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LOS CRÍMENES SINDICALISTAS- EN BARCELONA CONTRA EL SR. MARTÍNEZ UN PERIODISTA ASESINADO El alcalde de la Ciudad Condal, herido. Un redactor de La Tarde muerto a tiros. Amenazas cumplidas. Declaraciones. Demostraciones de simpatía. Una detención. Reiato de un testigo ¿J sindicalismo en Barcelona LOS ATENTADOS DE AYER Barcelona 17, 2 tarde. las tres y veín ticinco de ia madrugada, y al pasar por la calle de Conde del Asalto el redactor de La Tarde D. Rosendo Jiménez y el director de. este periódico, D. Fernando Pintado, fueron agredidos cuando llegaban frente a la calle del Este por varios individuos que iban en un coche, y que les hicieron unos 12 disparos. El Sr. Pintado resultó ileso, pero su acompañante Sr. Jiménez, de cuarenta años, casado, resultó con fas siguientes heridas: dos de arma de fuego en la región dorsal, una con orificio de salida por el epigastrio, y otra en el costado izquierdo, con salida por el lado derecho otra en el antebrazo izquierdo y otra en la parte externa superior del muslo derecho. Conducido al dispensario de ia caile de Barbará, falleció a poco de ingresar. A las once y cuarenta y cinco de la mañana de hoy, al dirigirse a la Casa Consistorial el alcalde, D. Antonio Martínez Domingo, ha sido agredido a tiros por varios individuos que se dieran a 3 a ¡fuga. Los agresores hicieron varios disparos cuando pasaba el automóvil por la calle de Jaime I, al nivel de la callejuela de la Daguería. El automóvil corntinuó su rápida marcha para librarse de la agresión, y al llegar a la Casa Consistorial y percatarse de que estaba herido el alcalde, fue inmediatamente conducido- a! dispensario establecido en el mismo edificio, en el que asistieron al. herido c director del Instituto Municipal de Beneficencia y los médicos de guardia, que le practicaron la primera cura. Desde los primeros momentos acudieron los concejales bres. Santa María, PaJau v Co ón; el secretario accidental del Ayuntamiento, Sr. Vida! el jefe superior de la Guardia urbana, el jefe del Cuerpo de los TÍOZOS de escuadra, el teniente coronel de Seguridad, jefe superior de Policía interino; 1 el jefe de Vigilancia, el inspector genera Sr. Castellanos; el delegado de Po ieía del distrito y otras muchas autorida Á 5 y personalidad? También acudió el presidente interino de M; n comunidad, con el secretario de este v llÍ! niO. ov fortuna el Sr. Martínez Domingo ió o rec b. ó una herida con orificio de entrada por la región lateral izquierda del tórax, con sa ida a nivel de la auinta costilla, sin intercar órgano alguno importante. El pronóstico es reservado. La sorpresa y la indignación que ha producido el incomprensible atentado se ha exteriorizado en una espontánea manifesta ció, n de s: mpatía y afecto al alcaMe al salir ele dispensario envuelto en una manta y sulrr en el automóvil para dirigirse a si! ílomici io. Una rran muchedumbre que se había aglomerado en la plaza de San Taime aplaudió c? 1 u osamente al paso del automóvil que conducía a 1 herido, acompañándole un buen trecho por la calle de Fernando, lo que obli- r gó al automóvil a ir despacio para evitar desgracias. Acompañaban al alcalde el doctor Mer y Güell, el Sr. Vidal y el concejal Sr. Santa María. En el Ayuntamiento se han colocado listas, que se llenan rápidamente de firmas. El alcalde, hace días, manifestó al concejal Sr. Santa María que tenía la convicción de que iban a atentar contra él Hoy como ha sido el mismo Sr. Santa María ei que le ayudó a descender del automóvil, fueron sus primeras palabras: ¿Ve usted como no me he equivocado? Como puede suponerse, los autores de ¡atentado huyeron. Según referencias de un testigo presencial, uno de los agresores, al huir, cayó al suelo, pero tuvo tiempo de levantarse y seguir corriendo, sin que nadie lo detuviera. Poco después llegaban una pareja de guardias de Seguridad de Caballería- y numerosos guardias, pero como aquellas calles son muy intrincadas, los agresores habían ya desaparecido. A consecuencia del tiroteo contra el automóvil, resultó con una herida en el antebrazo derecho, de pronóstico grave, un transeúnte llamado Joaquín Puig. Fue detenido un individuo trae corría; p- ero, según parece, se trata de un transeúnte atemorizado. Por el domicilio del alcalde han desfilado el presidente de la Audiencia, el teniente fiscal y muchas autoridades, entre ellas el gobernador civil. Este, al recibir más tarde a los periodistas, les dijo que no tenía nada nuevo que agregar a las noticias ya conocidas. Los periodistas que acuden a hacer información al Gobierno civil protestaron contra la agresión de aue íabía sido víctima D. Rosendo Jiménez, anunciando al gobernador que habían abierto una suscripción entre, los rep. órters que acuden a aquel centro para ofrendar una corona al cadáver de su compañero. El gobernador, después de hablar de la desgracia ocurrida al Sr. Tiniénez, dijo también que, por fortuna, la herida que padecía el alcalde carece de importancia. Lamentando luego estos atentados, agregó que, son el. resultado. de una lucha que hay entablada aquí v aue durará mucho tiempo, pues en este punto él no es optimista. AMENAZAS CUMPLIDAS Barcelona 17, 12 noohe. (Conferencia telefónica de nuestro enviado especial. In- útil creemos decir que durante todo. el día no se ha hablado de otra cosa en Barcelona que del atentado contra. el alcalde, señor Martínez Domingo, atentado al que nadie encuentra explicación, a no s er que, I como en el Palacio de Tusticia se opina, hai yan tratado los terroristas rojos de dar I renales- de vida, eligiendo para ello a ¡a I autoridad a que han podido, acercarse más fácilmente. i Parece que, en efecto, hace ya días que todas las autoridades de Barce ona, y entre ellas el alcalde, recibieron anónimo? amenazadores. No es probable, por otra parte, que, como algunos han supuesto, los agresores confundieran el coche d e la Al caldía con otro auto oficial, pues bien. se. ha visto que estaban apostados, esperando su pa: o, en la calle por donde diariamente y a la hora en que ha ocurrido el suceso pasa el, Sr. Martínez Domingo para ir a la Alcaldía. El Sr. Martínez Domingo, no obstante haberse sentido herido, no perdió la serenidad, y al. llegar el auto al dispensario bajó por su pie, rehusando la ayuda de varios guardias y empleados municipales- que se acercaron presurosas para prestarle auxilio. En la Casa de Socorro, como dijimos, le asistieron los doctores Pujadas y Sala Bouque, que estaban de servicio, los cuales pudieron apreciar que el alcalde sólo tenía una herida de proyectil de arma corta, con orificio de entrada en la región posterolateral izquierda del tórax, al nivel de la séptima costilla, y de salida, en la región anterolateral del mismo tórax, al n vel de la quinta costilla, sin interesar órgano alguno importante. El pronóstico fuá reservado, limitándose los dos citados facultativos a practicar la cura antiséptica. El alcalde, por su pie. v envuelto en una manta, saüó del dispensario y subió. al automóvil, produciéndose entonces la manifestación de simpatía de que dimos cuenta por parte del numeroso público que se había agrupado en la plaza de San Jaime. DECLARACIONES El juez Sr. R- einoso tomó declaración al herido. El Sr. Martínez Domingo manifestó, según parece, que al dirigirse en el auto hacia las Casas Consistoriales v pasar por la calle de Jaime I, en su cruce con la calle de la Daguería, oyó una detonación, qué momentáneamente atribuyó a un reventón del neumático; pero como en seguida sonó otra, comprendió que se trataba de dispa. ros. Al intentar entonces asomarse, se sintió herido, e hizo señales al chauffeur, qué en aquel momento volvía la cabeza, de que apresurase la marcha. El Sr. Martínez Domingo no pudo, pues, darse cuenta de qui ¿nes fueron los agresores, ni tampoco ¿el lugar de que partieron exactamente los disparos. El chauffeur que conducía el automóvil del alcalde, que se llama Enrique Cepero, también fue interrogado. Manifestó que hacia las once y media había ido a buscar ai Sr. Martínez Domingo a su domicilio particular, para conducirle al Ayuntamiento. A! pasar por el sitio indicado, a una velocidad moderada, oyó un ruido y creyó también que se había roto un neumático; pero al sonar la segunda detonación y dar se cuenta de que eran disparos, volvió la s cabeza hacia e! interior del- -coche, viendo cómo el Sr- Martínez Domingo le hacía ademán de estar herido y de que apresurase la marcha. Asi lo hizo rápidamente, e impresionado por el. hecho, no acertó a ver s: alguien huía y si entre la gente que corría iban los agresoresEl Juzgado procedió luego a un reconocimiento ocular en el ugar del suceso. Únicamente fueron encontradas en el suelo tres cápsulas, dos de ellas vacías, y la otra con baía. Ello parece confirmar que los disparos sólo fueron dos, fallando el tercero. DEMOSTRACIONES DE SIMPATÍA Los periodistas han estado en casa del Sr. Martínez Domingo, al cua 1, por. orden de los médicos no han podido saludar. La señora de Martínez Domingo ha habla- do con un periodista, diciendo que estaba aplanada; pero que en medio de su doior le han prestado ánimos Jas atenciones de aue ha sido objeto, por parte de todas las autoridades y personas de todas- las clases sociales. La casa de! Sr. Martínez Domingo ha estado todo el día concurridísima, figurando entre los primeros que acudieron el obispo, el gobernador, el presidente de a Audiencia, el de 3 a Diputación, concejales,