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GUADALAJARA. PRACTICAS DE CAMPAMENTO LOS ALUMNOS DE LA ACADEMIA DE INGENIEROS EJERCITÁNDOSE EN EL TENDIDO DE UNA VÍA FÉRREA. (FOTO MARI) Tuvimos en 1893 elecciones generales, 1 sos contemplara el entonces jefe de las con lo cual no hay para qué decir hasta huestes, liberales. dónde llegaron, las exaltaciones políticas, De las elecciones y de sus consecuencias y eso que duraban aún los tiempos de dijimos poco ios periódicos; en cambio, mangoneo gubernamental. Todos los dipu- apretamos de firme en los relatos de erU tados surgían del ministro de la Goberna- menes perpetrados en España y en el exción, como cosa creada a su imagen y se- tranjero. Chorreaban sangre las hojas mamejanza, y la voluntad dé los mandones ñaneras o dé la noche, en las cuales recoadvertíase al través del deseo de los pue- gíamos los sucesos públicos. Mariano de blos, como pasa el x yo del sol por el cris- Cavia se burló, con ingenio magistral, dé tal, sin romperle ni mancharle. Era la épo- nuestra literatura sanguinaria; aún no hr ca inolvidable de Ayuntamientos destitui- bía cinematógrafo, y tal vez, -presintiéndodos, alcaldes impurtos, delgados de go- 1 le, convertíamos las planas de los diarios bernadores y cuáhtc ¡forma el edificante re- t en lugares donde tenían frecuente acomopertorio de las coacciones electorales. Cier- do las combinacionse temerosas del odio, to que de vez en c- tando retoñan ¡as an- de la venganza y de la perversión. tiguas costumbres, generalmente vencidas Cuánto hablamos, por ejemplo, por la higiene soc T; pero si el disturbio to ¡de Bl Escorial, como sintiendo del Cha- todavía renace, los que le adrinan sienten pron- la sugestión que nos produjo, ocho años to el duelo de haberle favorecido, y no antes, el trágico fin de doña Luciana Borhay farsante, aunque pase por maestro de cino! En rales circunstancias apareció nuecinismo, capaz de enorgullecerse con un vamente el nombre de José Vázquez Váacta lograda a fuerza de violencias, gatu- rela, hijo de la víctima sacrificada en el perios y trapacerías. crimfen por el cual se dividieron las gentes En tales elecciones produjo una impre- en sensatas e insensatas. Desde un balcón sión enorme que resultase derrotada en Ma- de cierta casa de la calle de Carretas cayódrid la candidatura oficial, pero en el resto a l a acera, estrellándose en ella, una mujer de España d triunfo de amigos y aliados que vivía con V ázquez Várela. Protestó del Gobierno fue absoluto. La mayoría éste contra el hecho de que se le creyese quedó compuesta con más, de doscientos asesino. Su amiga- -dijo- -se había lanzaochenta padres de la Patria, liberales; para do al arroyo por impulso nervioso que no los conservadores, de las dos ramas, por- supo reprimir el amante, pues los esfuerque ya gozábamos la inefable dicha de zos de éste resultaron inútiles. La propia que anduvieran a la greña los políticos afi- historia del procesado, los antecedentes de nes- -hubo cerca de noventa puestos, y el su vida jaranera y viciosa, fueron formiresto, unos veintitantos, quedó en poder de dable acusación, y en efecto, a presidio fue Vázquez Várela; en él estuvo hasta los republicanos. Después de la pelea, más aparatosa que e xtinguir la condena que le impuso él Tri- real, según acabamos de ver, quedó SagasDELITOS COMEDIAS ji ta satisfecho; sonreíase tranquilo, rascán- j de libertad, pero sin haber conseguido que costumbre, miran- le perdonasen su pasado cuantos le conocían; que veces son implacables que (DE LAS MEMORIAS jI dosea la barba, según suapacible y cariñoso Códigos y amagistrados más sociedades cuando los hombres con las I desdén, que fue siempre el más substan- do se revuelven airadas contra quienes las DE UN GACETILLERO) cioso comentario que puso a cuantos su ce- deshonran con su conducta. Pero si entonces tuvimos abundancia de sucesos patibularios, en cambio, las crónicas teatrales también ofrecieron al público gran número de acontecimientos teatrales, verdaderamente felices. El tenor Tamagno estuvo en el Real y cantó tres óperas: Guillermo, Ótelo y La africana. Guillermo y Ótelo eran lo suyo. ¡Qué portentosa manera de interpretar las dos obras i En cambio, nos produjo extrañeza que el famoso cantante, de voz robusta y potentísima, pusiese mano en las armas de La africana, que como nadie, manejó el Roldan roncales Pues Tamagno, arrostrando comparaciones peligrosas, recuerdos por aquella época recientes, cantó el O. paradiJO con grandeza extraordinaria, y Te aplaudimos con locura, claro que sin decir nada de Gayarre. Julián fue siempre, y será mientras exista alguno de cuantos le oyeron, caso de excepción, hasta el cual no pudo alzarse ninguno de los que en el arte le siguieron. Don Benito Pérez Galdós estrenó una de sus mejores comedias. La loca de la casa, i Cómo la representaron María Guerrero y Miguel Cepillo! María estaba en) a p enitud de sus gracias juveniles; Cepillo en la madurez de su talento, y ambos, con el maestro, obtuvieron inolvidable triunfo. D. Emilio Mario, el jefe de la compañía, estallaba de puro satisfecho, y los elementos moceriles del conjunto, entre los cuales recuerdo a Thuillier, no disfrazaban su regocijo. Fue aquel estreno de los que, según la frase corriente, marcan época en la historia Ael teatro nacional. bunal correspondiente, y murió gozando