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MADRID DÍA 18 DÉ NOVBRE. D E 1921 NÚMERO SUELTO 10 C E N T S DIARIO ILUSTRADO. AÑO DECIMOSÉPTIMO. N, 5.887 10 CENTS, tf Jf) g FUNDADO EN EL AÑO 1905 POR D. TORCUATO LUCA DE TENA f v -t- Í. l í, f. i. t- J- p K f S v V J i í teN f 1 JA MADRID. EN EL TEATRO ESLAVA VNA ESCENA DE LA- TRAGICOMEDIA EN. SEIS ACTOS, DE GREGORIO MARTÍNEZ SIERRA, DON JUAN DE ESPAÑA QUE SE ESTRENA HO 2- (FOTO DUQUE) Don Luis, ni llama a su mesa al Convidado de. piedra. Va por otros caminos y tiene otros amores, aunque, naturalmente, hecho El ilustre, dramaturgo D. Gregorio de carne y sangre, arde en igual deseo y tiembla con el mismo pavor... Martínez Sierra, respondiendo amablemente a nuestro requerimiento, Se trata de Don Juan... Pero se trata, nos envía la sijruiente autocrítica de ss bre todo, de una obra soñada, compuesta s. u tragicomedia Don Juan de Espay escrita con a. bsoluta sinceridad: por esta ña que se estrenará esta noche en vez el autor se ha permitido el lujo de trael teatro de Eslava. bajar en libertad completa. No ha querido Se trata de Don Juan, se trata una vez acordarse de que hay público (tal vez es más de Don Juan el burlador, el reñidor, el esta la manera más honda de respetarle) enamorado del amor fugaz, el buscador in- no se ha consentido elegantes concesio ¡fatigable del placer, el constante en la in- nes ni prudentes atenuaciones Don Juan constancia, el desengañado dentro del per- de España es una tragicomedia, una obra durable engaño, el temeroso de lo sobrena- dramática esencialmente española; por lo tural dentro de la temeridad más desafo- tanto, realista, áspera, sin pocas ni muchas rada, el embustero que no sabe mentirse a contemplaciones; no es literatura sino s mismo, el ansioso de luz que ha perdido arte dramático; la exaltación, la emoción, el camino y lutha con las sombras, el bus- son en ella más. de acción que de bella pacador dé un cielo que se extravía en los labra. La índole del asunto, la época en más terrenales, laberintos... Se trata una que se desenvuelve así lo requerían impervrez más de Don Juan, pero no del Tenorio riosamente. No hay que olvidar que a prin e Tirso ni del de Zorrilla. El autor, respe- cipios de b Edad Moderna, él mundo, al tando y admiranda, como debe y sabe las menos esta parte del mundo, que hoyUlama- interpretaciones anteriores de la inmortal ¡nos Europa, saliendo apenas de las somfigura, se lia creído con derecho a soñar, bras de obscuro misticismo y de rudo macomponer y echar a andar por el tumultuo- terialismo, de- la Edad Media, se esforzaba s o mundo ele la farsa una interpretación en llegar a reinos de espiritualidad por capersonal del gallardo pecador español: este minos de sensualidad exasperada. Itailia 3 on Juan no roba a Doña Inés, ni seduce abre el camino con su Renacimiento, eme a Isabela, ni burla a Doña Ana, ni riñe con le da s g o y medio de adefanto sobre los- DON JUAN DE E S P A Ñ A demás países. Y esta lucha del alma por abrirse paso a través de las punzantes malezas carnales explica precisamente, la existencia de hombres como Don Juan, perdidos y ganados, atormentados por el deseo natural y por el llamamiento sobrenatural. El autor ha adoptado en su versión dramática la forma que pudiéramos llamar episódica. La ha formado de cuadros que, cómo cuentas en collar o flores en ramo, pretenden, con su misma diversidad, sencillamente yuxtapuesta, mas no fundida, formar conjunto armónico integridad esene cia! No ha respetado ninguna de las tradicionales unidades. Tiempo, lugar y acción cambian con cada uno de los actos. En esto no ha hecho sino imitar a su. héroe, que, como ustedes saben, nunca acostumbró a respetar ley, tradición ni buena costumbre. Este Don Juan, llevado de su inquietud, quién sabe si- entrañable o cerebral, bus- cando lo que no. halla, ni aun en el goce intenso de todo lo que encuentra, sale Cz España y ya a ¡os lugares en que, por los tiempos en que él- viviera, la influencia Az España se ejercía deslumbrante y avasalladora. Va a Ita ia, a Flandes, países enemigos, amigos, riva es o vasallos, según los azares diversos de a: mas y diplomacias mas dominados siempre por el entonces flameante prestigio de la arrogancia española. Y el autor va con él y os invita a seguirle.