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A B C. JUEVES 5 PE AGOSTO DE 1930. EDICIÓN BE LA TARDE. PAG. s den an el regreso desde San Sebastián. Hasta ayer no contestó el Sr. Ortuño, para decir que llegaría en el correo de hoy. Se convino, pues, en celebrar, otro Consejo mañana o pasado, a lo sumo, con el fin de tratar diversos asuntos de urgencia- -entre ellos el de la promoción de obras públicas en Huelva- -que ayer quedaron sin resolver por la falta del ministro de Fomento. sesión de a la Mancomunidad de las cuatro provincias catalanas, quedando subordinada a esta transferencia y condicionada al estricto cumplimiento de los preceptos legales que se invocan. Segundo. Que una vez aprobada como lo ha sido la mencionada transferencia; queda aprobado también el presupuesto remitido por la mencionada Diputación a este ministerio, a los fectos del artículo 120 de la ley Provincial, sin más alteración que la de excluir de sus ingresos los arbitrios que Se reputan con extraljmitación legal establecida. Lo que de Real orden, etc. que dirigirá Rosario Muío y elogia la irisa cascabelera de Maribel Castro y la mirada luminosa de Carmen Poggio. El parque del atardecer es el campo de tennis, presidido por Eduardo López, donde triunfa la adolescencia de Isabelita Espinosa, y ante cuyos límites cruza la gracia espigada y mo rena do sol de Elisa Basset. Y el parque de la noche, por último, son los farolillos rizados de la verbena, y es el mantón de fiscos de Mercedes Díaz Merry, y el collar de cristal de roca, donde se quiebra la luz, de Carmen Lasheras, y la sonrisa buena y un poco triste que ilumina el rostro de Emilita Morales En el parque del verano late el corazón juvenil d e El Escorial. Ese corazón moderno, bullicioso y un poco frivolo de los lugares de moda, cuyo símbolo pudiera representarse con una risa de mujer, unos aires de música vienesa y una voz monótona, pero concisa, que canta a pleno pulmón: ¡Treinta i 5 Encarnado, par y passei El hotel de lujo de El Escorial es uno que no quiero nombrar. Como en todos los hoteles de lujo, el viajero no habrá de temer por su saquillo de mano, pero sí por su cartera. Veinticuatro horas de El Escorial, con su noche y sus tres comidas, cuestan alrededor de 10 duros. Ello sería 3o de menos si estas 50 pesetas fuesen recibidas con la sonrisa en los labios; perono es así. El dueño o jefe que sale a recibiros a la puerta no es la afabilidad hosteril de otras veces que se apresura a dar órdenes para que cojan vuestras maletas y os llama el señor a cada instante. Por el contrario, es un hombre serio que cuando os hace saber que existe una habitación vacía cree con ello haceros también un señalado favor. Habla poco, pero lo que dipe pudiera convertirse en máximas. Así, si después de una noche de El Escorial vosotros intentáis convencerle de que el sol de España no es como el de Inglaterra, y que por las ventanas sin contraventanas entra la luz a torrentes, él os contestará imperturbable: -Muy cierto. Por eso aquí el que viene una vez prueba, y si nd le gusta... Contestación que no será muy recomendable para los Institutos de enseñanza, pero que pudiera inscribirse como lema sobre el edificio de algunos hoteles. Los novios de El Escorial tienen el inconveniente y la ventaja de vivir tres meses viéndose todos los días y a cada minuto. Podrán tener la amargura de pelearse en veinte ocasiones, pero también la satisfacción de poder hacer las paces otras tantas. El veraneo de El Escorial es ei pesa- amor de las muchachas. Porque amor que persiste, a pesar del verano, no cabe duda que es el verdadero amor. -Gil de. Escalante. TÍTULOS DEL REINO L ORDEN LA MANCOMUNIDAD He aquí el texto de la citada disposición ministerial: EL PREÁMBULO Cons- derando respetado y cumplido por s! a Diputación provincial en su acuerdo e lo prevenido en la Real orden de i? del pasado Junio, quedan de esta suerte subsanados los defectos de tramitación legaj de. que adolecían los acuerdos anteriores, y, en tal sentido, siendo posible y lícito, COK arreglo- a los preceptos que integran Ja organización y funcionamiento de las diputaciones provinciales y de la Mancomunidad de las provincias catalanas, que aquéÜas cedan a ésta la realización y práctica c servicios que las estuvieran confiados, on los elementos y dotación precisos para su ejecución y cumplimiento; Considerando que esa transferencia, ni afecta ni destruye la personalidad administrativa y ti concepto integral del organismo de la Piputación provincial, aunque disminuya, no sus facultades, sino la realización de los servicios que tuviera adoptados, cuya naturaleza no se altera ni puede alterarse al transferirlo a la Mancomunidad, para qtie ésta los ejecute y cumpla, respetando en ellos aquella alta inspección y los preceptos legales determinados por los artículos 76. 77 y 130 de la ey. Provincial Considerand que para que 3 a inspección en la forma y manera de dotar y cumplir los servicios de que se trata, atribuida por el último de los citados preceptos a este ministerio pueda a conciencia efectuarse, es precisa qtíe, su consignación en presu puesto y los elementos de ingresos que para la atención se precisen sean previamente conocidos, y aprobados por este ministerio, en ios mismos términos que lo fueron cuando las reputaciones provinciales los conservaban antes de transferirlos, y debidamente ios atendían, o séase en aquella manera cíelemfnada por los artículos 109 y párrafo segundo del 120, en la parte reSativa a la facultad que confiere para que este ministerio pueda correar las extralimitaciones legales, si las hubiere, en aquel presupuesto formado, siendo además preciso que para la oportuna sanción que juzgue la gestión administrativa pasada, se ten a en cuenta también y se observe lo prevenido en el artículo 129, todos de la Ity Provincia! Considerando, por lo que afecta a los arbitrios especiales votados por la Diputación de que ellos no se encuentran comprendidos en aquellas facultades que para imponerlos están legalmente a las Diputaciones concedidas, y que, además, no se amoldan a los términos prevenidos en el artículo 119 de la ley Provincial, PARTE DISPOSITIVA Su Majestad el Rey, que Dios guarde, se ha servido disponer: Primero. Que se apruebe la transferencia de servicios votada y acordada ers jfrrw legal por fe Piptttación 4 m stí DE SOCIEDAD. ECOS DIVERSOS LOS SÁBADOS DE EL ESCORIAL Al caer de la tarde del sábado, un grupo claro y femenino espera siempre en í l o n dablanca. Floridablanca, en verano, con ser esa calle de provincias por la que no circulan los coches y pasean las muchachas, es el cerebro de El Escorial- La agonía del sol de Agosto recorta ya los perfiles de los montes sabré un fondo rojizo y la primera estrella de la noche enciende su fanal cuando el gran automóvil del hotel- -monstruo pesadote y jadeante- -hace su aparición en Floridablanca. Llega en él la sangría que El Escorial hace todos los sábados a Madrid, y con ella las novias esperan a sus novios, las esposas a su, s maridos y las nauchaohas a los que acaso un día llegarán a ser lo uno y lo otro- Para el día siguiente está preparada la merienda; la excursión, que hará ver el mágico panorama entre las inquietas orejas de un borriquillo; el llegarse hasta la silla de Felipe II o el ir a sentarse, con los ojos en los ojos, sobre la peña de los enamorados 4 Sábados de El Escorial... Guando la tarde declina y él viajero llega hasta las pinas cuestas por donde trepan sus casas son tantos los jerseys de colores que salen a recibirle, tantos los curvados ¿apatitos que inician, ante sus ojos, un desfile b 1 anco, que sus oídos creen percibir ese rumor monótono de las olas. Y entonces, anhelante, ávido de respirar a pleno pulmón, el viajero se detiene con la interrogación a flor de labio. -Buen hombre, buena mujer, arrapiezo corretón, ¿podrían ustedes indicarme hacia dónde cae la playa? ¡El Real Sitio de El EscorM! j Cómo halaga a la oreja este Real Sitio de nuestro último sábado! Hay ep ello una pequeña vanidad que no sabríamos definir, pero por la que quisiéramos que todo el mundo nos preguntara: ¿Dónde estuvo usted el sábado? para que pudiéramos contestar, dando mucha entonación a nuestras palatas: ¡Oh, estuve en el Real Sitio. El Escorial del turista podrá ser la magnificencia de piedra dej Monasterio, las maravillas que encierra este conmemorativo alarde de una época de imperialismo; podrán ser los montes siempre verdes y la perspectiva de luz desde el jardín de lo? frailes. Pero El Escorial del verano no es nada de esto. El Escorial de Agosto es el parque y sólo el parque, y si uno pretende ver caras bonitas, internarse entre los laberintos de- un fox o arrojar, una moneda al azar de los caballitos, no tendrá más remedio que visitar el parque. Y el parque tiene su fisonomía diferente, según la hora. El parque de por la mañana es el periódico que llega de la corte o la impresa hojita, local gue habla del próximo cotillos? Ha s; do solicitada la rehabilitación- de los siguientes títulos del reino: Marqués de FuentehoyueJo, por D. Jaimede Silva y Campbell, duque de Lécera, en nombre de su hijo D. Jaime de Silva y Mitjáns. Conde de Valfayona. por el mismo señor, para su hijo D- José Guillermo de Silva. Duque de MontsaHo, por D. Ildefonso Alvarez de Toledo y Caro, marqués de Molisa, quien dice que dicho título fue otorgado por el Re r D. Fernando el Católico a D. Fernando de Aragón. Marqués de Menasalbas, por el conde ñe Finat, a favor de su hija doña Blanca Finat y Escrivá de Romaní. Marqués del Castillo de Torrente, poi D. Felipe de Cruylles de Peratalladia