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0 F É 4 ÍONÉS EN MARRUECOS GUE LA: CALMA EN LA ZONA DE Parte oficial. Informes dd Gobierno. El prisionero de Nador La ocupación del zoco del Arbaa: A B C en Ja zona occidental. En d camino de Xaüen. Información de M Ji. l. a, La: CptTida, patnótíca en proyecto. Ecos varios El tiroteo a un convoy en la parte occidental de. Mejilla, donde no sé lia opera. dó aún, ha sido el único incidente. de ayer en toda la zona española. Los moros, que hasta poco ha multiplicaban su acción hostil, están quietos en todas partes, a la- defensiva, y aún parece que en alguna región, como la de Quebdana, ni a la defensiva siquiera. Son los efectos de la última operación, y el más notable, de todos es el silencio de los cañones del Gurugú. La tregua en el avance responde indudablemente a la preparación, y no. ha- -a brá quien se impaciente 1 después de: haber visto el método de esmero y seguridad empleado en las anteriores etapas de la ofensiva. ros al indefenso- prisionero, y le acórrala cuando se oyen los primeros vivas: a -Es- paña en el extremo ¿el poblado. Había que ver la rabia de los soldados- al- encontrar al prisionero que. 110 pudieron libertar, como habían- libertado otros. ¿No podría significar España de algún modo, el sufrimiento de este infeliz asesinado en el momento del triunfo? ¿No podríamos dedi. car en esté, el homenaje a todos los que su- frieron por la Patria, como personificaron los pueblos de la guerra europea en un- sol- dado- el hesoísmd de- todos? -En todas las guerras hemos levantado estatuas a los héroes- en ésta, sin olvidar los heroísmos, debemos exaltar el. dolor, el martirio, -el sufrimiento, que los mártires han sido más que los héroes- La característica ce este desastre colonial es el dolor, y está simbolizado en este soldado. No basta. el: responso de un sacerdote piadoso y el rezo de unos hombres que apenas pueden detenerse a rezar; con ser mucho este auxilio religioso, no basta: hace falta un acto en que tome parte el sentimiento popular. Recuerdo un dibujo- de asunto de la gran guerra. Una mujer, estaba en la cama, destrozada por una bomba arrojada por un avión; un hombre velaba el cadáver, y un niño le decía al hombre: Pero ella no tenía la culpa. Eso digo yo de- este soldado; pero él no tenía la culpa. Glorifiquemos en este soldado, que no tenía la culpa, el dolor. nacional, porque sin este- paso previo no- podremos mañana regocijarnos con el éxjt -Cgrfockanp Vi ficSméñíe qiíe sé estaba llevando calía la obra de higíenización del zoco. Gran cantidad de soldados ocupábase en el momen to de llegar nosotros de la recogida. de escombros y de la limpieza de las casas, i N a d a mis pintoresco y animado que el aspecto ¿el zoco en aquellos momentos. Todo el mundo trabajaba. Los jefes y oficiales en mangas de camisa, confundidos entre los soldados, iban continuamente de una parte a otra dando órdenes. El general Cabanellas, jefe de la columna expe dicionaria, lo inspeccionaba todo. No por éso dejó de atenderse al gnemigo. La- batería de cañones Schnieider batía en aquellos momentos el campo moro de la región de Quebdana. Con los prismáticos pudimos comprobar la gran eficacia de nuestra artillería. 1 Nos dirigimos luego á ver los de strózos que habían causado antes de su huida los moros en el poblado. La fábrica dé electricidad, edificio y maquinaria, destruidos. Las casas, a e xcepción de las que habían sido ocupadas siempre por los moros, destruidas también. Tan solamente un reducto en. el que se celebraba el mercado de lanas y artículos de adorno es lo que quedaba incólume. Todo lo demás lo habían destruido. El Parte- Oficialdel Ministerio de la Guerra Conferencia de la noche del día 20. El alto comisario participa que convoy a Tiza ha sostenido fuego con enemigo, que trataba de oponerse a que se realizara, Drqtegiendo operación el cañonero- Bonitas. En Tetuán y Larache, sin novedad. 1 1 nf. or m. e s del G. o bi er n o El Gobierno poseía ayer informes suficientes, para suponer; que los rebeldes están rríuy- divididos y quebrantados después del cómbate y toma de Nador- Aunque es presumible que solicitaran auxilio de los rífenos propiamente dichos, o sea de los ha- hitantes en la zona de Alhucemas, es un hecho comprobado! que aquéllos no acudieron a la llamada y que esto ha causado en los quebdanícs: un gran desalientoConsciente del género de lucha qué se sostiene en Marruesés, el Gobierno no moverá un solo pean según frase gráfica ¿e una personalidad del Gabinete, hasta que las columnas- de operaciones tengan iodos los elementos. precisos; lo que quiete decir que las pausas en el avance significan provisión y preparación. La Ocupación áz Zoco Arbaa DE NUESTRO REDACTOR SR. PUGES Visitado el zoco, nos dirigimos a: Ras Quiviana, donde se nos había dicho que estaban emplazados dos campamentos moros. -Aunque. la distancia era mucha- -Ras Quiviana es una posición de avanzada- no queríamos pe rder la ocasión de visitarlos. ÍY allí nos dirigimos montados en unos caballos que nos prestaron bondadosamente el teniente coronel def Regulares Sr. Núñez ée Prado 3 l qs ayudantes del general 1 Cabanellas. Í Ras Quiviana está situado en la lengua de tierra que conduce. a la Restinga, y, es un a r e n a l El Prisionero de Nador í j j CRÓNICA TELEGRÁFICA DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL Mélilla 20, ó tarde. La impresión más. fuerte que en Nador recibimos fue el descubrir un prisionero. Estaba tendido, en una eocirw. bajo el hogar, -y aún salía sangre de la- herida, v aun estaba el cadáver caliente. Un cura que entró con nosotros le dijo uri responso, y todos rezamos- con el sacerdote. Los últimos momentos del infeliz soldado. debieron ser angustiosísimos. Sufrió días y cías un cautiverio lleno, rte temores, esperando que le mataran. Seguiría Ja ba. talla con más interés que nadie, esperando de 3 a- entrada de los españoles su salvación; y cuando ve que- entramos, que Nador vuelve a ser de España, cuando va a salir én btiséa de su libertad perdida, el moro, traidor- y vengativo; persigue a ti- Con la toma ¿el zoco El Arbaa, primer avance de nuestras tropas, comenzó a ser puesta en vigor la orden de la Alta Comisaría- Se nos invitó a que al día siguiente de llevarla a cabo visitáramos el zoco. A las ocho de. Is. mañana del día de ayer, martes, emprendimos Zegrí y yo la excursión a bordo de una gasolinera. El viaje, relativamcrite cómodo, viósc turbado en algunos momentos por un ligero: peligro: el de los pacos, que, cuando la -embarcación, por no embarrancar en los muchísimos bancos ¿c arena de que está poblada Mar Chica, se veía obligada a navegar por cerca de la costa, nos tiroteaban. Este peligro, sin embargo, como- ya antes he indicado, es- ligérísinio cuando 110 es una misión militar lo que está cumpliendo uno; nos agachamos, y. asunto concluido. Lo primero de que pudimos darnos cuenta a nuestra llegada al zoco fue de lo rápidamente que h- abía sido fortificada la posición- En torno de ella, en muy pocas horas- -no hacía aún veinticuatro que había sido tomada- se habían; parapetado convenientemente con- sacos terreros, se habían, colocado las alambradas y estaban ya 1 funcionando las baterías de artillería y las ametralladoras, que habían sido colocadas en posición sobre las azoteas de las casas del; poblado. parabién pudimos- comprobar lo magní- ¡i i! -J De allí nos dirigimos a los campamentos moros, hechos en la forma ¡que ellos llaman jaimas. Los campamentos estaban aún cuándo nosotros llegamos en el mismo estado en. que lo hallaron nuestras tropas. Se veía claramente que los. moros no se habían figurado que- iban, a ser arrojados de allí tan pronto. Nuestras tropas les sorprendieron en el momento en que s disponían a comer. Y asi, se encontraron algunas mesas: puestas, las cocinas encendidas, co- mestibles preparados. ¡Fuimos después a visitar un blocao establecido en Ras Quiviana, donde se hallaban prisioneros dos moros heridos. Uno dé ellos, ex cabo de la Policía indígena, tenía dos- balazos, uno. en el- pecho, con la salida por la espalda, y otro que le atravesaba de costado a costado. Su actitud era impasible- Ní siquiera se quejaban. Sus únicas- palabras eran para pedir agua. Y eía ya de nociré cuando regresamos a Meliila. Un militar que nos acompañaba en la gasolinera nos dijo: -Ha. sido una lástima, que- no hayan- estado ayer aquí presenciando la operación. Ha sido brillantísima. Fue un momento en que hubieran podido darse perfecta cuenta del espíritu denuestras; tropas.