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FOLLETÍN DE A B C -Wilson, que entiende de eso, opina como yo. Y prosiguió: RSENIO L U P 1 N A CONTRA SHOLMES LXXVIII. Y se pregunta uno, al oir el relato de las hazañas que le han heche célebre en- todo el universo, si ese Herlock Sholmes no es un personaje legendario, un héroe salido vivo del cerebro de un gran novelista, de un Conan Doyle, por ejemplo. En seguida, en contestación á las preguntas de Lupin acerca de la duración de su estancia en París, colocó la conversación en su verdadero terreno. -Mi estancia aquí depende d e u s ft. e d, Sr. Lupin. v; ¡Oh! -exclamo éste, riéndose, si dependiera de mí, le pediría a usted que esta noche misma regresara a Londres. -Esta noche, no; más espero que de aquí á ocho ó diez días... ¿Tanta prisa tiene usted? ¡Tengo tantas cosas en que ocuparme! el robo del Banco anglocliino, el rapto de lady Eccleston... Vaya, señor Lupin, ¿cree usted que será suficiente una semana. -De sobra, siempre que se limite usted al doble suceso del diapante azul. Además, ese espacio, de tiempo es el que necesito, para tomar mis precauciones. caso, de que la soluv ción de ése doble asunto le diera á usted sobre mí ciertas ventajas, peligrosas para mi seguridad. -El caso es que cuento alcanzar esas ventajas en el término, de ochoá diez días. ¿Y detenerme el décimo, quizá? i4 rÉI detímó, -ultimó plazo. Lupin reflexionó, y, con expresivo niovitriiéuto de cabeza, contestó: Difícil, difícil. -Difícil, sí, pero posible, y, por consig uiente, cierto. -Absolutamente cierto- r- dijo WUseñ. -cual si él mismo hubiese distin- guido claramente. ía- larga serie de operaciones que había de conducir á sú colaborador: al resultado anun: ciácfc. -Claro es que no poseo todos los elementos; indispensables, puesto que se trata de asuntos que tienen ya varios meses de fecha. Carezco de indicios sobre los cuales acostumbro apoyaf mis indagaciones. -Como las manchas de barro y las cenizas de- cigarrillo- -articuló Wilspncon énfasis. -Pero, a. más de las notables conclusiones del señor Ganimard, tengo á mi disposición todos los artículos- escritos sobre el asunto, todas las observaciones recogidas, y, como consecuencia de todo eso, algunas ideas personales. -Algunos pareceres que nos han sido sugeridos, ya por análisis, ya por hipótesis- -añadió sentehciosamení e Wilson. -i Es indiscreto- -dijo Arsenio Lu- pin con el tono deferente que em- pleabá para hablar á Sholmes, -es indiscreto preguntarle á usted la opinión general 1 que há llegado usted á formarse? Era realmente cosa que apasionaba en, sumo, grado ver á aquellos dos hombres frente á frente, con los codos sobre la mesa, discutiendo sena y pausadamente, cual si tuvieran q e resolver un arduo problema ó ponei se de acuerdo sobre un punto de ccnnovei sia. También ofrecía la situación una ironía superior, de la que amb: s gozaban profundamente, cual diletantes y artistas que eran En cuanto á Wilson, gozaba lo indecible. Herlock llenó lentamente su pipa, la encendió y dijo: -Estimo que ese asuuto es muellísimo menos complejo de lo que paiece á simple vista. -Mucho menos- -repitió Wilcon, eco fiel. -Digo ese asunto, porque paia mí no hay más que uno La muerte del barón de Hautrec, la historia de a sortija, y, no lo olvidemos, el miste io del número 514, serie 23, no son siró las diversas fases de lo que podi a llamarse el enigma de la Dama uibn. -Precisamente- -comentó Wilton. MONUMENTO EN PROYECTO Boceto de la estatua á Kafael Molina (Lagartijo) original del escultor Julio Antonio, y cuya erección se proj c í a en Córdoba. MAURICIO Herlock Sholmes se sonrió. EL ORFEÓN CATALÁN EN MADRID LA NAUGUR CTON D E AYER El alcalde, Sr. Bniz Jiménez (X) con los orfeoni- las en la recep. IU Xuncio aimstóino V X) i- odtado de las S. HÜIUS, tic la Aifeita TMción celelbrada ayer mañana en el -iilo. ciliaria de la Sagrada Familia, desinies de la liendu- iun lol don... dio l ot. Alba. social. ACi- iluada a cr. ot. i. noro.