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A B C MIÉRCOLES 6 DE NOVIEMBRE DE 1918. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 8 aumentando correlativamente el suminisro a los pobres de toda suerte de sueros y vacunas, amén del incremento de la labor pericial- y, en fin, conseguir para el Instituto, con la citada abstención, la independencia crítica indispensable para cumplir, sin suscitar recelos, una gratí misión depuradora, que realizan muchos establecimientos similares del extranjero: la de comprobar severamente la eficacia de los sueros, vacunas, productos de origen bacteriano y medicamentos específicos nacionales y extranjeros, Pero cuantas yeoes hemos elevado a la superioridad la citada demanda, siempre pí. nos desahució, invocando muy atendibles ¡razones económicas. En efecto, seria nece rio más que duplicar la consignación de frnaterial y personal, hoy irrisoria, comparaIda con lá formidable labor oficial del Instituto. Si para llevar adelante semejante camtolfia contáramos con el auxilio del brillante escritor Sr. Fe rnández- Flórez y con el concurso del prestigioso A B C, además de ecundar los anhelos del personal del Insti- tuto de Alfonso XIII, se prestaría inesti- mable servicio a la safad pública, hoy a merced de toda oíase de farsantes, vividores y comerciantes sin conciencia. Pidiendo mil perdones por la desmesurada amplitud de su rectificación, tiene él gus. to de reiterar al Sr. Luca de Tena el testimonio; de su admirac: ón y afecto. S. RAMÓN CAJAL DE AYER Y DE I1O V RESUMEN DE NOTICIAS E INFORMACIONES El ministro de Hacienda leyó ayer tarde en el Congreso el proyecto de presupuesto para 1919, cuya cifra de gastos se eleva a 2.176 millones de pesetas, y la de ingresos, a 1.598 millones. El ministro de la Gobernación leyó igualmente el proyecto de urbanización del extrarradio de Madrid y. el de los retiros para obreros. Ha terminado la conferencia de Versalles, con un acuerdo completo entre los aliados acerca de las condiciones del armisticio con Alemania. Lloyd George en la Cámara de los Comunes y Clemenceau en la Cámara francesa han leído el texto del armisticio entre los aliados y A u s t r i a Hungría. Alemania ha roto las relaciones diplomáticas con el Gobierno bolchevikista. En el Congreso, el Sr. Pradera ensalzó la evolución del Sr. Cambó y condenó el nacionalismo vasco. Los republicanos conjuncionistas declararon que no colaborarán en Gobierno alguno. Los alemanes han abandonado Le Quesnoy, manteniendo sus posiciones más al Este, entre el Escalda y el Oise. También se repliegan desde la rama oriental del Aitme al Mosa. opositor que no era el Sr. Pittaluga, el cual, por tanto, no obtuvo ninguno. Pero no es menos exacto que a mi cátedra fui restituído en justicia por un fallo unánime, recaído en pleno, que seguí ante el mág alto Tribunal de la nación. No quiero hacerme cargo de ninguna delas ofensivas manifestaciones del Sr. Pulido, que actúa no ya eii defensa del Real Consejo de Sanidad, sino de sus propias pasioneg y conveniencias, porque todo eso lo dejo también en justicia al fallo de otro Tribunal inapelable; al de la ophr ón pública. Muchas gracias, señ b, r director, por la inserción de estas líneas eii debida defensa, y en compensación de lo cual he de manifestarle que, después de lo dicho, adquiero conmigo mismo el compromiso de no TOI- verme a ocupar de nada de lo que venga en ganas de decir al Sr. Pulido. EL CONSEJO D E SANIDAD Señor D. Torcuato Luca de Tena, director de A B C. Ruego a usted la inserción de lag adjuntas líneas. Contestando al doctor Pulido, he de manifestar: Primero. Que todo cuanto he dicho en imi rectificación del 2 del corriente es lo Único cierto, según consta en el sumario que se instruyó y todo lo cual el doctor Pufido tergiversa a conciencia de hacerlo, pretendiendo que las cosas sean lo contrario de lo que han sido. Segundo. Que las actas del Consejó Real de Sanidad, que dice remitidas al Juzgado del Congreso el 24 de Mayo de í 910, no pudieron serlo, por la sencilla razón de que en dicha fecha no había ocurrido todavía l incidente con el Sr. Pittaluga, y, por lo e tanto, no existía sumario. Pero, además, cualesquiera que sean las fechas del registro de la Inspección general de Sanidad en que conste la salida de ellas para el Juzgado, es lo cierto que han transcurrido de estos hechos ocho años y no han llegado todavía al Juzgado referido. Y es mucho peor que el no haberlas enviado el hecho de que, después de ocho, años, conste la saJida y no la llegada. Tercero. Que afirmo, poniendo por testimonio las actas del Consejo, tal como yo las tengo copiadas 1, y el sumario, que la amenaza del Sr. Cajal, a quien he tenido la delicadeza de no nombrar, fue anterior al incidente motivo del sumario, y que dicha amenaza tuvo por exclusivo objeto el impedirme que me ocupase del Instituto de Alfonso X I I I de la provisión de plazas por oposición, y de las cuentas de dicho Instituto, las cualeg en dicha fecha estaban sujetas a la revisión del Real Consejo de Sanidad en p eno. Cnarto. Que es exactísimo que el Sr. Cajal formuló contra mi nombramiento de catedrático un voto particular ante el Consejo de Instrucción pública, y consiguió que Se me quitase la cátedra, a pesar de haber obtenido yo tres votos de cinco jueces, uno ÚS íes cuales votó, en blanco y otro a un resultó bien, porque fue asomarse á Eu ropa; y el acontecimiento puede considerarse como el primer éxito feliz del alcalde- en el malhadado pleito de los. coches de alquiler, del cual pleito paga las costas el público, y ya que da os cuartos, que siqu era tenga cocheros que don la hora. Cunda la innovación a todo el servicio que necesita Madrid, y, ¡qué diantre! más vale tarde que nunca. Expectación enorme, sobre todo para el bolsillo del contribuyente, despertaba la lectura de los presupuestos en el Congreso a. cuya lectura siguió una pintoresca discu? sión de dos horas para resolver si una comisión había de componerse de siete diputados o de 14. El discurso más notable sobre este asunto, se pronunció desde u n a tribuna y se compuso de seis palabras so- lamente: ¡Qué modo de perder el tiempo! Más tarde se discutió sobre nacionalismo, y el Sr, Pradera alcanzó un nuevo gran triunfo como patriota y como vapuleador del bizcaitarrismo, que va por uvas al extranjero, para que Wilson le diga: ¡Taday, inaketo! Los espectadores de la presente crisis no se dieron, por complacidos; pero otra vez será, si hay ocasión, que dicen que hayla. V Más expectación, la de la. vista ante el Supremo del pleito sobre el testamento de la condesa de Bornos, con informe, no ter- minado ayer, del Sr. L a Cierva. El tiempo, espléndido, no defraudó nin guna expectación. Primer concierto de la temporada de Otoño n la Sociedad Nacional de Música, Con Viñés, que tocó admirablemente e l piano, mientras en el Congreso se tocaba; el violón por los concertistas de las diteu- siones previas. De teatralerías, un estreno en Cervantes, Y en. pie un buen psdazo de expectación para hoy, y ¡ande el movimiento! AEMECE MODAS Y CURIOS! DADES PERFUME IDEAL Hemos oído decir infinidad de veces qué eí perfume ideal es aquel que no se parece a otro alguno, y, por lo tanto, no será fácil encontrarlo, puesto que los fabricantes lanzan al mercado millares de frascos iguales, y todo el que pague su importe tiene derecho a deleitarse con su aroma. Para conseguir tener perfume completa 4 mente personal es necesario estudiar el resultado de varias combinaciones, niezclando diferentes esencias puras en alcohol, aumentando el número de gotas de unas y disminuyendo 1 de otras, hasta conseguir algo extraordinario, que sea muy suave y que parezca el aroma de un jardín cuando una- ráfaga de viento mece los rosales y los RAFAEL FORNS jazmines. Catedrático de Higiene de la Central. LAS, SEÑORAS PRJESCINDEN DEL CHAUFFEUR En París, como en todas partes, la mujer tiene un espíritu de abnegación m u í superior al del hombre, que se revela eq toaas las circunstancias de la vida. Se empeñó ayer la gente en decir que En estos momentos, la mujer francesa, había de s e r día de mucha expectación, y entre las muchas privaciones que se ha imsi bien se mira, lo fue. Eso de verse Madrid con coches de pun- puesto voluntariamente, una de ellas ha sido to remozados con una mano de vistosa pin- la supresión del chauffeur, y es frecuentura y conducidos sus. caballos, n ton re- te ver a grandes damas acostumbradas al 7 mozados cómo los vehículos, por cocheros de mayor confort guiando su coche y. condu- l brea y chistera calada, ¿lío había de ciendo en él a los convalecientes; como se; despertar expectación? ¡Expectacionaza! ve en la fotografía ue ilustra estas lía, neas. como dicen los corresponsales telegráficos RE SAFFDRfi. para concretar, y. conomiz ar Cesetas. Ello NOTAS RÁPIDAS DE M A D R I D AL D Í A