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A B C. DOMINGO 5 DE NOVIEMBRE DE igi 6. EDICIÓN i. a. PAG. Las necesidades de la vida moderna han obligado á realizar obras de ensanche en varias calles de Sevilla; mas la cruel reforma, no por muy necesaria es menos lamentable. Las vías sevillanas deben s e r como son, cómo han sido siempre; y que la Industria y el Comercio me perdonen esta herejía; el Arte me la agradecerá. En cuanto el tipo de calle sevillana, estrecha y tortuosa, se convierta en avenida neoyorquina y las casas bajitas con terraza adquieran el nivel de rascacielos, se acabó; lo mismo dará ver Sevilla que Liverpool. Yo creo que bien vale esta población única- -como única es Venecia y única es Toledo- -el sacrificio de conservarla así. ¿Que la vida lo exige? Pues se busca el ensanche en ¡as afueras, hasta hacer con el tiempo otra población- Así como así, hay terreno- de sobra por los cuatro costados- ¿Qué dirían ustedes si alguien tratase de convertir en un rcirco taurino el ruinoso- anfiteatro de- Itálica? Pues, algo por, el orden es ensanchar las calles de Sevilla. Sevilla es ya una reliquia intangible; es virtualmente un monument- o nacional. iaj sjno á la necesidad 1 de exteriorizar una sensación de asombro. Desde hoy me parece, un sabio aquel señor que perdió su silla por venir á esta excelsa ciudad. Yo perdería con muchísimo gusto cinco mil mobiliarios comoieíos. Y, cuando hable con algún desgraciado que no conozca este Paraíso, le diré con enojo: ¡Cómo! ¡Que no conoce usted- Sevilla... Y no se le cae á usted la cara de vergüenza? R. LOPEZ- MONTEXEGRO. Sevilla y Octubre 1916. DE LA GUERRA NAVA! EL ESTRECHO DE CALAIS Desde que necesidades eminentcá de la Pasear en un día claro por las calles campaña lo aconsejaron, el Almirantazgo de Londres, viendo la fiebre comercial de inglés, con la cooperación francesa, estala City ó las elegancias de Re gent street, es bleció una especie de barrera, de 22 m- lías algo muy- Tiermoso; pero no llega, ni con de longitud, que es la distancia aproximamucho, á la belleza de un pase o de noche da de Dover- á Calais, para garannr todas y con luna por el barrio sevillano de Santa k s operaciones de transporte que se deCruz. El infeliz que no ha visto eso... ya seaban realizar pasada esa línea, es aec r, está dicho: es un infeliz. ¡Cuántos siglos entre Folkestone y Boulogne, puertos briVIAJE DE OTOXO alientan en aquel trágico silencio! A cada tánico y francés, separados por una íir. ea paso, en cada encrucijada, evocamos una casi paralela á la anterior y de algún, mafigura de la leyenda ó N la Historia. Por yor amplitud, 26 millas, por cuya irri de aquel ventanuco acaba de asomarse el go- es cierto que han circulado copicsis icyesco perfil de la vieja del candilejo para mesas de hombres y de material, amparadas sorprender un delito de sangre. Por ese por la flota militar anglo- francesa, por ar Así comer- vine curado del espanto acer- postiguillo. va á salir D. Fadrique dentro tificios penosa y convenientemente nstaca de la juerga continua y convencido de de unos- minutos, á realizar un pacto de lados y por campos de minas que en! as CjUe aquí se cantaba flamenco un ratito traición. Si permaneceir. os no mucho tajo proximidades de las costas de Inglaterra y nada más cada seis ú cho días, traje la las rejas de este convento, veremos surgir de Francia dejaban libres canales más ó persuasión acérrima de que los sevillanos la arrogante silueta del orotervo D. Juan menos difíciles y sinuosos, á través ue los son muy guasones y hablan en serio úni- con Doña Inés en brazos. ¿Y. aquel lienzo cuales podían ser gobernados, por pilotos que ondula con marcial contoneo al cabo expertos ó decididos, los buques aliados camente cuando se ocupan de negocios. Por- eso. en cuanto el jefe de comedor (y brin- de la calle? ¿No es el blanco alquicel de y neutrales; todo ello con el fin de que el do al maestro Cavia la muerte de este maí Al- Mumerrim, que viene del Alcázar... paso del estrecho de Calais ó de Dover- -Iré d kotcl) puso ante mí la lista de man- Hasta juraría que llegan á mi oído las car- que así también se le llama- -fuese interlares, cuyos nombres, exóticos hallábanse cajadas recias con que los cíclopes Bada- venido ó controlado por las Marinas a ii ¡razados con letra endemoniada, le dije no na, Peregrin y Juan de Dios comentan el das, que al efecto tenían un ervic: o áe sí qué en camelo purísimo, para que se ingenio de Currito Meloja. vigilancia rigurosamente estableado. Garó Y, tras de acariciar con delicia estas es que acerca de la eficacia absolcta en fuese enterando de que á un servidor no e la- daba gratis ningún contribuyente fugaces alucinaciones, seguimos caminan- esas mares bravias de tales medies, ue! se (j. e la antigua Romúlea, ni aunque me pre- do del brazo de la luna, g n ver más cuerpo gundo sobre todo, se fantaseó mucho y se sentara un permiso especial firmado por el que nuestra propia sombra ni percibir otro desbordaron ubérrimas imaginaciones; pero cr Rodríguez de la Borbolla. Y, es claro, rumor que el que producen nuestros pasos. lo indiscutiblemente notorio es que- 05 La excursión nocturna por ef barrio de transportes anglo- franceses se deslizaron ii pobre jefe me tomó por un loco. Ahora, ya. en vista de que no me dice nadie nin- Santa Cruz tiene digna pareja (y también con una brillante eficiencia, digna de ios í; una tontería y de que, al preguntar por le brindo á D. Mariano la muerte de un más vivos elogios militares, y que jamás va una calJe cualquiera, no me dan las señas fendant) en un largo paseo á plena luz buque alemán de superficie se había inrercambiada 1! me convenzo de que todo esi. o por el resto de la población. Estos patios nado en la Mancha, eventualidad 1 a ultima encantadores, con sus cancelas de variadííle las bromas es una broma más. avances del tiempo parecían alejar, simos dibujos, nos lanzan al pasar una que los que la escuadra inglesa, como e Como lo es también lo de que son los bocanada de aire fresco, impregnado ¿e puesto ÍCvillanos bebedores siix. tasa. Cierto que aromas de mujer y de jazmines; las rejas ha dicho repetidamente y con legítimo orJas cañitas y los chatos están siempre nos hablan de amoríos, y cuantas personas gullo desde las al tas esferas oficiales l r en remojo, como si fueran cangilones de nog hallamos nos son ya familiares, sabemos tánicas, iba elevando paulatinamente el una noria de manzanilla; pero no son los cómb hablan, cómo piensan y su estribillo margen inicial de su superioridad numésevillanos quienes los desocupan; ¡somos peculiar, las conocemos mucho, las hemos rica. los- forasteros! ¡Oh, qué revelación! Los visto infinidad de veces en esas comedias admirables de los Quintero. ¿Cesaron acaso las circunstancias V e de aquí, efectivamente, á fuer de hombres impusieron el mantenimiento de una en. espJéndidos como en ninguna parte, padecen la manía del convite, y, á propósito ¡Ah, Sevilla, Sevilla! Eres muchísimo naval de comunicaciones, breve y sesf. tn, entre las dos grandes naciones aliadas del de cañonazos, le meten á usté 3 en cualquier mejor de lo que yo te había soñado. Tu sitio y sale á relucir media cosecha de San- belleza te da derecho á todo, hasta envane- Occidente europeo? En modo alguno. P eiúcar; peto, si usted se fija, observará que certe de tus óefectosi, si es que los tienes, si fue ya transportado un numeroso Ejerporque yo no he logrado encontrártelos; cito inglés á los campos de batalla íraicees la de usted la copa que renuevan á cada instante, y, si usted les pregunta, contesta- En fin, sí el padre Hornero dijo días atrás ses, es necesario seguir enviarido más í omrán que el picaro estómago, que el médi- que. la región sevillana era. lá mansión. -dé bres para aumentar los contingentes -suco les prohibe beber, que les sienta peor los bienaventurados, ¿qué he de añadir vo, plir las cuantiosas bajas, repatriar á lo que un tiro, que si se atrevieran... En re- miserable reportercillo! Desde que Az- Ra- enfermos y heridos, y, singularmente, es si roídas cuentas, que los de aquí no beben sis escribió sobre ti la primera crónica has- perentorio atender sin treguas ni regaceo. más; que agua de Marmolejo; yVlos días ta la fecha. ¡apenag si te han lanzado chi- a los suministros militares de tocias ciases -que repican gordo, zrí chatitó de bicarbo- coleos plumas autorizadas! Estos. ártica- que en tan ingentes proporciones demaada lejos niíós no obedecieron, pues, al empeño la lucha moderna; siendo pruebas paírn naítt. con, tapa; ridículo de descubrir á estas horas la Tur- rias: de los colosales consumos que ella ia- í iguél, la? dos columnas d e la cabeza de puente de Concia, que fueron tomados por asalto por la Infantería; contraataques rechazados; las alturas que- forman la cortina montañosa al Oeste de la ciudad conquistadas, el Isonzo cruzado por las brigadas italianas, todo esto, que se desenvolvió entre el 4 y el 8 de Agosto, abrió las puertas- de Goricia al Ejército del du. ue de Aosta, En la mañana del 9, los clarines de la Caballería italiana resonaron en las calles solitarias de la ciudad austríaca, mientras destacamentos de jinetes y de ciclistas recorrían los alrededores, limpiándolos de los, í timog grupos enemigos. Goricia, que había resistido durante más de un año el maríilleo del cañón italiano, había caído en tres días; puesto que el 6 empezaron las verdaderas operaciones contra el monte Sa 1 otino y el monte San Miguel. Italia había logrado una gran victoria. Los que en los r as de la Straff expedition decían cotnpac vamente: ¡pobres italianos! sintieron vacilar todos sus prejuicios, i Qué era aqueLo? Italia batV á los- Ejércitos imperiales y conquistaba el formidable campo atrincherado de Goricia y clavaba su bandera en la capital del Friul austríaco. Asi era, en efecto, y desde la línea de MoiUtaícune, Trieste aparecía á- lo Jejos 1, visible con unos pemelos de campana. ANDRENIO. AUDAZ OFENSIVA DE LOS DESTROYERS ALEMANES 1 CUATRO DÍAS EN SEVILLA