Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
VISITA DE REINA -que mientras haya un herido que no esté atendido como vuestros heridos no quéda, réis satisfechas de vuestra obra. -C rr; chano. LA REINA EN LOS KOSPITA- LES MILITAR Y PROVINCIAL Sevilla 6, 1 tarde. Esta mañana, a las diez y cuarenta y cinco, salió del Álcázar Las hermanas SaaSulpido. La Reina en Jos Hospitales Militar y la Reina doña Victoria, dirigiéndose al hospital Militar, i provincial En el hospital Victoria Eugenia. Otras visitas. -La La acompañaban la duquesa de San- Carlos, el marqués de Bendaña y el coronel súplica de una esposa. Molíns. 1 Al pasar por el barrio de la Macarena, sais -y saben: curar heridos 1 de la guerra fúé vitoreada, por el vecindario. LAS HERMANAS SAN SULPICIQ En él hospital fue recibida por- los in- t y bailan seguidillas en las casetas- de fantes D. Carlos y doña Luisa, -arzobispo Sevilla 6, 12 noohe. (Conferencia telefó- feria, y que, pasaron vedadas en un patio autorida des civiles, marquesas de la Mina, nica- de nuestro enviado especial) María como el de Anguita, y que tendrán una de la Luz, Rosario, -Carmela y María Jesús reja como aquella en que- pelaba la pava Esquivel y. Casa- Mendaro; condesas de Go son unas señoritas sevillanas que prestan la joven Gloria Bermúdez, en la calle de lombí, Urbina. y Lebrija, y otras damas dé servicio en la Cruz Roja. Hoy las trape- Argote de Molina, son- el espíritu de ia la aristocracia. Su Majestad- fue obsequiada con hermoce por un sendero del Parque. Recuerdan- hermana San Sulpicio. Y así como ésta a Ofelia y a doña Inés. La cruz de, sangre que iba para monja, por temperamento ma. sos ramos de flores. La Soberana recorrió todas las salas, conque resalta én el lado izquierdo del busto ternái cogió al; niño que se revolcaba en nos turba un poco, como si n os pusieran la carretera y le lavó, y le peinó en una versando con los her- idos y entregándoles de añte de una mujer a quien s la salie- fuente, y 1 acalló; -sus HOTOS metiéndole un tabaco, prendas de abrigo y. una fotografía; del Rey con la siguiente dedicatoria: A ra del pecho el corazón. Y no deja la ima- caramelo en Ja. boca, las hermanas San los heridos del. Ejército de África, con un gen de ser bastante exacta. Estás señoritas Sulp cio de la Cruz Roja lavan y curan- i saludo, afectuoso de. su, Rey, Aífokso XIII. de la- Cruz Roja proceden de corazón. Han los heridos- y ponen en este cuidado toda Los heridos besaban la fotografía cotí estudiado, se han examinado, tienen- su su alma femenina y coqueta; -es decir, todo gran emoción. guardia, velan por los heridos, y todo su su cariño. Y es que Gloriarla hermana San Doña Victoria oró después, en la capilla. trabajo humanita- rio, -útilísimo, lo prestan Suloício, no es una mujer creada en el maAl pasar ante el departamento en que se sin- esfuerzo, con agrado, hasta con ccque. -gín dé un novelista ilustre; es 1 una mujer, tería, y en esta coquetería está su mayor que existe, que vive en cualquier casa de halla el soldado Meléndez Carballido, de te. nido recientetaente por hurto y evasión del encanto, y nosotros l apuntamos como su a mayor elogio. La mujer sin coquetería no cualquier calle de Sevilla. Es María de la castillo del Hacho, en Ceuta, dicho soldada sirve para nada. La coquetería es una mo- Luz, Rosario, Carmela, María Jesús, que le entregó un. pliego pidiéndole qué interce diese para lograr que fuera perdonado. dalidad del alma femenina, casi un -sentí- lley. ín en él pecho una mancha roja, como Los heridos vitorearon con entusiasmo 4 miento; cuando una mujer hace nn a cosa si so las saliera el corazón. a con coquetería es que pone en ella todo su Yo quiero decir a las señoritas- de la los Reyes yla los infantes. Al Reina cariño. Cruz Roja algo que les ha de entristecer, imada salir el público. del hospital fue acia por Nosotros hemos advertido que en la Cruz pero, que acaso ellas lo puedan remediar. Seguidamente marchó al hospital Pro ¡Roja hay la coquetería, del amor al próji- Hoy -liemos visitado con S. M. la: Reina vincial. mo, tanta coquetería vestida con un hábito el hospital Militar. En éste, como en otros De spués de orar en la iglesia, visitó las risueño que embellece. análogos- hospitales, los so dados carecen -Esos pelos alborotados que asoman bajo de esa asistencia moral que tienen los de nuevas salas dispuestas para albergar a- los la toca, ¿son reglamentarios, señorita? la Cruz Roja. No basta con qué los médi- heridos y enfermos que lleguep de África. Luego conversó con los heridos instalados -No; pero está una tan feísima sin cos, sean sabios y la comida sana y abmr felJos- -resppnden sonrientes. dante. Hace falta esa asiduidad, esa com- en dicho, establecimiento benéfico, dirigiénHablan de los heridos de su saja. pañía que necesita el que sufre días- y; días doles frases de consuelo y siendo vitoreadísima. -1 Cómo está aquel muchacho que tenías en una cama, ausente de los suyos. 5 Hay En su visita al hospital Provincial, con queVreemplazar, a: la madre. tan grave? ¿Cuál? En los hospitales de la Cruz Roja hay de versó la Reina unos instantes con un niño de origen español, pero educado en Iiigla- -Aquel rubio, de ojos azules, tan triste... todo: hay. hasta- flores, y se ha: logrado que -Pobresito mío, sigue igual; me tiene desaparezca el- aspecto triste- de hospital, térra, que se halla enfermo del tifus. La conversación se deslizó en inglés, y ro- uy disgustada. que tanto preocupa- y tanto influye en el- ¿Y aquel moreno paliducho, verde, de enfermo. Además, -a- la Cruz Roja va todo Oía sido muy comentada como un detalle cu. cara dura? el. regalo nacional, y es un consuelo para rioso. A las diez y treinta terminó la visita, -re -Valiente sinvergüenza; bueno y- bue- los hospitalizados el saber que toda Es gresando Su Majestad al Alcázar. no, pero dice que no se va. paña se acuerda y se preocupa de ellos. A la -Yo tengo uno muy malito. He oído... decir ciue las damas, de la Cruz ron lassalida y en- d trayecto se reprodujemanifestaciones de simpatía. Y así pasan el día, poniendo tanta co- Roja van a establecer una derivación, que Esta tarde visitará- la Soberana los hosquetería en el amor al prójimo, que pare- llaman damas visitadoras, percatadas de ce que hablan ríe una persona quer da. de esta necesidad. Es preciso que estas visitas pitales de la Cruz Roja y el de la Caridad. alguien de su familia, y es que. estas bue- se intensifiquen y ¿e frecuenten, para borrar EN EL H O S P I T A L nas muchachas se familiarizan con los he la. diferencia que hoy existe y que establece ridos, sin querer castas- de. heridos. Ello, además, VICTORIA EUGENIA Rompe la reunión la llegada de una jo- servirá de estímui- q y- a- está sirviendo, por Sevüla 6, 5 tarde. Su Majestad la Reiven de diez y ocho a veinte años, de regu- contraste- -para mejorar todos los hospilar estatura, rostro ovalado, de un more- tales Los establecimientos de la Cruz Roja jiá doña Victoria visitó hoj a primera hora no pál do, dientes blancos y apretados v son maravillosos. en todas partes, y puesto de ¡a tarde, el hospital Victoria Eugenia, de ojos negros, de un negro intenso, até. reio- cjuel tenemos el modelo, hay que tender a la- Cruz Roja. En la puerta del benéfico es- pelado, bordeados de largas pestañas- -y un que todos los hospitales sean como los de tablecimiento recibieron a la Soberana la leve círculo azulado. La llaman Gloria: Y la Cruz. Roja. Y esto sólo se consigue mien- superiora, sor Vicenta; el director, doctor auxiliares, la unta crie la p r e s e n t a n tras se estudie- la conveniencia de entregar Canares; los médicos la marquesa de Be- -Ya -la conocía- -le dije. fcdo. a esta nst- itución. con el concurso de efe damas enfermeras, Urcola, Andreu, Ta; ¿Que me conocía usted? -replicó vi- las, damas, a. todos los heridos, estén donde uamejí; las señoras de Acorápañaban a 3 a sara, estén; -que cuándo se contribuya a- una sus- Reina Caparros y otras. infantes D. Carvamente y asombrada. el cripción, no se. piense en establecer castas los y doñaarzobispo 1 y; los- -TTSÍ. la- conocí, en Marmolejo. Luisa T de heridos; se, piense en, todos, y, ha que E n Marmo ejo? Su Majestaa recóffio ddas las dependen: c. vita. r la, vergüenza de que el soldado: vaya cias- del: hóspi- taf; -nc 6 miá. fttfó- la labor- de En- Marmolejo, sí; me ía presentó don- Arpiando Palacio Valdés. Allí rio se llama- al combaté habiendo escrito por, anticipado, -la Jlunta orgárHáádWa. eí; Tfir? c ba usted Glor a, -allí se; llamaba usted la en, previsión de caer. herida: Quiero ir, a Í: Lá, marquesas cfeí: fÍ anduri expuso a lá la Cfuz. Ro ja. r hermana San Sulpicio. Soberana el deseo del Comité de Cruz r Y ésto es T- que tenía, que deciros, Ma- Roja de disponer de terrenos paralalevane Rieron de lo- que creían lina Broma pero r. U deJa. Lu Rosario, Carmela, María Je- tar en ellos un hospital de nueva planyo DI: se en la broma una impresión. 1 Estas señoritas qué visten, hábito y tie- sús y a todas las ríermaiias San Sulpicio, ea que pudiera- reunir- mejores condiciones aunque, o eñtristezca Ja notic a, vpues- ya sé que. el- actual, en- el cu a e tiempos- de nen aspecto monjil, y son un poco travie-