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DE t A MAÑANA. PAG. 8 50 los consejeros de la Guerra y Gracia y usticia y el marqués de Santa Cruz. Unes diez minutas permanecieron los citados señores reunidos, y. al salir, un re kcter de El Debate y nuestro compañero Palacio Valdés se incorporaron al jefe del ebiem preguntándole si recogería la pre sata que respecto al decreto del Sr. Domínguez Pascual había hecho en la sesión 1 Sr. Chapaprieta. ÍT 5 r. Dato, sonriendo, dijo: -Recogeré eso, y otras muchas cosas uV han dicho los dignos senadores que lian intervenido en la discusión del Mensaje; pero eso no será, por fin, mañana, sino el jueves, pues aún han de intervenir varios oradores. Nuestro compañero le preguntó: -i Cuándo será la votación? -Ese mismo día- -contestó el Sr. Dato; y señalando al ministro de ja Guerra, añadé: -Hoy ha tenido un éxito muy grande el vizconde de Eza, éxico reconocido por tstia ia Cámara, ia que! e ha aplaudido con fttsticia, y ahora, al terminar la sesión, ha sido felicitado por tedas las personalidades; que le escucharon. Y como el Sr. Dato llegaba a la puerta del edificio, donde le aguardaba el coche, se- despidió del redactor de El Debate y de süestro compañero, y después de cambiar unas palabras con el marqués de Santa Cruz, subió, al auto, donde a los pocos mojnentos era vilmente asesinado. Tra- s el coche del presidente del Consejo iba el que conducía al ministro de- la Guerra, y en esc orden recorrieron la calle de la Encarnación, donde ya los perdió de vista el redactor de A B C ya mencionado, que fuá el último periodista con quien haVé el Sr. Dato. Como ocutrió el- -atentado REFERENCIA. TESTIMONIAL: ¿Hay referencia exacta y testimonial del hecho, aparte las manifestaciones del chauffeur y del lacayo? Creemos que no; primero, por la rapidez con que ocurrió; después, porque transeúntes y porteros, y cuantos, en fin, oyeron más o menos de cerca los disparos, coinciden en la afirmación de que en aquel instante trepidaba la motocicleta de los asesinos (adrede abrieron: la válvula de escape) con lo cual se amortiguaban las detonaciones en término que se las supuso producidas por fulminantes de los que suelen poner los chiqu líos en los rieles del tranvía. A mayor abundamien- to- -y aquí entra la referencia testimonial que conocemos, y que consta en la Dirección de Seguridad- subía un tranvía, para rebasar al cual el automóvil de la Presidencia apretó la marcha, describiendo una curva; Los testigos, cuya declaración consta, según decimos, en la D rección de Seguridad, desembocaban de la calle de Serrano a la plaza de la Independencia cuando sonaron los tiros, y un segundo después vieron que una motocicleta marca Ind- an, con side- car, entraba en dirección opuesta, de la plaza a la calle; y apretando la marcha en proporciones qué sorprendía a la gente, desapareció en línea recta. El side- car iba ocupado por dos individuos: uno llevaba bufanda blanca o blanquecina. El que gvraba se cubría con una boina pequeña; de casquete. El faro piloto lo llevaban apagado. VERSIÓN COMPLEMENTARIA Según todos los indicios, y contra la primera versión, que Suponía a los asesinas I apostados en la plaza ae la Independencia o sus inmed aciones se deduce que el side car estaba parado en el proined o déla callé de Alcalá o alguna bocacalle de aquel sitio. Los asesinos vieron venir el auto oficial y le siguieron, y por cierto que debió de ser. despacio, porque la aglomeración de tránsito rodado en aquel trozo no permitía avanzar al coche pres dencial. Se acercó más d side- car al subir a la Puerta de Alcalá, y. junto al jardincillo se puso a la par. Otro detalle qué se deduce claramente es que los asesinos, que eran dos, emplearon cada uno dos pistolas, agotando la. carga VERSIÓN OFICIAL DEL SUCESO De madrugada recibió a los periodistas el subsecretario de Gobernación, Sr. Wais, quien dio la siguiente versión del suceso, versión que le había transmitido la Dirección general de Seguridad; Al llegar el coche del presidente del Consejo a la plaza de la Independencia, y en el trayecto entre las calles de Olózaga y Serrano, una motocicleta avanzó hasta ponerse al costado derecho del auto, y desde el side- car hicieron varios disparos contra aquél, de costado y por detrás, huyen do la moto a toda marcha por la calle de Serrano. 1 El lacayo del coche del presidente, Juan José Fernández, se sintió herido en la cabeza, e instintivamente miró al interior del automóvil, viendo que el Sr, Dato estaba caído sobre el asiento. Comunicó el hecho al chauffeur, quien volvió el vehículo, llevándolo a toda marcha a la Gasa- de Socorro de Buenavista, instalada en el número i de la calle de Olózaga. El presidente del Consejo era cadáver, siendo leve la lesión del lacayo. En el auto se han apreciado 18 balazos. Los niños todo So ven. de color de rosa... pero no hay rosas sin espinas; éstas son para la infancia las infinitas dolencias que tan peligrosas son a esa, edad. Muchas veces ve usted que su hijo, sin enfermedad aparente, pierde el apetito; su natural alegría se transforma en abatimiento, y hasta en el paseo se siente cohibido y falto de emulación por imitar las encantadoras diabluras de sus amiguitos. Antes que la anemia se apodere de sus tiernos cuerpecitos y empiecen los estragos de la terrible tuberculosis de los huesos consulte usted. al médico, quien le recomendará inmediatamente el JARABE DE HIPOFOSFITOS SALUD como el reconstituyente por excelencia para transformar la debilidad de los niños en exuberante robustez. Impóngase la obligación de evitar las espinas que rodean la florida existencia de sus hijos; hágalos sanos y vigorosos y anticípese a sus enfermedades, dándoles con regularidad el famoso JARABE DE 1735- ÜNTCO APROBADO POR A RKÁIi ACABEMIA BE MEDIODÍA AVISO f R e- chace usted íoáo frasco üonde no se lea en la etiqueta exterior HJPOFOSFITOS SALUD impreso, en tinta roja;