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EL GENIO DEL CRIMEN SEGUNDA ¿PAUTE DE LOS MISTERIOS D E NEW YORK MELODRAMA KORTEAMERICAIFO D E ÓSCAR. FUI TON, ESTRENADO EST EL, TEATRO CÓMICO ACTO I 1, Cayo Morgan (Sr. Santamaría) -2, Meckenley (Sr. Fernández) 1, Baxter (Sr. Pardillo) ACTO JI 2, Cecil Glower (Sr. Paris) -3, Archibald. (Sr. Carmona) h y w cite hovwW Iva. vf Jto C te W ACTO IV 1, Cecil Glower (Sr. Pans) -2, Cajo Mor? an (Sr. Santamaría) -3 t Raquel (Sra. De la Vega) países qtte están inundados de papel moneda, garantizado por reservas en oro que no llegan ni al IO por ioo. Poca gente parece comprender que si Alemania no consigue restablecer su exportación, irá forzosamente a la bancari ota. La nación alemana carece en la actualidad de minas de hierro y de metales dignas de mencionarse, exceptuando las de cinc. Después de entregar a Francia las cantidades de carbón estipuladas en el Tratado de paz y de limitar todo lo posible el consumo casero. Alemania no dispondrá sino del combustible preciso para hacer funcionar sus fábricas a un tercio de su capacidad. Es cierto que Alemania posee valiosas minas de potasa; pero la exportación de esta materia sola no bastaría para pagar las indemnizaciones, como tampoco los productos extranjeros de que el país esta necesitado. Por consiguiente, la única riqueza de Alemania estriba en la elaboración de toda clase de artículos, importando la materia prima y comprando a Fran- cia o Suecia el mineral de hierro. Sólo de este modo podría Alemania intensificar su producción, exportar en inmensa escala y pagfar las indemnizaciones que le han sido expuestas. Con el sistema de oposición a que entren mercancías alemanas (y a que las ve ídamos en aquellos puntos donde encontremos mercados) estamos en los siguiente casos: Primero. Conduciendo a Alemania a la bancarrota y al bolcheviquismo. Segundo. Impidiendo que Francia. Bélgica y nosotros mismos cosechemos ei fruto de la victoria. Tercero. Creando dificultades a Francia para que no pueda devolver a Inglaterra las enormes cantidades que le hemos prestado. Cuarto. Reduciendo el consumo de la materia prima de nuestro país, y, por ende, su exportación. Quinto. Ofreciendo ocasiones tentadoras a las naciones neutrales para que nos suplanten en el comercio exterior. ¡Qué oportunidad para España si sus comerciantes la supieran aprovechar! Sexto. Despreciando los ingresos d e Aduanas, en que se traduciría el intercambio de productos con Alemania. Séptimo. Disminuyendo la riqueza del mundo y la de nuestro Imperio. Octavo. Elevando el coste de la z, ic! t en el país a wn precio insoportable. Noveno. Disminuyendo las probabilidades de que podamos sostener en lo sucesivo el mercado mundial inglés contra la concurrencia americana. Huelga todo comentario a tan atinadas consideraciones del gran diario de Londres. Su conclusión es de sumo interés para los españoles, ya que tienen ahora con el valor de la peseta el más poderoso instrumento de neqocios. Inglaterra- -dice The Times- -d be aprovechar y favorecer la exportación r emana; deb e comprar a esta nación la mayor cantidad posible de art ci os paia atender las necesidHes del país y reexportar el sobrante, juntamente con los productos nacionales a los mercado extranjeros. i Qué mayor galardón para nuestra iniciativa comercial que la conquista de los mercados extranjeros con productos alemanes? Muy bien habla el diario inglés; pero ¿qué necesidad tienen los españoles, y los neutrales en general, de comprar los géneros alemanes en Inglaterra? ¿No pueden acaso ir a Alemania a efectuar sus compras y a vender también sus productos alimenticios y manufacturados? No creo que, al tratar de sus intereses y de su dinero, ihaya en el mundo comerciantes tannecioS que no vean los beneficios que pueden realizar sin el intermediario de los inglesas, ya Que éste no es todavía obligatorio. SERVUS.