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-i. V t MADRID. EN LA ACADEMIA DE MEDICINA 1 EL INSIGNE DOCTOR CORTEZO (i) CON EL MINISTRO DE ESTADO (2) YSÜ, S COMPAÑEROS DE CORPORACIÓN, DESPUÉS DE SERLE. IMPUESTA LA GRAN CRUZ DE CARLOS I I I ACTO VERIFICADO CON MOTIVO DE LAS BODAS DE ORO DEL DOCTOR CORTEZO CON LA PROFESIÓN MEDICA. (FOTO ZEGRl) s pódromo, locos como colegiales en fuga, después de una tarde de encierro. -Dix Billycock! Trois et demie Kopek! Tróis Cónsul! Faitez un choix! Quisiéramos escaparnos de la gritería; pero es en. vano; La voz aguda del bookma er nos oérs: gue, nos taladra el oído y no hay posibilidad de escapar. Cruzan ahora Oiita. Valdeiglesias y- su prima, Salud Escobar, prendidas del brazo. Sonríe a una dulcemente; muestra la otra la plenitud de su gentileza... Y el vociferador, en tanto: -Faites un choix! Faites un choix! He aquí el embarras francés. Y nos volvemos, aun seguros de no ser oídos, hacia el que ch lla: ¿Qué auiere usted, amigo brogkmakerf- -1 Es impcs ble! Este aito señor enchisterado que se ha detenido entre un grupo de jocheas, apercibidos para montar, parece un Gulliver del momento que asistiera a una recepción en el país de Liliput. Los dos. racimos de uvas que riman con los ojos y están sobre las sienes de Carmencita Villar y Villate son como una tentación que acaricia nuestra mirada. Las sospechamos de cera; pero su perfección v elcalor de la tarde nos harían caer sobre ellas para devorarlas una por una. El último caballo que llega a la meta, muy distanc adq del pelotón, es recibido en plena, rechifla general. Ovación de broma, paradójico entusiasmo, que le harán luego al regreso, emprender un chufó trotecillo de medio lado, con el que parece reírse v decir: -i Por- mí V podéis chillar hasta ma ñana... ¡Pero fijaos antes en el casito que os haer GIL DE ESCALANTE. EL FESTIVAL ARTÍSTICO DEL REAL LA PROCESIÓN DEL CORPUS Y LA INDUMENTARIA EN MADRID EN 1570 Día de júbilo. era en Madrid el de las famosas fiestas del Santísimo Sacramento: con tres meses de. anticipación se formaba la Junta del Corpus, compuesta del corregidor y los regidores de la. Villa, presidiéndola un individuo del Consejo y Cámara Real, siendo su principal misión el preparar con el lucimiento debido las representaciones en los Carros o Autos, contratar á ios representantes, ocupándose de las danzas, sirí descuidar tampoco lo. relativo. a los gigantones y la gigantilla que hab: an de figurar en la procesión. Las calles se engalanaban, enarenándolas y cubriéndolas de flores, poniendo en muchas ide ellas altares con lujosos frontales y tapices Los carros se preparaban con tiempo en el corral llamado Obrería de la Vilía, y los onducían con parejas de bueyes, encubertados con mantas de angeo y collerones de lujo, La dificultad, de moverse en el. reducido espacio de dos carros dio, 1. a idea de coloEl Rey, que había resuelto vestir m o d o car entre las mesetas de estos un tablero tamente de negro, ordenando que todos les supletorio, que por llevarlo de una parte de su Casa, en el uso y ejercicio de sus a otra, con ruedas, llamaban el carrillo; oficios vistiesen también de este modo sobre este tablado improvisado se. represen- mientras estuvieren en Palacio al lado de tabán los Autos Sacramentales, valiéndose su Real Persona; y que sólo extendió esta de. viejos tapices y de ramas de árboles, v, orden a los funcionarios judiciales para da r a ve. es, de más complicada maquinaria, mayor decoro a su aspecto externo, permipara k cual tuvieron ya en el siglo XVJI tía y hasta gustaba fe que los nobles de la obligación los poetas de presentar Me- su Corte asistieran a las solemnidades de ésta on el lujo y aparato que correspondía ritoria de las apariencias que necesitaban preparar para mayor lucimiento de sus a su- ranero En el Retablo Eucarístíco que con tanto obras. Las hermosas madrileñas ludan, a porfía, sin hacer gran caso de las prohibiciones de las pragmáticas, la clásica indumentaria en sus trajes de los días de gran fies, ta, compuestos de corpino rojo, saya adornada de grandes franjas a picos d! e este color y. blancas, y sobre las tocas, que tanto favorecían Jos lindos rostros de las muchachas, la típica castellana. montera- que luego, adornada mas prolijamente, conserva- ron las segovianas, calzando los chapines de tres corchos con que acentuaban su garbo- al andar repiqueteando menudito para hacer notar su presencia a los distraídos. Las. vendedoras de confites del Sacramento y agua de toronja, recorrían la carrera, con sus graciosos sombrerillos y sus mangas bordadas, y los estudiantes de sotana y manteo de oaño veintidoseno de Segov; a y sus gorras llanas; el ladino lazarillo de nuestras novelas picarescas acompañando a los ciegos que cantaban las Coplas nuevas de Valderrábano, dedicadas al Santísimo Sacramento el soldado fanfarrón y los caballeros que lucen ostentosos las calzas. afolladas o follados, molesto invento de los sastres, tan donosamente comentado en él Diálogo sobre la invención de las calzas que se vían agora impreso en 1567-