbosidades. Desgarramiento pleno de humanidad... Cambia radicalmente la emoción al contemplar al grupo Limosneira. Una mociña espabilada y un tanto resabida sostiene un cepilló limosnero, en el que ha de recoger el producto caritativo para festejar al Santo Patrón aldeano. Pende el cepillo en actitud de abandono, sostenido por la mano izquierda. Su dueña sólo atiende con gesto placentero a los requiebros del galán. En este grupo de gran sabor rústico hay un sano manantial de optimismo. El golpe doloroso de la gubia, tórnase caricia en esta obra. Mi admirado paisano el arquitecto Palacios es un entusiasta de los estilos clásicos, sin que deje por ello de asomarse con frecuencia al arte moderno. Ello parece guardar relación con el tipo. Su cabeza, dé gesto grave el rostro recuerda insistentemente los bustos romanos de la buena época. La figura evoca al patricio refinado y docto, que, en- vuelto en su amplio manto, contempla desde su altura mental el tráfago afanoso de la plebe. Bonome ofrece en este Salón un busto tallado de Palacios. Hay en esta obra líneas definidoras bien vistas que contribuyen al logro de parecido. Lo que ya no me parece adecuada a este tipo de obras es la técnica premeditadamente ruda. Cuando la rudeza es espontánea y conserva la frescura de lo fluido se puede perdonar. Convertir la rudeza en artificio, en manera, lo estimo equivocación lamentable. El día que Bonome se decida a desprenderse de la excesiva huella de la gubia y siga la natural evolución técnica de su arte, habrá ganado mucho en calidad y fineza. El positivo valer iüiMiffirau! aranaivir. mI: L PIT 1 UTOmL- ¡ewnin, mi LUuu T, nn RETRATO, P O R FRANCISCO P É R E Z MATEO de Bonome, y la gran esperanza que en él fundo, me obligan a hablarle con la máxima lealtad. Chicharro Gamo es otro joven escultor que hace dos o tres años expuso varias obras en el Ateneo de Madrid. Alguna de las enviadas a este Salón figuró entre lo expuesto en el Ateneo. En la revista Rasa Española dediqué unos comentarios a su labor. Hoy apenas podría añadir algo; Ñi desmerece ni gana con lo exhibido ahora. La figura Poesía- -parte de un grupo premiado en el Concurso Nacional de Escultura de 1924- 23- -es obra demasiado ligada a lo clásico. Es imitación, pero no obra actual. Un joven escultor aragonés- -Honorio García Gondoy- -hace su primera salida en este Certamen. No comienza mal. En sus obras Retrato del poeta E. B. Campesino aragonés y Moza de Egea de los Caballeros hay brío, seguridad de línea y sentido escultórico. Bastantes obras de atristas consagrados no resistirían el parangón con éstas. Es preciso seguir con atención la labor de auien comienza con paso tan firme. Hay todavía gentes que viven en pleno período artístico de la Restauración, sin enterarse de la marcha actual de la escultura española. Dos bustos de- mármol de Cruz Martín recuerdan por su dulzonería excesiva la época aludida. Un toledano, busto de campesino, es obra sentida y firme de línea, ejecutada por el escultor alicantino Navarro Santafé, y- un Retrato, obra de Pérez Comendador, ofrece ¡a certera captación de un gesto vivo de sentido, de fina ironía. Unos pájaros eir bronce han sido vistos con fortuna. Fructuoso Orduna, el recio navarro roncales, que en Exposiciones nacionales obtuvo galardón de maestro, concurre a este Certamen con un Retrato de joven ejecutado en mármol, obra que supone un nuevo rumbo emprendido. Un bronce titulado lúes de Roncal se aparta asimismo de la orientación conocida del artista navarro. La característica de este escultor era el gesto