Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Rincones de la Patria. UNA BODA EN EL PINTORESCO PUEBLO TOLEDANO DE L A G A R T E R A Desde la estación de Oropesa, hundida en el valle, ve el viajero levantarse enhiesta, sobre inmediata colina, la torre albarrana de un castillo como centinela de la llanura. En torno suyo se agrupa, se cobija podríamos decir, un pueblo que se vierte por las laderas. Es el lugar dado por Enrique III a ¡D- García Alvarez de Toledo, cuyo descendiente D. Fernando fue el primer conde de Oropesa; es el pueblo de Oropesa, que vivía antaño bajo la tutela de su castillo y de sus condes. Pero ni los muros del coloso medieval, ni la noticia del inesperado museo de antigüedades que en Oropesa posee D. Platón Páramo tienen virtud suficiente para absorber nuestra curiosidad. Una crucecilla apenas perceptible, enclavada en la aguda lanza de una torre terrosa que apenas asoma I. BIIIii: lhill i i i M lilil.ii KIKiill! FHJJIIi! UMIII lliifB IIMII! 11 iTBIMlll lagarterano a la medida de la comodidad. de la conveniencia y de la economía que impone la faena diaria en a lucha del vivir. Al entrar por. las calles de Lagartera en una tarde ardorosa de un día veraniego, cierta airosa doncellita de quince abriles, ataviada con las galas festeras tradicionales del pueblo, es la risueña aurora de nuestra visita. Después, en las encrucijadas y en los portales, van surgiendo a muestro paso unas pintorescas y deliciosas apariciones. El prosaico motor del siglo xx es el atrevido mago que con su monótono conjuro evoca a su paso ia encarnación actúa! de aquellas figuras legendarias, personificación de siglos pretéritos. En aquel ambiente prístino, como ante las vitrinas de un museo, o como ante las estanterías de un archivo, el alma se recoge en una medita- UNOS NOVIOS DE LAGARTERA MUCHACHA DE LAGARTERA CON EL INDUMENTO TÍPICO 1 1 I I I I I li j I llihllli ll II I IINl Mi i a la derecha, saliendo de la profundidad de un repliegue formado por la tierra bravia, es el norte de nuestro rumbo. Nos encaminamos a! vecino pueblo de Lagartera, distante dos kilómetros de la mencionada estación: del ferrocarril. Lagartera es también un museo de hábitos y costumbres de antaño; merced a un raro prodigio de amor a sus tradiciones, Lagartera es un monumento histórico, un inexplicable oasis dónde se refugió todo el pasado regional. Por las calles de la corte ven los madrileños frecuentemente a las lagarteranas corriendo sus labores peculiares y típicas; pero aun cuando destaca por desusado su atavío, no es el vestido clásico cuya visualidad atraería las miradas de todos; es un traje dispuesto dentro del orden lili I I i iii 11 ¡ir 11, UNA VJSA ATAVIADA CON EL PINTORESCO TRAJE DEL PUEBLO 1 11 i unii I ii- 1 l i IMI iBi; ii 3 ili iW! nE; i ¡lli ¡iJ! l3 i ilii ¡miiiKin iíaiisniiiri! Biini 5 ri ¡ia i! í M ¡H aai i! R INTERIOR DE UNA CASA EN LAGARTERA PAREJAS DE MOZOS EN LA PLAZA