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POR TELÉGRAFO, CABLE RADIO v rv p rs i Boletín del día. La situación en el Ruhr. La boda del duque de York. Ei viaje de les Reyes de España a Bélgica. Noticias de los países Jatinos, El nuevo Gobierno cubano- Resumen telegráfico Boletín dd Día. Vivir Inglaterra? 1 célebre publicista inglés Norman Angelí resultó por dos veces excelente proteta: cuando en 1912 demostró que la guerra era un mal negocio, aun para el pais vencedor, y cuando en 1919 predijo las consecuencias desastrosas del Iratado de paz. Ahora, Norman Angelí pregunta en un libro interesantísimo si la Gran Bretaña podrá vivir, si tiene porvenir o si le espera la perspectiva del derrumbamiento. El tono de la obra, basada en realidades económicas, es más bien pesimista. La producción agrícola- -comienza diciendo el autor- -tiene en Inglaterra un máximum teórico y un máximum práctico. El primero- -que actualmente sólo tiene interés científico- -calcula que la producción agrícola del país podría alimentar de 15 a 20 millones de habitantes, o sea, menos de la mitad de la población total. En realidad, ¡a producción agrícola actual de Inglaterra ni siquiera puede abastecer al país durante dos meses; es decir, que Inglaterra no puede asegurar el pan a sus hijos sin la exportación de su carbón y de sus objetos fabricados. Desgraciadamente, la extracción del carbón ingles ya no se efectúa en las mismas condiciones favorables que antes; así que la producción media de un minero inglés sólo llega a 2.600 quintales anuales contra los 6.800 quintales do un minero norteamericano. Adeuiás los paí, ses agrícolas abastecedores de la Gran Bretaña han visto aumentar su población (como los Estados Unidos) o bajar considerablemente su producción (como Rusia y, en menor grado, Rumania) de manera que exportan menos cereales, y los exportan más caros; por consiguiente, la industria británica tiene que producir mayor cantidad de artícuUna misión práctica, realística, de tra. los por la misma cantidad de trigo. Pero la bajo diario cumple realizar al nuevo ear industria británica, que hace un siglo era la bajador, Sr. Remóse. El canubio de régiúnica importante del mundo, va a perder men exigía un cambio de embajador. lia poco a poco sus mercados; la raza humana lia había también cambiado el suyo en Mar aumenta rápidamente (se calcula que ha audr: d. El marqués Paolucci- -actual emba- mentado en 1.000 millones en el último sijador del Rey Víctor Manuel en España- glo) así que países que antes eran exclusies estimadísimo en los más altos medios vamente agrícolas (por ejemplo. Alemania, políticos de Roma. Es, además, del mismo los Estados Unidos, el Japón) se ven oblipaís de Mussolini y le unen con el presigados a transformarse en países industriadente del Consejo lazos entrañables. Por les, hacer competencia a la industria ingleLa Prensa italiana y francesa ha aco- afortunada coincidencia, el marqués Pao sa y defenderse con altos derechos aduane- gido con especiales muestras de simpatía ros contra la entrada de los artículos ma- el nombramiento del Sr. Reinoso como em- lucci es también muy amigo del Sr. Ret nufacturados de la Gran Bretaña. Muy con- bajador de Hspaña cerca del Quirinal. Las noso. tadas personas esperan, por consiguiente, Nuestro actual embajador cerca del Quí que la exportación inglesa pueda alcanzar dos rotativos más importantes de Roma, rinal ha sido antes nuestro ministro en La Tribuna e II Giornal: d Jtalia, han pu- Berna. Durante la guerra ha desarrollado la de los últimos años que precedieron a la guerra mundial: pero aunque la alanzase, blicado entrevistas celebradas con el ilus- allí una labor incansable y benemérita. Es el problema no estaría resuelta E! número tre diplomático español y han renovado, un hombre de actividad, de gran experiende los hombres ingleses entre veinte y se- con ocasión de su presentación de creden- cia diplomática, de clara visión de las II senta años es de 1.300.000 mayor qus en ciales, el temí de las relaciones hispano- neas esenciales. 1911, y no es una casuaMdad que el número italianas, de la necesidad de organizarías y qtae para su to Nuestro actual ministro de Estado- -jus- de los obreros sin trabajo ss haya estabili- cumplidamente y e la era- q p p es decirlo- -sabe no perder de visca a zado en la misma cifra. Se cal cu a que en buena fortuna pueden abrir los años de la importancia de Roma... E! nombramiento los años venideros, unos 250.000 ingleses post- guerra y el nuevo régimen nacional del Sr. Reinoso, la participación del Copasarán la edad de los veinte años, y e- italiano... bierno en el éxito del cardenal Ben íoch, teme, con sobrada razón, que el formidable Como toque literario interesante, quere- la preocupación ministerial por asuntos anejército de los sin trabajo aumente anual- mos recoger de La Tribuna este retrato del tes relegados, han hecho sentir estos üíti mente en 250.000. anterior embajador cerca cbl Quirinal: mos meses en Roma cierto mejoramiento El anciano embajador da España- -es- de la acción de España... Sería eficacísimo Antes de la guerra, los Estados Unidos cribe Amedeo Ponzoñe- conocido en los que el Gobierno diera también en este inspagaban a Europa anualmente 250 millones círculos internacionales, no so 1 amenté por tante un nuevo sentido a nuestra acción de dólares como intereses de las sumas que sus dotes de diplomático de alta escuela, cerca del Vaticano... La única manera de juiegtrg continente había prestado a ía gi an sino cciao uno, de los raás ilustres escritor reconstituid la, presentía, ai mgiips, de Es República norteamericana. Quiere decir esto que Europa pudo exportar a o Estados Unidos por 250 millones de dólares menos artículos que importó de este pa s, sin perjuicio del balance comercial da Europa. Pero desde la guerra oerrre lo contrario; Europa debe pagar a los Estados Unidos 617 millones de dólares anuales; es decir, que Europa debe producir anualmente artículos por valor de 617 millones de dólares, tan sólo para abonar sus deudas de guerra hacia ios Estados Unidos. La Gran Bretaña pagará unos 40 millones de libras esterlinas a los Estados Unidos, sin recibir por esta suma la menor cantidad de trigo. Hay quienes aconsejan que Inglaterra estreche las relaciones económicas con sus dominios, para poder prescindir de los mercados europeos y de los Estados Unidos. Norman Angelí, por su parte, no confía en esta solución; en 1913- -escribe- -Inglaterra importó artículos por valor de 192 millones de libras de sus dominios y colonias, contra 577 millones de lib ras importadas de los demás países; es decir, que el imperio colonia; británico apenas cubrió la cuarta parte de las necesidades de la metrópoli. En cuanto a la exportación ing. esa, mercancías por valor de 209 millones de libras fueron enviadas al imperio colonial y por valor de 426 millones al resto del mundo. El imperio colonial injjlís no podría absorber estos 426 millones, ni suplir la importación por valor de 577 millonea; además, los dominios adquieren cada OÍD. mayor independencia económica, y no está Vjos el d a en que la industria austra tana elabórala la lana que produzca e 1 quinto continente, en vez de en. viarla a las fábricas de Laneashire. Todas las circunstancias invocadas por Norman Aneell justifican, pees, las consideraciones pesimistas, y cuando en el último capítulo el autor se muestra más optimista, se dirá oue predica sin fe el imperativo categórico ae la fe. res de cosas de historia de la Fspa a contemporánea, con su Ci- iacirúotica ¿úra- seca y aristocrática, que parecía ccscolgada de un cuadro del Greco, y con el iiiordaat de su conversación de escépt co sonriente y refinado, íaé el representante entre nosotros de la nación hermana durante un período en que las relaciones de ambos países, en plena decadencia desde hacía arios lustros, comenzaron a reanudar los múltiples lazos- -flojos o rotos por la recíproca ignorancia y por la indiferencia- qie en otro tiempo fueron sólidos y numerosos. Hay luego una frase cuaüficativa de nuestras relaciones cuya exactitud nos parece insubstituible: Estado de somnolencia especial. Tenía el marqués de Vilíaurrutia las tres afiladas cualidades que el comentaristaitaliano le atribuye: era escéptico, era refinado, era sonriente... Llegó con la revolución al Poder el hombre que podría encarnar su polo opuesto. Llegó Mussolini. El coloquio entre Vilíaurrutia y Mussolini tenía que ser esto: el escéptico frente al hombre de fe, el refinado frente al fuerte, el sonriente frente al dramáticamente serio. Vilíaurrutia, en el palacio Barberini, entre la musa de mar mol y el sátiro de alabastro de la antesala, parecía un cardenal del siglo XVIII. Uno esperaba que se pusiera a decir aquel epi grama- -por ejemplo- -del amable cardenal de B ernis a los hoyuelos de la risa de Pom- padour: Ainsi que Hebé, la jeune Pompadour. Viílaurrutia escribía, pulcro y maligno, su ensayo sobre Lucrecia Borgia. Una mañana de primavera fuimos a preguntarle si Lucrecia le parecía mala persona. Empezó a sonreír: -No era tan. mala... No era tan mala... Aquellas señores hacían de todo... Todas hacían muy bien a la vejez de Marías Magdalenas. Mussolini e deb ó picar ligeramente ante aquella sonrisa- -tan relativa y tan absoluta a la vez- -del viejo aristócrata y del viejo historiador. Su sonrisa hacía en torno 1 un círculo suave y magnético de escepticismo, del que no se salvaba nadie. A B C e n Roma. ior de España Cerca del Qtorinal