Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EL SINIESTRO FERROVIARIO DE CÓRDOBA SE CREE QUE DENTRO DEL TÚNEL QUEDAN AUN NUMEROSOS CADÁVERES EL FERROCARRIL TRÁGICO. EN EL LUGAR DE LA CATASTROFE. SALVAMENTO DE VICTIMAS. DETALLES HORRIPILANTES. ESTADO DE LOS HERIDOS. LINEAS INTERRUMPIDAS CENSURAS A LA COMPAÑÍA la prestación de éste el numeroso material aglomerado en Jas entradas del túnel. Las autoridades y muchos particulares en carruajes o automóviles, se trasladaron al lugar del siniestro, ofreciéndose a d los heridos a Córdoba. SALVAMENTO DE VICTIMAS. D E T A L L E S HORRIPJLAN- EL FERROCARR 1 L TRÁGICO A las puertas de Córdoba, en Id llanura que se extiende uesde las últ mas estribaciones de la sierra hasta la margen derecha del Guadalquivir, álzase un fementido barracón bautizado pomposamente con el nombre de estación de Cercadilla, y allí t; ene arranque la l nea férrea que, trepando por las encumbradas asperezas de la serranía, Baila térm no en Almorchón. La línea de la Sierra- el ferrocarril trág co como vulgarmente le llaman muchos cordobeses- acaso pudo responder en sus comienzos a ías necesidades del acarreo de minerales de las ricas cuencas carboníferas de a cotaarca; pero al intensificarse el tráfico y al atender al transporte de viajeros, sirviendo de comunicación única entre Córdoba, Ciudad Real, Badajoz Portugal, pusiéronse ie man fiesto no solo las evitables y no c iradas deficiencias de construcción, sino también lo pésimo del material empleado por la Compañía y el desdén constante hacia las protestas del públJco y hacia las reclamaciones frecuentes y razonadas de los periódicos locales. El viaje, sai endo de Córdoba, era y es una sucesión óe deliciosas sorpresas al ascender, como por peldaños, a la magia de la sierra, engalanada primero con la pompa de naranjos y de rosales, y luego, brava, agreste, cubie: ta de chaparrales, pinos y madroñeras, y embalsamada por ¡mejorana, romero, cantueso y tomillo. Fatigosamente, jadeando, ascienden las locomotoras por la áspera cuesta de la BaJaiuona, sin hallar respiro hasta la tr lichera Mocha, dom e los convoyes se arrastraa con tal lentitud, que los cazadores del coto de Campo Alto y los mineros del Cen o Muriano toman y dejan el tren en marcha, sin acuardar al próximo apeadero. A- i regreso a Córdoba, no obstante los ¡hechizos del panorama que desde los alcores se descubre, el viajero experimenta inquietud, angustia, algo así como la sensación de que lo llevan hacia un abismo. El tren se prec p. ta despeñándose, con sacudidas formidables, dando coletazos pavorosos, v así toma la curva y entra en el túnel y corre desbocado cuesta, abajo. Los piconeros y los campesinos se santiguan al contemp ar aquel descenso peligrosísimo. Y la Compañía deja pasar los años sin modificar razonablemente el trazado de ¡a línea, s n mejorar el servicio, sin renovar el material herrumbroso, ast llado, nútil. La 1 nea de la Sierra es fuente copiosísima de ingresos para la Empresa e xplot? d. ra. Todo el servicio de ia colonia de Cerro Muriano y del término municipal de Obejo, todo el tráfico que requieren los establecimientos minero- medicinales de ViIlaharta y la Fuente agria del Álamo, toda la ida y toda la r queza agraria de Villanueva del Rev y de Valsequillo, y todo ti enorme caudal crue rinden los vacimientos de carbón de E piel, Bélme ¿y Peñarroya, afluye al ferrocarril que. por la cuenca del Zújar, enlaza las tierras manchegas con las planicies que fecunda el Guadalquivir. Esos saneados ingresos no lian redundado nunca en beneficio de los viajeros. Hab ando claramente, s n eufemismos no es tolerable rué una Compañía, por poderosa c influyente que sea, abuse del púb co imponiéndole ¡a repugnancia de entrar en zahúrdas y pocilgas, como ia estación de Cercadilla, y obligándolo a viajar en coches que son ofensas a la higiene y lujaciones de la comodidad. Y es punible, francamente punible, constituyendo un hecho deiietivo, que una Empresa se lucre menospreciando las vidas de los viajeros, conduciéndolos a la muertf eu trenes con frenos que no funcionan, por caminos donde el riesgo es seguro, en convoyes desprovistos en absoluto de medios para atender a una cura de urgencia. La línea de la Sierra e tá manchada con sangre de víctimas del abandono en que la Crmpañía tiene los servicios. Destrozado, en un paso a nivel que se hallaba ab: erto y sin vigilancia, sucumbió hace años un prestigioso político cordobés. Con frecuencia se han registrado siniestros en esa linea, hasta el punto de. habsr merecido ese ferrocarril el mote de fil ferrocarril trágico Maquinistas, y fogoneros, v guardafrenos- -algunos de los cuales perdieron la existencia en el cumplimiento de su deber- -no han ocultado el respeto que les infunden algunos de los trayectos que tienen que recorrer en esa línea. Pero nunca- -ni aun en la catástrofe en que un maquinista permaneció tres días insepulto, cíavado en los h erros de la locomotora, de I- i cual ni la muerte lo apar tó- nunca el horror llegó a los extremo; a que hoy llega enlutando a Córdoba y mo viendo a indignada protesta a la España que sabe resignarse ante la fatalidad, pero cu? se yergue demandando justíc a contra abusos v rapacidades. TES. FALTAN V I A J E R O S Córdoba 24, 11 mañana. El personal de vías y obras comenzó con grandes dificultadles Ja extracción de cadáveres. Algunos de éstos tenían la cabeza separada del tronco, constituyendo un espectáculo horr pilame. El individuo que fue encontrado ¡pbre el cadáver de su hijo se llama Miguel Blasco, y es natural de Vilanueva (Córdoba) según íelegraúé ayer. ¡Durante más de dos horas estuvo aprisionado entre los restos de los coches, teniendo sobre sus pies el cadáver de su h jo Pedro, que se desangraba por las horrorosas heridas que había sufrido. El desventurado padre hizo esfuerzos sobrehumanos para prestar auxilio a su hijo; pero se lo inip d eron los obstáculos, que le privaban ¿te todo movimiento. Se acentúa la creencia de que hay más cadáveres en el interior del túnel, pues, según áe dice, en el tren venían 38 viajeros, apareciendo hasta este momento siete muertos y 17 heridos, que hacen un total de 24. Faltan, por ¡o tanto, 14 viajeros, que no se sabe dónde están. Las operac ones de descombro y extracc ón de víctimas presentan grandes dificultades. Debido al peso de los coches resulta casi imposible sacar los cadáveres que hay debajo de ellos. El guarda freno Pedro Rojas Luna, 31 quien corr? spondía prestar servicio en el tren descarrilado, no se presentó la noche anterior a hacerse cargo de su labor, por o cual se ha librado de la muerte. ESTADO DE LOS HERIDOS NUEVOS DETALLES DE LA CATÁSTROFE EL MATERIAL DE U COMPAÑÍA. EN VI LUGAR DE LA CATÁSTROFE Córdoba 24, 11 mañana. Hasta las ocho de la noche hab an sido sacados del túnel los siguientes heridos: Antonio González Reyes. soldado de las fuerzas rogifares de Ceuta, de pronóstico reservado; Martín López Barrios, soldado del segundo regimiento de línea, grave; Danrl Martín Díaz, guardia civil de la pareja de escolta, grav e; José Díaz Muñoz, interventor de la Compañía, de pronóstico reservado Francisco Berrocal Trujólo, guarda freno, muy grave; Antonio Toro Gómez, pronóstico reservado; Fernando Díaz Aguado, peón caminero, grave; Abel Bcn Ción, subdito turco, grave; Nicolás Navarro Pérez, de pronóstico reservado: Miguel Ramiro Redondo, grave; Félix Sánchez Tirado, leve, v Francisco Vilbdres, novillero, muy grave LOS AUXILIOS MÉDICOS. TRASLADO DE VfCTIMAS Córdoba 2- 10 mañana. Se conocen nuevos detalles de la catástrofe ferroviaíia ocurr da en el túnel próximo al apartadero de los Pradillos, confirmándose que fue debida al pésimo tsta Jo de los frenos, que no obedecieron en ¡a pend ente y en la curva que existen a entrada de ¡túnel. Como ya hemos dicho, los vagones descarrilados se destrozaron al chocar contra las paredes de 7 túnel, v la máquina, rompiendo la cadena de enlace, siguió su marcha vertiginosa por la pendiente, llegando hasta cerca de Córdoba. Del nterior del túnel salían voces desgarradoras ludiendo socorro: rjero imoed ¡a Córdoba 24. 11 mañana. Al tener noticias de la catástrofe se montó un servicio de médicos del hospital Provincial de Agudos, dispuesto a acudir al lu ár del suceso; pero los herido fueron trasladados a dicha hospital, recibiendo algunos la primera cura en el Militar v otros en las Casas de Socorro. i el tren de auxilio que salió de a estación de Córdoba iba personal sanitario, con el correspondiente botiquín, material y toda clase de elemento; para la cura de urgencia. Muchas perooua; que se ofrecieron espontáneamente para ayudar a los médicos y practicantes salieron también en dicho fren.