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A B C EN LA CORUÑAJ IMPRESIONES DE VIAJE, iv DOS INDUSTRIAS Y UN PATRICIO m; rcados españoles y del extranjero como que los géneros crudos y blancos que elaboran han llegado a competir con las más acreditadas, marcas de Cataluña, Asturias, El auto se detiene ante un encantador chalet del Camino Nuevo, y preguntamos por D. Ricardo Molezun, quien no tarda en salir al recibidor con su expresión patriarca! y sn sonrisa de hombre sano de corazón. En Galicia nadie preguntaría quién es el Sr. Molezun; pero como en el resto de España lo ignoran, nosotros podremos presentarlo al público de una pincelada: es D. Ricardo el caballero que con su lealtad y saber ha escaiado las puertas de la riqueza y de la dicha, y sin haber hecho más que buenas obras está hoy al frente de dos poderosas industrias, una propiedad suya y la otra de la que es gerente hace seis lustros. Vive un chalet, verdadero cuento de hadas, con sus numerosísimos hijos y profus ón de nietos, y en aquel parque frondoso que rodea el señorial caserío, la máquina fotográfica lo ha sorprendido riente, satisfecho, como figura de apóstol que yela por el bien de su, Patria chica. EL ILUSTRE GALLEGO D. RICARDO MOLEZUN EN EL PARQUE DE SU HOTEL DE LA CORUÑA Castilla, Andalucía y Valencia. Recorrimos sus extensos talleres, en la planta baja y alta, admirando la maquinaria moderna, que, como se sabe, es dechado d e perfección y economía. El Sr. Molezun nos ex- depos tadas maderas de pino, tea de America, pino rojo y blanco de Suecta, castalio, nogal, pinos del país y otras marcas nacionales y extranjeras. Dispone la industria de toda la maquinaria moderna más perfeccionada para aserrar maderas de todos tamaños. Nos causó esta entrevista satisfacción grande, por conocer y poder departir extensamente con un ilustre patricio, que ha sabido atraerse todas las simpatías de su generación, y dejará huellas para que las futuras generaciones le dediquen recuerdos indelebles. Cerca de cuatro horas permanecimos en el hotel del Sr. Molezun, y al despedirnos tuvo para este diario frases de entusiasmo, rogándonos que de él nada dijéramos en la Prensa, y con un hasta toda ¡a vida nos dio un cíoble efusivo apretón de manos, dejándonos en el auto. Este pasó por la fábrica La Primera Coruñesa, junto a la que el Sr. Molezun edificará en breve un cuartel para la fuerza, de la Guardia civil de esta Comandancia, en un inmueble de su propiedad que cede para tal fin. Nos invitaron a ir a Betanzos para visitar el parque de los hermanos García, obra, ¡que francamente dejó en nuestro áni- SALA DE TEJIDOS DE LA FABRICA DE HILADOS LA PRIMERA CORUÑESA TALLER DE ASERRAR DEL ALMACÉN DE MADERAS. DE D. RICARDO MOLEZUN Hablamos de muchas cosas, resaltando su amor a las letras. y a. los periódicos buenos, y nos enseña muchos ejemplares de toda la. Prensa ilustrada 3 e España y- América, y muchos diarios, que, hiriendo una modestia verdad, publican cosas de D. Ricardo, que, por su firme actuación, no puede verse libre de que le hagan justicia. Acompañados dol Sr. Molezun y uno de sus hijos, oficial de Infantería, visitamos la fábrica de hilados, y tejidos de algodón de la Sociedad Anónima La Primera Coruñesa, suntuoso inmueble que se alza en la misma calle de Juan Flórez (antes Camino Nuevo) muy cerca de la morada del competente gerente. Fue fundada esta Sociedad el año 1872, y pronto adquirió renombre y prestigio, abriéndose paso en. los plicó detalladamente el funcionamiento y. él nuevo. procedimiento que utiliza para los tintes, producto tal sistema de lá invención del Sr. -Molezun, que en sus constantes estudios sabe más que un ingeniero, porque, sin título profesional más que el de abogado, acomete empresas de ingeniería, asombro de los técnicos más afamados. Quedamos encantados de la- producción de la fábrica La Primera Coruñesa, que al d; a elabora una cantidad de piezas increíble. Acompañados siempre del amable D. Ricardo Molezun, volvimos a su residencia, en la que se halla montada la otra, industria de que hacíamos mención al principio. Los grandes almacenes de maderas nos fueron mostrados espléndidamente; allí son mo huellas de tristeza. Dejábamos en La Coruña. un modelo de patricio, y en Betanzos empezamos por ver una estatua dentro del referido parque erigida a él mismo por el propietario. Sr. García. No hay derecho, aunque sea con los propios intereses, a labrarse un monumento. Recorrimos Sada, el Pasaje, y ya de noche entrábamos en La Coruña, donde el cantón ofrecía ese aspecto sugestivo de una feria, profusamente iluminada, por la que paseaban bellísimas damas, ataviadas con los últimos adelantos de la moda. En la próxima crónica seguiremos ocupándonos de las industrias de Galicia. ENRIQUE GARRO. Galicia, Estío de 1921.