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uní H: S LA FERIA DE SEVILLA EN 1847 umimirtní! tiEmttanjía (ftiifSi) iflíiflilfliiníUi! mrnt! ¡iíií (ri! iti! Hi ¡iiiTJiHiiimii uiitiSiitijiffi LA GITANA DÉ LA BUENAVENTURA metálico y unas espuelas de plata para el jinete que más se distinguiera montando uno de los caballos del concurso. Correspondieron: el premio de 6000 reales, a D. Simón Gibaja, por su caballo Peregrino; el de 4.000, a D. Buenaventura Galván, por un toro manso, y el de 1.500, a D. Ignacio Vázquez, por 10 carneros enteros. Las espuelas fueron ganadas por don Juan García. Presentáronse los caballos preciosamente enjaezados a la andaluza y montados por jinetes lujosamente vestidos de majo. Y compusieron el Jurado los renombrados ganaderos señor marqués de Gandul, D. Ignacio Vázquez, D. Manuel Gamero, D. José Benjumea y D. José Moreno Santamaría. En la corrida de toros fueron lidiados seis de la ganadería de D. Francisco Taviel de Andrade, vecino de Sevilla, y dos de la de Cuchares, de los Jijones, de Madrid. Actuaron de espadas Juan Lucas Blanco, de Sevilla, y Manuel Díaz (Lavi) de Cádiz y de media espada, Manuel Trigo, también de Sevilla. El éxito de la primera feria fue extraordinario, no sólo por la concurrencia de toda clase de ganados, sino por la animación y alegría que reinara. Los periódicos difundieron las alabanzas por todo el Reino, mereciendo especial mención lo dicho por el titulado Gaceta de Madrid en su número del 23 de Abril del mismo año: Aunque desde que supimos que Su Majestad se había dignado conceder a Sevilla la gracia de celebrar la feria, presumimos que llegaría ésta a ser la primera de las que tiene España, ya tanto por las ventajas que proporcionan a los feriantes los innumerablesi recursos con que cuenta esta ciudad, cuanto por la animación que su inmensa población prestaría a aquélla, nunca pudimos presumir que en el primer año y a los pocos meses de habérsele concedido, presentase el brillante aspecto que hoy tiene. Gracia que tiene esta tierra- -decimos, por último, nosotros. ¡Está tan abonada para recibir en cualquier momento las semillas de la laboriosidad, del ingenio y de la alegría... J. MUÑOZ SAN ROMÁN.