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CATÁSTROFE FERR 0 V 1 ARIA EL TREN CORREO DE PORTUGAL La primera noticia. Las víctimas. Prestación de auxilios. sa del descarrilamiento Ayer. se registró en Leganés una 1 nueva catástro fe. ferroviaria. -El tren correo descendente de Valencia de Alcántara, que llegó a Leganés a j a s nueve y cuarto de la mañana, descarriló al tomar la aguja de entrada a! a estación. Quedaron destrozados y empotrados unos en otros varios vagones, y entre las astillas del material pereció un hombre, y quc daron 27 heridos, de ellos siete graves. LOS PREMEROS AUXILIOS Ocurrida la catástrofe, se apresuró a acudir el alcalde de Leganés, D. Pablo Du rári- -del cual venía un hijo en el tren descarrilado- y adoptó ¡as primeras medidas, para e! auxilio de las victimas Poco después lle gó el coronel- del 1 regimiento de Asturias. D. Mario Musiera, quien prestó su valiosísimo concurso y proporcionó camillas y fuerzas a sus órdenes. Gracias a las acertadas disposiciones de ambas autoridades, en menos 1 de una hora to- dos los heridos fueron extraídos c instalados en Ir. enfermería del cuartel, en donde fueron- curados y asistidos por el médico militar Sr. Vega, los titulares Sres. Abeilhé y Jv íendiguchía, el Sr. Panadero y cuatro médicos de la Compañía. Para prestar cuidados a los heridos acu 1 dieron con toda prontitud 12 hermanas de la Caridad del Manicomio de Santa Isabel y Colegio Apostólico, con las respectivas SUiperioras, sor Carmen Lláce r y sor Fran cisca Madriaga. Ayudaron a; los médicos en sus trabajos los tres practicantes de Ja localidad y Jos de la guarnición. Tan pronto como se supo en Madrid la catásfqfe, la Compañía dispuso saliera para el lugar del siniestro un tren de socorro, llevando a los médicos D. Rafael Díaz Car mena, D. Antolín Bueno Albacete y a don Ántoliu Bueno Pérez, con los necesarios elementos sanitarios para atender s. los heridos. El tren de socorro llegó a las diez y treinta y cinco. A las once de la mañana llegaron con el gobernador civil los altos empleados de la Compañía. Poco después se personó en el lugar del suceso el ayudante del Rey, comandante de Ingenieros Sr. Vigón. Después de curados íes heridos. en automóviles de ía Sanidad Militar, fueron trasladados a Madrid, excepto uno de ellos, llamado Ramón Rumie! que se encuentra en estado gravísimo y sufre la fractura de ambas piernas y conmoción cerebral. En el correo ascendente número 1, que por cierto venía con extraordinario numero de viajerr, viajaban también los médicos dota Cándido. Gorostidi, D. Julio Mateo Diez, D. Antonio Gil Santo Domingo y D. LuN lAfoeüh é, los cuales, en unión de los facultativos ya mencionados, se dedicaron a au xiliar a los heridos A la una de la tarde s? iió otro tren de socorro para el lugar del accidente. Como es lógico, el descarrilamiento á; ó lugar i numerosas escenas de dolor y dg La cau- pánico, arrojándose los viajeros por las ventanillas y partiendo de todos- los vagones lastimeros ayes. El personal de la estación, la Guardia civil y los viajeros más serenos que habían resultado ilesos se apresuraron a socorrer a las víctimas. La operación estaba llena ele dificultades, porgue los vagones, como dijimos antes, se habían empotrado unos en otros, y la mayor parte de ellos se habían convertido en astillas. Los viajeros ilesos se trasladaron en otro tren a Madrid. Los heridos lo están, en su mayoría, en las piernas, y resultaron lesionados al juntarse los asientos por efecto del choque de los vagones. DILIGENCIAS JUDICIALES. LA CAUSA. EL MUEkTÓ Poco después de ocurrir la catástrofe acudió a ia estación el juez de instrucción de Getafe, Sr. González Correas, acompañado del se: reta rio, Sr. Murías, y el médico forense, substituto del Sr. Ñúñéz. El Sr. González Correas practicó detenidamente la diligencia de inspeccionar el tren y las agujas. De esta inspección, en la que auxiliaron al Juzgado algunos peritos, se sacó la evidencia de que- el descarrilamiento lo ocasionó un carril, que estaba partido por su parte inferior, y que no habla, sido advertido por nadie. Ayer, al paso del tren, se produjo la rotura completa, y esto originó la catástrofe. El maquinista frenó rápidamente, y al detenerse en seco la máquina, las xlemás unidades del convoy se- precipitaron sobre la locomotora, destrozándose las- unas contra las otras. El muerto en el descarrilamiento se llamaba Eloy Ortiz, que venía de Fuenlabrada. Gríiz era panadero de oficio: Ocupaba un asiento do tercera en. iín coche antiguo, dividido en departamentos de primera, segunda y tercera clase. Eloy Ortiz. venía sentado entre dos mujeres, que solamente sufrieron ligeras, contusiones en. los tobillos. Según nuestros informes, contaba veintinueve años de edad, y era viudo. Deja cinco hijos. El herido más grave se llama Ramón Rumicr; es conductor de tranvías, y está domiciliado eu la Guindalera. Sufre la fractura de ambas piernas, la del brazo izquierdo y ¡conmoción cerebral. Este herido quedó, como hemos dicho, en el hospital de Leganés. y, según ños manifestaron los médicos, resistió las dolorosas curas que se le hicieron con desusada entereza. El juez ordenó el levantamiento del cadáver y el traslado de los heridos menos graves a Madrid; y, después tomó declaración al jef. -i de la estación, de Leganés, al con. ductor del convoy, -al- maquinista y al guardaagujas. LAS AUTORIDADES Aparte las. locales, acudieron de Madrid aquellas que por su cargo estaban obligadas á íu presencia en cTlugar de la catástrofe. El gobernador civil, Sr. Bullón, llegó en. automóvil a las once: y media de la mañana, v itó detenidamente el sitio del siniestro y a ios Heridos, y entregó al alcalde 500. pesetas para la familia, dei muerto. El ministro de Fomento dispuso saliera para el sitio de la catástrofe el ingeniero Sr. Vigilóte, con objeto de que se informara de lo ocurrido. LOS HERIDOS s Las miento Don Ycontusiones i- sves. en una pierna; D. Joaquín Cuesta, de Madrid, magullamiento en am ¡bas piernas; D. Jerónimo Cabrera. de; Fuenlabrada. lo mismo; Ascensión V illa- nueva, que iba de Torrijos a Madrid, con- tusión en el pie izquierdo, leve; doña Natividad Rufo. de Madrid, magullamiento gene ral, leve; D. Santos Vega, de Madrid, herida contusa en la pierna izquierda, leve; ¡doña Engracia Rabozo, de Valencia de Al- cántara, contusiones en la pierna derecha, leve; niña Venancia Jiménez, hija de la anterior, contusión en ai pie derecho, leve; D. Julián del Peso Martín, de Fuenlabra- da, contusión en ambas piernas, leve; doña. Laure ana Godino, contusiones en ambas piernas, leve; D. Juan Facelda Rodríguez, de Valencia de Alcántara, fractura conminuta de ambas piernas y luxación, en una rodilla, muy grave; doña Emilia Calvo Martín, de- Griñón, hermana. del cura párroco, distensión dé ligamentos en la pier! na izquierda; D. Antonio Rodríguez, de Moraleja de Eiimedio, contusión en la pier- na izquierda, leve. Doña Juana Fernández, de Moraleja de: Enmedio, fractura del cuello del fémur izquierdo, grave; D. Leonardo Crespo, de Moraleja de Enmedio, contusión en la pierna izquierda, leva; doña Eulalia Rufo, de Moraleja de Enmedio, fractura cadera, ¡grave; doña Aurelia Fociles. de Vale nciai de Alcántara, fractura de Ja- pierna izquier- da, grave; D. Ramón Rumier, de Madrid, fractura- conminuta- de ambas piernas, erra- zo izquierdo y conmoción cerebral, grave; D. Antonio Julián Galán, -de Madrid, dis- tensión de ligamentos de- la pierna izquier- i da, eve; doña Braulia Caropóo Ruiz, de i Madrid, luxación de la rodi íla izquierda, pronóstico reservado; D. Gabriel Muñoz, j de La Mata (Toledo) fractura conminuta? de la pierna izquierda, muy grave; D. Tu- lian Santos, de Moraleja de Enmedio, -he- rida en la cabeza, fractura de la 1 cadc ra, grave; D- Galo Unen, de Euculab- rada, lu- xación del tobillo derecho, pronóstico reservado; D. Ernesto Sáiz López, farmacéutico de Illescas, fractura de. la pierna izquierda, pronóstico reservado; D. Rodrigo Facondas, de Valencia de Alcántara, contusione s en ambas piernas, leve; doña Manuela Santos- Martín, de Moraleja de Enmedio, contusiones leves, y D, Luis Llórente, contusiones leves. VAjUOSJDETALLES En el tren. descarrilado venía a Madrid la compañía teatral de Prudencie Muñoz, que se proponía actuar en Talavera. Prudencio Muñoz sufrió una herida en ia mano al intentar salvar a- otro viajero, sacándole del coche por una ventanilla. También viajaba en el mismo tren el ex diputado provincial D. Luis Sauquillo y su hijo. Ambos venían en el departamento de segunda clase del coche destrozado. M ila jarosamente resultaron ilesos. En el departamento de tercera del misma Coche, o sea en el. que halló la muerte el desgraciado Eloy Ortiz, viajaba el obrero ele lá Compañía de M. Z. y A. Eugenio Arellano, que se dirigía a Madrid proceden- te de Fuenlabrada. Sólo sufrió leves con- fusiones en la pierna derecha. Según nos manifestó AreÍlano. e, íe es el;