Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LOS CACIQUES PAUSA CÓMICA, r E COSTUMBRES BE POIJTIOA RURAL, DIVIDIDA Eli TRES ACTOS, ORIGINA! DE D. CARLOS ARNICHES, ESTRENADA EN Eli TEATRO DE IiA COMEDIA comedores del paseo de Martínez Campos se dedican el resto del día a prestaciones personales en trabajos de pequeña remuneración. Por ser de interés para la Asociación Matritense de Caridad, y como presidente de la misma, le ruego inserte las precedentes manifestaciones, con objeto de evitar que una equivocada interpretación desvíe la opinión pública; con apreciaciones que no se ajusten a la realidad. Le gueda agradecido su atento amigo, iCe le estrecha la mano, F GARCÍA MOLINAS FOLLETÍN DE A B C EL SECRETO DE LA M A R Q U E S A NÚMERO 71. CONTINUACIÓN Y decía esta enorme cifra sencillamente, sin pensar que esto pudiera acrecentar sus méritos. Roberto le ertrechó la mano, deciéndole: -Es usted un buen muchacho, y estoy contento de haberlo conocido; transmitiré a mi hermana su petición, pero no me atrevo a darle a usted esperanza. Wilhe no contestó; continuó- removiendo la arena con el bastón, y cuando levantó la cabeza, dos lágrimas brillaban en sus ojos. -Desde ayer temo esta respuesta. ¿Por qué? -Porque vi al hombre digno de ella, y que aún no había encontrado. Habló poco, pero lo bastante para darse a conocer; observé que ella lo escuchaba muy complacida. Involuntariamente se animó la mirada de Roberto. ¿Sería posible que su hermana amase a Gerfaut? No reflexionaba que no tenía fortuna, que su nombre era vulgar... para él era como un slieño la dicha de tenerlo por hermano. Su alegría s e apagó al ver la fisonomía tan triste del pobre Prickson; había que dorarle la pildora, y repuso: -Mi hermana estima mucho su manera de ser... pero no creo que consienta unirse a un extranjero... Es muy francesa. WJlie estuvo un rato con los ojos fijos en la arena; después dijo: ¡Tendré vjlor; pero es muy duro esto... r Y despidiéndose de Roberto con un apretón de manos, se alejó rápidamente. El marqués estaba conmovido; por primera vez en su vida lo habían tratado como jefe de familia, y esto lo engrandecía a sus propios ojos. Sub ó hasta las rocas del faro, volvió a bajar del otro lado, y cuál- no seria su sorpresa al descubrir en un rincón, resguardada del mar, a madame y a su hermana leyendo juntas. Al ver a su hermano, tiró la joven el libro éste le propuso fuera con él hasta el faro, que, con la marea, hab a bellísimos efectos de oleaje. fEUa lo siguió, encantada de dejar la monótona compañía de madame. y para caminar más cómodamente se cogió de su brazo. En cuanto pudo hablar sm que nadie lo oyese empezó Roberto el capitulo de las confidencias: -Has de saber, hermanita mía, que acabo de rec h r un ruego para ti, y que, como jefe de familia, estoy obligado a transmitirte. Ella se ruborizó; pero no se atrevió a preguntar quién er a el pretend ente. JEANNE DE COULOMB. ACTO I 1, Cristina (Srta. Redondo, A. -2, Eduarda (Srta. Alba, I ACTO II 1, Alfredo (Sr. Asquerino) -2, Pepe Ojeda (Sr. Bonafé) -3, Cazorla (Sr. Roa) ACTO III l, María Teiesa (Srta. Redondo, Y. -2, Pepe Ojeda (Sr. Bonafé) -2, Don? abino (Sr. Valle) (Contmuai á)