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A B SÁBADO n DE OCTUBRE DE J 913. EDICIÓN u PAG, Ha tí evidenciado una perfecta concor- i 3i a de miras entre los representantes de ambos países. La política que en África y en Europa se prosigue, se estrecha y se desenvuelve conforme á los principios en que descansan los acuerdos de 1904, 1907 y 1912, y Se inspira cada vez más en los sentimientos de inteligencia y amistad cordial que responden tanto á los intereses como á las aspiraciones y á las necesidades de los dos pueblos. Estos principios encuentran su natural Explicación lo mismo en la política genera) de los dos Gabinetes de París y de Madrid, ¡que en las- cuestiones especialmente relacionadas con la obra que se realiza en Marruecos. -Esta nota oficiosa- -nos dijo el conde- -corresponde á la que hoy publicará la Prensa de París, pues la hemos cotejado palabra por palabra. Añadió que durante el viaje había haWa do con M. Pichón y con M. Poincaré; aunque con éste menos, porque- -añadió- -estas cosas se deben tratar con los Gobierinos responsables 77. EIVEL DIDEROT El presidente de Francia fue recibido con Jos honores de ordenanza en el Díder- ot, é inmediatamente tomó é izó ¡este barco la insignia almirante. Permaneció á bordo M. Boincaré escasamente una hora. LAS VISITAS X las once, Poincaré, con todo su séquito, se tras adó al España, para hacer la visita de protocolo al Rey. La marinería formó sobre cubierta y dio los huirás de ordenanza, repitiéndose ias salvas artilleras. D. Alfonso, que vestía el uniforme marino de gala, cruzándose con la banda de la Legión de Honor, se adelantó á la escalera de estribor, y tras de él Romanones y los ministros de Marina y Estado. La música de á bordo entonó la Mársellesa. M. Poíncaré 1 visitó detenidamente el bsr co, haciendo vivos elogios de su construcción. Acto seguido, el Rey y el presidente, con sns séquitos respectivos, fueron al acorazado inglés Invencible- -visita también ser Sa ada por él protocolo- donde fueron recibidos, naturalmente, con los más altos honores. ADí, por el aparato de telegrafía sin hilos enviaron al Rey de Inglaterra el Siguiente despacho: A S. M. el Rey del Reino Unido de la ¡Gran Bretaña, Irlanda y territorios británicos de allende los mares, Emperador dé las Indias. -Londres. Üníroonos para agradecer á V. M. el haber enviado el Invencible á estas aguas. Hemos tenido suma satisfacción en visitar ambos juntamente este hermoso buque. Rogamos á V. M. reciba nuevas segu. ridades de nuestra cordial amistad. -Alfonso. -Poincaré. Por último, el Rey, con Poinfcaré, dirigióse al D iáerot, en cuya cubierta penetró entre estruendosas aclamaciones, dedicando d a s de media, hora á recorrer el barco ifraneés. EL BANQUETE A la una, puntualmente, M. Poincaré invitó á S. M. á pasar al comedor. La mesa estaba lindamente adornada con llores que trenzaban los colores de las dos tanderas. A la derecha del Rey sentáronse el jefe del Gobierno, él ministro de Marina y el almirante francés; á la izquierda de Poincaré, él ministro de Estado, M. Pichón 1 r. Yüla- Urrutia X M Géff T El almuerzo se sirvió con arreglo al si- 5 guíente menú: Melón frappée au vine d A icante, saulmón de Loire, poularde d Hervi, sourbetes au liqneurs, filetes de beurre au Andahaossie; feissance dorée, salade, asperges au creme, glacés parisién, délices au Valen- ce; vinos de varias marcas. La banda de música del acorazado tocó las siguientes piezas; La Giralda, pasodoble, Juarranz. La couroéne d or. Buot. Fragmentos de Carmen Bizet. Escenas pintorescas, Massenet. Marcha Lorranic, Saume. Vals España. Al servirse el Champagne, PoineaTé leyó el siguiente brindis: SHÜOT: lío quiero alejarme de las orillas españolas sin volver á decir, á Y. M. cuan reconociólo y agradecido recuerdo llevo de mi estancia en Madrid, Toledo y Cartagena, y áe las maravillosas fiestas con las cuales a e habéis obsequiado. He visto pasar ante mis ojos la ilustre historia de España, él dilatado cortejo de sus glorias y todas las fuerzas vivas de iin presente preñado de esperanzas. He admirado la marcialidad dd hermoso- Ejército español, y me eongratata de haber podido saludar en esta magnífica rada á los valientes oficiales y valerosas tripulaciones de la Marina españofe. También estoy muy reconocido al IRey Jorge de inglaterra, por haber enviado á Cartagena tí hermoso acorazado invencible. Los oficiales y los marineros franceses se sienten hoy- dichosos por fraternizas -con sus companeros españoles é ingleses. En este Mediterráneo, cuyas aguas nos rodean, asías- que ha sido cuna de civilizaciones, se compenetran mejor aun, si cabe, España y Francia, en la. comunadád de sns intereses permanentes y valiosas ventajas de swunión pacífica. Levanto ana vez más mí copa por V. M. bebo por el Ejército y por la Marina española, y- por la generosa nación que ha ofrecido al primer magistrado de Francia inolvidable hospitalidad. 3 El brindis dé M. Poinearé fue escuchado por el Rey, de pie, asintiendo con la cabeza, en señal de agíadecimienro, á las frases alusivas á la marcialidad de los marinos y militares españoles. Al terminar, Poincaré chocó 3 a copa con la de D. Alfonsa El Rey contestó diciendo: Señor presidente: Vuestras elocuentes palabras me han llegado al corazón, y las agradezco como oficial y- como jefe de los Ejércitos de mar y. tierra de España, de los cuales acabáis de hab ar, He de dedicar an recuerdo á la labor, no de conquista, sino de civilización y de paz, que están realizando los soldados y marinos españoles, en unión de sus hermanos de Armas franceses allende el Estrecho, en tierra africana, tantas veces regada con su sangre generosa, y esta sangre será para ellos la afirmación de que sirve para est, rechar cada día más los lazos que deben unir á los dos pueblos vecinos, y hacer más íntima y más fecunda. una inteligencia ya cordial. No podemos olvidar nuestra causa común ni nuestros comunes intereses permanentes, cuyo recuerdo avivan constantemente las a. gmas del Mediterráneo, que baña a ambos países. También yo agradezco á S. M. B. el ha ber enviado el acorazado Invencible á Cartagena: aquí, donde recibí hace seis años la visita del Rey Eduardo, de gloriosa memoria. Levanto TRÍ copa una vez más por vos, señor presidente; por el Ejército y la MaTina de Francia, áe los euales íenéig derecüio á estar orgulloso, y bebo por la giSñ nación vecina y amiga. El Rey chocó también su copa coa la dep presidente de la República. EL MM 1 STRO DE MARINA El ministto de Marina almorzó en el Car los V con el almirante Sr. Pidal. Poco después subieron á cumplimentarle los tres jefes de la flota francesa: el vicei akniranté Boné de Lapeyrere, el contraalt anirante y el jefe de Estado Mayor de Iff primera escuadra, M. Nicolle. Momentos. Hiás tarde llegó el comandante del Inven? tibie. Media hora después, el Sr. Gimeno, con. uniforme de gala y la banda de la Legión de Honor, aconapañado de sus ayiidantes, fue á devolver oficialmente la visita al almirante Boné de Lapeyrere, que le recibió á bordo del Voltaire con toda la tripula eión formada en orden de parada. Al entrar el ministro en el barco, la mík sica tocó la Marcha Real, y los marinos laiW zar n los burras de ordenanza. El almirante francés mostróse muy síM tísíécho de su estancia en Cartagena, A hizo grandes elogios del acorazado España, También devolvió el ministro la visita- a) comandante inglés del Ipvencible. El Sr. Gimeao regresó luego a Carlos H y más tarde desembarcó, yendo á la Capii tañía general, donde conferenció con ei capitán general Sel apostadero, e 1- alcalde los gobernadores civil y militar á propósk to de los festejos. Y recibió a varias comisiones, una de ¿Has de la Jmita. del puerto, que 1 e interesó en iav 3 r d á proyecto de reformas del puer- to; otra de ia CamaTa de Comercio, y oír? de la Constrsetora Naval Finalmente, fue él Sr. Gimeno al Ouíj de regatas, caya JiMita directiva. I xthsei. meó con rtn lítnch, 1 REGRESO AL ESPAÑA Cartagena 10, 6 tarde. A las tres y me 4 dia, ünego dé haber tomado el caíé ea WAQ de los paentes altos de estribor del Diderots regresó el Rey al acorazado español, sien. do despedido- con la Marcba Seal, salvas v, feurras. Desde él España presenció 5- M. el des- file de los torpederos números 1, 2, 3, 4 y 5, y los destróyers Audaz y Proserphm. A! pasar por ante el acorazado, las tripür. laciones daban cinco vivas, y el Rey, cua- r drado, saludaha militarmente. ZARPA EL DIDEROTJ A las cuatro en punto levó anclas el Diderot. Sus cañones y los del Voltaire, Dan- tan y Mirabeau rompieron en salvas ú xnultáneas. Gentío inmenso presenciaba desde la? murallas y los muelles la salida de los barcos franceses. En este momento regresa la escuadrilla española, alumbrando con sus focos luminosos el contorno del puerto. Esta noche continuarán las fiestas en la ciudad. El Casino da un bailé en honoi de los marinos, al que no se sabe si asistirá S. M. él Rey. El Monarca ha invitado á cenar- ai comandante del acorazado inglés en el España. Mañana se efectuará la entríga de la bandera- de este barco, y el Hey visitara eJ Arsenal. Por la tarde regresará S. M, a Madridi Mañana se verificará también la maugu- ración del Instituto recientemente creado en Cartagena, asistiendo al acto, en repre- i sentación del conde de TRomanones, el ffi nistre de EstadOj Sr. Ló ez. M ñ