
A B C. VIERNES. 33 DE M A Y O DE 1924. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 10
Él presidente del Directorio pronunció el siguiente breve discurso: Como aún conservo el honor de ser capitón general de Cataluña y jefe de esta guarnición, he aceptado el ofrecimiento que se me ha hecho para que sea yo quien, en nombre del Círculo del Ejército y de la Armada, os ofrezca, Señor, esta copa, de Champagne. Vuestra Majestad sabe los desfallecimientos y tristezas por que ha pasado la guarnición de Cataluña- ya que lo habéis demostrado en los Consejos que habéis honrado con vuestra- presencia. El Ejército español, en estos últimos años, ha tenido que defender los restos. indefendibles En u Círculo Militar de nuestro imperio colonial, y a pesar de Barcelona 22, 9 noche. Desde las- seis, que la tarea era imposible, no regateó su de la tarde una gran multitud se había esvoluntad ni su sacrificio. Mas deseoso de tacionado frente al Círculo del Ejército y una España grande, quebrantó su tradi- r de la Armada, que al llegar D. Alfonso, cional disciplina, fijo su pensamiento únipasadas ya las siete y media, prorrumpió camente en la Patria. en vivas y aplausos. El Rey subió al Círcu Hoy, a los ocho meses de tal, suceso, lo por la escalera principal, que estaba adortiene la convicción de que el país ha puesto v nada con plantas y flores. Fue recibido en en él su fe y su esperanza. Yo, el más moel vestíbulo por la Junta en pleno, presidí- desto soldado y compañero de vosotros, da por el general Mercader. alzo mi copa brindando por la Patria y En el Círculo, cuyos salones estaban mapor el Rey. terialmente atestados de socios militares y El Rey. a su vez. se dirigió a los reuniciviles, viéndose también muchas señoras, dos con las siguientes palabras: al entrar el Rey estalló una gran ovación. Ha sido una satisfacción muy grande Como los aplausos en la calle no cesaban, para mí, después de haber revistado a la D. Alfonso, después de saludar a las per- guarnición de Barcelona y a la mayoría de sonas que allí le aguardaban, se asomó a las guarniciones de Cataluña, el poder exuno de los balcones del edificio, arreciando presaros mi 1 contento por el estado de disentonces el público en sus manifestaciones ciplina e instrucción en que las he encon de entusiasmo. El Rey saludaba militar- trado, y, sobre todo, por su presentación, notable en cuestión de vestuario, cosa é ta mente, y como los vivas y los aplausos no cesaran, se quitó la gorra y se inclinó re- muy difícil, dadas las contingencias económicas y las perturbaciones que producen petidas veces, muy conmovido. los viajes a Marruecos. La guarnición de Pasaron después 1 el Monarca y su séquiCataluña se ha presentado en forma tal, to a un salón, donde estaba servido el que estoy seguro dé que el presidente del lunch. el cuarto, el Rey consiguió hacer con gran maestría un goal más; volviendo a dominar los morados en eí quinto, y, por último, consiguió la victoria el equipo del. Rey, por nueve a seis. Durante el partido llegó la Reina, siendo ovacionadas Sus Majestades al retirársela las siete la Reina y a. las siete y media el Rey. Desde el campo de polo se trasladaron Sus- Majestades a Palacio. El Rey se cambió de traje, vistiendo de almirante de diario. -Directorio, que ocupa un puesto más elevado que el de capitán general, se alegraría de desempeñar un puesto inferior al ver; cémo se presentan los soldados que él mandaba. i Lo que pide el jefe del Gobierno de que 1 yo hable después de los conceptos elocuentes por él dichos me parece difícil, porque, nada distinto a lo expresado por él puado yo añadir. Soy oficial y soldado como vosotros. ¿Qué puedo agregar? Que estoy convosotros que como vosotros siento y que tengo la esperanza de que en futuros gloriosos días, no como el de 1 13 de Septiembre, poique yo creo que España no ha dé encontrarse en situación parecida, sino por otros motivos, s. la guarnición, de Barcelona le corresponderá seguramente ir en el puesto de honor. Los aplausos ahogaron las palabras del Monarca y le acompañaron sin cesar hasta que abandonó el. Círculo. Desde la plaza de Cataluña, hasta lá plaza Real, a todo lo largo de la Rambla, y en la misma plaza Real, el público, difícilmente contenido por algunos guardias de Seguridad y municipales, se estrujaba materialmente en las aceras. Al paso, del Rey, en el coche abierto, y acompañado del general Primo de Rivera, él público no cesaba en sus manifestaciones de- entu- 1 siasmo.
En la Comisión mixta ád Trabajo
Barcelona 22, 9 noche. Al llegar a la plaza Real, al edificio donde tiene sus oficinas, la Comisión mixta, el Monarca y su séquito hubieron de abrirse paso entre las gentes, que pugnaban por acercarse ovacionándole. El general Primo de. Rivera, al pasar tras, el Rey, dirigiéndose a un grupo,
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