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ifc i i V a 1 HUNDIMIENTO, -EN; UNA PLAZA D E TOROS (FOTO BARRERA) ASPECTO DE LAS OBRASDE LA NUEVA PLAZA DE TÓEOS DE SEVILLA EN EL SITIO DONDE SE DERRUMBARON 1 5 TRAMOS DE TENDIDO valece, y las cosas marchan según su. impulso secular, sin que un retardo ó un breve retroceso signifique gran cosa en la- futa del espíritu humano. La vida es múltiple y contradictoria. No se la puede deslindar y encasillar á nuestro gusto. -Lo intelectual y lo pragmatista anda en ella revuelto y confundido. Ernesto Renán, autor intelectualista, desdeñado ycombatido ahora por los aludidos escritores franceses, ¿no es á veces un pensador honda y eficazmente pragmatista? Su misma inalterable bondad, esa bondad que está por encima de su escepticismo, de su análisis inexorable, ¿no nos conforta, ilumina. y nos invita á, vivir? En España, Pío Barója, el ilustre y admirado novelista, nbg. ofrece. también un ejemplo tan interesante como e ¡de Renán. Intelectualista, analizadora, lo es en grado sumo la obra de Baroja. (Y ¡qué maravillosa, dioho sea de paso, su última novela, La ruta del aventurero. Pero la curiosidad incansable de Baroja- -el hombre que, según él mismo, ño tiene plan su a mor á las ciudades viejas, á, los tipos originales, á toda lo fuerte, espontáneo y libre, es un acicate que nos espolea para la vida. Como Baroja, al igual qu este, buceador infatigable, sus; lectores quisiéramos vivir las cosas y los aspectos vanados del mundo como él los vive, Sú- anláJlisis acre y virulento no nos abate; su amor par l a s cosas sí nos arrastra y nos siédúce. O, por. lo menos, sentiremog á intervalos abatimiento y exaltación, según los días, según el humar. Y esto prueba lo difícil que es querer clasificar y dividir una obra lite- raria; Difícil es; pero en Gracián la tarea se nos ofrecg. más fácil qué en Retían. y en Baroja. Gracián 1o analiza y desmenuza todo. La iríaidid se respira en- sus. libros. Esto- de numerar las calles, en vez de ponerles nombres de hombres ilustres, es muy cómodo y muy americano y muy matemático, y, sobre todo, resuelve un pro- blema cua ndo hay más calles que hombres ilustres. En ciudades de calles, irregulares, de callejuelas y de callejorfes no se podría hacer; pero Nueva York no es unaí ciudad irregular, sino todo lo contrario. Para mí que la han construido toda ente ra fuera de aquí, la medida de la isla de Matihatan, y que un día, valiéndose da unas grúas gigantescas, la han colocado en su plataforma, con vecinos y todo. Uno, en efecto; no tiene aquí jamás- la setisá ción de que esta ciudad haya ido- -haci j- dósé, de qué haya- ido creciendo y desarrollándose naturalmente con mayor S; DE NUESTRO ENVIADO E S P E C I A L- menor rapidez. Al. contrario, parece así como si todo Nueva York hubiese sido construido á un mismo tiempo, sobre una armazón general. Yo no. conozco apenas LA CIUDAD TEORÍA otras ciudades de los Estados Unidos; pero Nueva York no es una ciudad. Es; un- sis- he oído decir que- tedas se parecen á Núe- tema, una teoría. Para conocer Nueva o r k va York, Es posible. qu los americanos no hace. falta habitarlo, ni siquiera estutengan un molde para hacer grandes ciudiar, una guía que lo describa. Se aprendades. Así las ciudades perderán en per- de la teoría y ya está. Yo no puedo. des- -sonalidad, pero le- saldrán- mucho más ba- lumbrar en. Nueva Y o r k á ningún recién ratas al país. llegado. -Todos- se manejan aquí lo mismo que: él más viéjo- nue. vo- yorkino. Si, en- -Y si Nueva York es, como parece, uíia contrándose en la calle 114, por ejemplo, técríi, yo creo que no, había Verdadera un recién llegado quiere ir á la calle 120, necesidad de construirlo. Con demostrar, la este recién llegado sabe que todo consiste teoría en una pizarra, hubiese bastado. Yo en cruzar seis calles. La calle 120 estará mismo no. puedo menos de preguntarme á á continuación de la calle 119, y rio se. diveces que por. qué. he venido, áNueva York. ferenciará de ella más que por elnúniero. En efecto, ¿tenía, ycr. verdadera necesidad. No es cuestión de haber visto jamás la de ir desde la calle Í 2; á UJ: calle 13 para callé 120. No. es cuestión tampoco de ha- siber que la calle 13 seguía á la 12? ¿No berse, estudiado el plano de Nueva York. me sabía yo perfectamente toda la teoría, Es cuestión- de saber un poco de aritméde Nueva York? Londres, París, Berlín tica rudimentaria. Nueva. York, como digo ¿mismo, no son teorías. Son ciudades. No. no es una ciudad. Es una suma, se pueden estudiar en casa como las cua- Algunag. veces- se llega en ellos. á la más cruel dureza. El amor, la amistad, el pa triotismo, éf honor, -la- -esperanza, -todo pasa por el filtro terrible de Gracián. Y aquí no hay, como en Renán, la sonrisa indulgente, ni, como en Baroja, la simpatía por. lo rebelde- Gracián. es impersonal, marmóreo, inexorable. Allá al final de su obra maestra. El criticón, este autor católico, jesuíta eminente, después de haber paseado á sus dos personajes Crítiloy Andrenio- -por todos los desengaños y amarguras del mundo, los lleva... ¿Dónde? A un paraje apropiado á héroes y personajes gentílicos: á I a Isla de la inmortalidad. AZORIN. A BC EN NUEVA: YORK inrrn 1 nmrr TT; Í mi- nnin TTITTrrnrTíW