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NUMERO EXTRAORDINARIO 20 CÉNTIMOS. AÑO VIGESIMO. S SB FUNDADO EN EL AÑO. 1 0 POR D. TORCUATO LUCA DE TENA 95 ABC NUMERO EXTRAORDINARIO 20 CÉNTIMOS. AÑO VIGES 1 MO. k S l- iii! iiir! iii i: imiiiEniTHiin fFiütíiurutrunniHii iitij i! n! uni; ui i; ji! iiniii 9i nii! i ¡l ni! ii! iilii) iii; sinririi EiiüiniDfMrü Galería artística d e A B C NERÓN Y SÉNECA GRUPO ESCULTÓRICO DE EDUARDO BARRÓN Eíi la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1904, certamen al que una brillante pléyade de escultores acudió con él espíritu enardecido de entusiasmos y con la mente llena de ideas nuevas, obtuvo Eduardo Barrón primera medalla por su grupo escultórico Nerón y Séneca. Habíase asimilado Barrón, en sos largas estadas en Roma, el ambiente de clasicismo que allí envolviera su inspiración y promoviera los aleteos de su masa. Pero estaba sti afición a los clásicos limitada a la elección de los; temas, porque, en cuanto a su manera de interpretarlos y en punto a ejecución, el gran escultor zamorano tenía condicionado su espirito por las iniciativas originales, persona lísimas, que su temperamento artístico le sugería. -En esta hermosa composición que hoy reproduce nuestro grabado pueden qxiedáx elucidadas las anteriores observaciones acerca de Eduardo Barrón. En Nerón y Séneca hay- -ello es evidente- la manifestación de un gusto predilecto hacía temas clásicos en cuya glosa halla el cincel del escultor los incentivos más suger entes. Peni ¿y en la ejecución, en la interpretación de ese tema? El espirita qué concibió la obra de plasmar esta escena en que el inmortal filósofo cordobés alecciona a. Nerón, ¿es el mismo que ha movido el ancel en el instante de poner en práctica lít inspiración... Cuando Nerón y Séneca faé premiado con alto galardón en el certamen de 1904, la crítica no regateó alabanzas a Barrón por su obra, pero tampoco omitió sinceridades en aducir reparos. De este grujió escultórico se dijo- -podía, en efecto, decirse con razona- que era una supervivencia del barroquismo escultórico en España. También en punto a la verdad histórica pudo decirse que ni la cabeza del gran filósofo ni la testa de Nerón estaban modeladas según los cánones de aquella verdad. ¿Qué importaba todo eso, sin embargo? Ni 1 la figura- del autor del tratado De vita beata ni la del poderoso y soberbio Emperador eran para el artista dogmas, sino apenas pretexto para realizar la majestuosa obra escultórica cuyas destrezas técnicas podrán ser tachadas de habilidosas, pero cuya sugestiva unción de belleza despierta en el espectador viva emoción estética... Lms DE CARTAGENA. (Foto J. Roig.