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DE TODO EL M K N fe O, POR C p RREO. E: A- BLÉ, TSLE 3 RATO TELEFONÓ el viaje de Félix Faure á San Petersburgo y que no estallará la guerra con Inglaterra á propósito del incidente de Fashoda... Verdaderamente no sabíamos lo que debíaLAS MEMORIAS DE MAR- mos á esta mujer, y asusta pensar las calasobre Europa G ARt TA STE rsHEl L midades que hubieran caído la claridad de sin la sangre fría, el talento, atóaúiGS creído que Margarita Stein- juicio y la energía de esta ninfa Egeria, retirada en un rincón de Londres, tra- enviada por el Cielo para iluminar la intetaba de pasar inadvertida. Nos engañába- ligencia tenebrosa del Numa Pompilio qaa snos Margarita Steinheil, como los polí- regía desde el palacio del Elíseo tos destiticos, los cómicos y los toreros, no se re- nos de la República en las- postrimerías del j $i gna á ser olvidadla... Los últimos ecos de siglo xix... la tragedia horrorosa del Impasse Rousin ¡Infeliz Margarita Steinheil! ¿Cómo no ¡perdíanse ya; el público apenas recordaba ha comprendido esta mujer que se ponía él nombre de los protagonistas; la Policía espantosamente en ridículo haciendo semeha tiempo que. renuncio á la busca de Jos jantes afirmaciones? ¿Es que no ha habido culpables; el. orVido iba cayendo poco á- po- á su lado un alma caritativa para aconsecp sobre las cosas y las. personas... jarla? Y he aquí que, de pronto, madame Stein Ibetl, á grandes golpes de bombo y platillos, Las Memorias de Mme. Steinheil han íanza al mundo- sus Memorias... ¿Quién dijo sido una decepción para el público, porque que madame Steinheil buscaba la tranqui- de lo que habla no; nos interesa, y, en camlidad eti el apacible recogimiento dejaría ca- bio, de lo que esperábamos que dijera, no sita de campo? No; Margarita Steinheil ne- dice una palabra... icesita que se hable de ella, quiere Henar Asegura que confió las con su nombre las columnas dé los periódi- cuartillas de susFélix Faure ladocumentos Memorias, los cos del mundo entero... Ha disfrutado una gran ¡ves esa triste celebridad, y, sin duda, la que poseía, y en virtud de tos cualessu sinúmero de políticos podían perder íptnó afecto. tuación en un momento determinado... Pero Leamos, pues, las Memorias de. Margari- ¿dónde están esas Memorias? ¿Qué ha sido rjta Steinheil, y ya que busca la celebridad de esos documentos? Nada sabemos. Ma. en la letra de imprenta, no sé la regatee- dáme Steinheil no nos lo dice... mos- ¡Dios mío! ¡A los cronistas nos A Margarita Steinheil acusáronla sus- cuesta tan poco trabajo hacer estos peque enemigos de haber asesinado al presidente Sos servicios... Félix Paure... Nadie lo creyó. Pero no Margarita Steinheil nps refiere su juven- cabe duda que esta mujer es capaz de co 1 tud, sus amores con dos jóvenes tenientes y, meter un asesinato, según vemos ahora... jfo último, su matrimonio con el pintor Porque en estas Memorias que publica ma Steinheil, veinte años más viejo que ella. dame Steinheil se proporciona el placer de Todo ésto es poco interesante; pero Mar- resucitar á Félix Faure para matarle degarita Steinheil prodiga, sin embargo, los finitivamente... ue) alÍS... A continuación nos refiere que JOSÉ JUAN CADENAS. Héspués del nacimiento de su hija Marta, -ahíbos cófivugés recabaron cada uno su liPLANES DE RODRÍGUEZ MARÍN bertad... El marido podía hacer mangas y capirotes: La mujer estaba autorizada pa tk convertir su capa en cuantos sayos quisiera... Y la familia sé llevaba al pelo. Uno de los primeros, que Margarita se C 0 ¡rt 6. de su capa... fue eí presidente Félix FatirCi: Margarita resucita en estas Memo Ayer tarde tuvimos el gusto de hablar d a s la figura de Félix Faure, y nos presen- con D. Francisco Rodríguez Marín. ta al antiguo presidente üé la República co Modesto; como siempre el ilustre Bachitno u n hombre apocado y temeroso, incierto ller Francisco de Osuna, quiso excusarse de en sus determinaciones, ambicioso de glo- darnos las noticias que le suplicábamos ria, presumido y fatuo... acerca, de sus planes y propósitos como ífós dice qué Félix Fa re se enamoró de director dé la Biblioteca Nacional; pero, de ÍEilla. por su talento, por su buen juicio y la conversación con qué nos favoreció, lo pr el conocimiento que tenía de las per- gramos retener en la memoria lo siguiente, Sdiías. Asegura que Félix Faure la consul- que reproducimos, juzgándolo interesante: tiba, le daba cuenta de los Consejos de miLA DIFUSIÓN Da LA CULTURA ilístrps, le pedía sa opinióa y la obedecía ¿legamente, El presidente habíase convenLos más urgentes propósitos del nuevo cido de que, Margarita tenia más influencia director- de la Biblioteca Nacional, Sr. Ro; plítica que él... dríguez Marín, tienden á hacer pronta y- -Cuando hago algtiaa recomendación á cómoda la- lectura para los concurrentes á Mtl tnimsterie- -decíala Félix Faure- -siem- aquel establecimiento y á todas las Bibliobre me contestan que las plazas que pido tecas públicas de España; A aumentar las ¡están ya concedidas á tais récomendos... Tus horas en que. estén abiertas; á procurar que eGaiéndácionés saltan par encima de las las obras recién adquiridas estén en seguida a disposición del público á que el estuEs decir, que toda la política francesa, dioso investigador trabaje; cuan á gusto raaté él período presidencial de Félix pueda apetecer; á desvanecer con la prácEaure, la dirigió Margarita Steinheil... tica diaria un rumor que, en realidad, nune, la: hacía las crisis, furmaba los Gabinetes, ca fue sino una leyenda: el consistente en Éepartía tas carteras Y dictaba los discur- afirmar que los libros raros se facilitan á OWOÍ yecest como para que i s. A ella se défeea la aíianísa franco- rusa, DÉ inJESXRO ENVIADO ESPECIAL DE TODO E I M U N DO. POR CORREO. CA B. LET ELÉGR A F, O Y TELÉFONO tg g todo sea raro en ellos. Si los libros no pué- den tener otro uso que su lectura y su estudio, ¿para qué habían de estar ociosos ea los estantes cuando haya quien quiera ver los y disfrutarlos, aunque sea por mera ctw riosidad? A fin de que la gran sala de re vistas sea lo que debe ser, el nuevo director aplicará su buen deseo á que se adquieran más revistas, é, invitará particularmente á determinadas entidades y personas á que visiten esta sección, que quisiera ver muy ¡concurrida. Pero al par que se den á los lectores todas las facilidades deseables, y se les atienda con exquisita solicitud, se extremará la vigilancia para que no queden sin severa corrección ciertos criminales abusos, de que ofrecen pruebas patentísimas los mismos li- 1 bros de las Bibliotecas, públicas, pintarrajeados sucia y deshonestamente, ó lastimosamente mutilados, porque á cualquier niña travieso ó á cualquier adulto pirata se tes antojó arrancar un grabado ó desglosar ua texto para ahorrarse unos minutos de tarea. Contra gentes así, todo rigor será sano, porque servirá, al par que de castigo justo, de saludable escarmiento en cabeza ajena para los que mañana hubiesen de co meter tan reprobables extralimitaciones. EL PERSONAL Para cuantas mejoras se emprendan especiaimente en la Biblioteca Nacional, -etl donde la opinión fija con preferencia sust miradas, el nuevo director cuenta con stí iniciativa, su laboriosidad y su vehementU simo deseo de acertar, correspondiendo así á la simpatía general qtre le ha recomen- i dado para este cargo y á la confianza del Gobierno que se lo ha conferido, y cuenta al mismo tiempo con un personal, no abundante, pero que merece toda confianza poc sus excelentes dotes de idoneidad, diligen cía y amor al prestigio de la honrosa institución á que pertenece. Y esto, en cuanto á todo el Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, dentro y fuera de Madrid, que es tal, que con razón podría envanecerse de dirigirlo el más escrupuloso. y más amante del acierto. LA ILUSTRACIÓN POPULAR Por ley del progreso intelectual de las naciones modernas, á cuya zaga no debe quedarse España, que inundó al mundo en su gloriosa cultura y sacó de mantillas el entendimiento de muchas nacionalidades hoy florecientes y poderosas, reformas da mucha trascendencia han de emprender! nuestros Gobiernos en todo lo referente á Ja ilustración popular. La conveniencia de crear y dotar bibliotecas populares se impone tnás y más cada día como necesidad imperiosa: hay qué acercar los libros a los lectores, hay que hacer lectores á loa que ño lo son, haciendo la lectura fácil y agradable; las bibliotecas, en suma, han de dar larga batalla á las tabernas, á los gari- tos y á las mancebías en todo el territorio español, hasta derrotarlos gloriosamente y para siempre jamás. Pasos gigantescos se han dado y se están dando en este buen ca- mino con la creación de una hemeroteca f de dos grandes bibliotecas populares ea Madrid y en Barcelona, establecimientos que ya estarían sirviendo á la cultura patria á no haberse ofrecido ciertas dificultades de. carácter juramente material, que ei mis A B C ÉÑ PARÍS LA BIBLIOTECA NACIONAL