
A B C DOMINGO elegidos, entre los Innumerables que aspiran á lucir por vez primera el verde fajm. Aj. mq. ue, como. decimos se cree que de un. tucMitiito á otro quedará hecha la combinación, todavía 119 hay nada definitivo sobré ella, según aseguró anoche el ministró de la Gobernación. LOS MINEROS DE ASTURIAS Los patronos mineros de Asturias no han llegado. á un acuerdo. Hoy vendrán á Madrid sus delegados para continuar Jas gestiones en; busca de un acuerdo con los obreros. ¡Los Sres. Canalejas y Barroso conferenciaron anoche acerca de este asunto. LOS VITALICIOS Antes de abrirse las. Cortes serán provisías las senadurías vitalicias vacantes. Ya suenan algunos nombres de candidaíos á esos puestos. NOTICIA DESMENTIDA En la Legación china se han recibido ooJicías desmintiendo el asesinato del vicepre- sidente Li- Chuniyan.
VISITA GRATA
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D E ABRH DB 191 a. EDICIÓN- i. PAG. 6.
B E ESPECTÁCULOS
NOTAS TEATRALES
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PRINCESA. MALVALOCA
EL ORFEÓN DE TARRAGONA
Acompañado del alcalde, Sn Guasch; de ¡los concejales, Sres. Masó, Montes y So- ler, y del diputado á Cortes, D, Jalián Nougués, llegó anoche á Madrid, en tren especial, el Orfeón de Tarragona. En el andén Fueron saludados los viajeiros por el primer teniente alcalde, Sr. Gar ¡íía Molinas; el maestro Villa y todos I03 íprofesores de la banda municipal, el Or: feón Eco de ¡Madrid, distinguidos represen- i gantes de la colonia catalana y por los di- utados á. Cortes Sres. Caballé, Kindelán, 1 if) asca y Nicotati. E l numeroso puBlico congregado en la estación vitoreó á los orfeonistas. Después de las presentaciones de rigor, subieron al coch del Sr. García Molinas el alcalde y los concejales de Tarragona, y, se dirigieron á sú alojamiento. La recepción en honor de los orfeonistas sé verificará, con toda solemnidad, mañana lunes, á las once de la mañana, en él Ayuntamiento. El martes serán obsequiados con un banquete en los Viveros, y el miércoles, á las cinco de la tarde, se verificará el prí- mer concierto en el teatro Español. Los orfeonistas de Tarragona se mostraban agradecidísimos por el ariñoso recibimiento que- les ha tributado el pueblo, madrileño. A B C se complace en enviar á esta simpática corporación un cordial saludo dé bienvenida.
UN HOMENAJE
A TOLOSA LATOUR
Suscripción para costear las insignias de la gran cruz de Beneficencia al doctor don Manuel de Tolosa Latour y hacer un donativo al Sanatorio de Chipiona. Recaudado en la librería Casa Vidal. Suma anterior, 13.382,05 pesetas. IX- Manuel Menendez Potenciano, 5 peSetás; D. Andrés Manjón (Granada) 15; D. Luis Gtiedea, 5; D. Cipriano González Fétez, 5; Dr. Arquellada, 5; D. José Gómez Ocaña, 250; Di Martínez Vargas (Barcelona) 5. j
Beneficio de la primera actriz de la Princesa, estreno de un drama en tres actos de los hermanos Quintero... ¿Es ó no un sábado de Gloria? Y sábado de gloria fue para todos, que el éxito no pudo ser más entusiasta ni completo. Malvaloca es un drama engendrado en la entraña de una popular copla andaluza. La copla dice así; Meresía esta serrana que lú fundieran de nuevo coma funden las- campanas. Los Quintero- -ellos lo- dicen, -siempre que escucharon esta soleá, se sintieron profundamente conmovidos y les pareció oir el lamento, de un hombre que lloraba un dolor irremediable. Verdad. Estos cantares, poemas de lá vida, evocan en nosotros intensas emociones. Al escucharlos en noches silenciosas, de lejanos labios, cruza por nuestra mente la sombra de un recuerdo, la angustia de una mala hora, el relámpago de un beso y, á veces, más allá de lo que ya pasó, es como un presentimiento de lo que habrá de ocurrimos y que fatalmente parécelo anunciar la buena ventura de una copla perdida, que rumorosamente llega á sorprender y á turbar nuestro corazón. Meresía esta serrana, que la- fundieran de nuevo como funden- las campanas. Esta serrana es Malvaloca, Malvatoca, que, como otras muchas criaturas, nació y vivió en un ambiente hostil, ingrato y dtiro. t Cuando tendió sus tiernos brazos infantiles en solicitud de caricias, nunca encontraron; propicio y generoso el regazo de una ma- ore; después, al desgranarse en botones dé juventud la; primavera de su vida, nadie; tuvo cuidado de explorar su voluntad ni de educar su alma. Y como las amapolas crecen y viven en ¡el surco á, merced de todos los vientos, así creció y vivió Malvaloca al alcance de cual- quier codiciosa mano que la eligiese para satisfacción de su capricho. Inconsciente, II- era, irreflexiva, cabecita loca, uaa semilla e bondad arrojada al aire había arraigado en su corazón, inexplorado aún porque nadie supo ó no quiso asomarse á él ni medirlo en toda su ternura. Perp Hegó Un día en que un hombre, un hombre bueno la encontró en su camino y supo hablarla, interesarla como ningún otro lo había logrado, porque despertó en ella vírgenes emociones no desfloradas to- r davía. Y en este despertar enérgico y bravio de su. alma moza, en esta explosión de cariño, encuentra Malvaloca el resurgir de su existencia, el alborear de une- nueva vida regenerada, purificada por el amor. La sociedad implacable no la indultará del pasado; pero ni á ella ni al Mesías de sus amo- res, decididos á hacerse fuertes en su felicidad, parece esto una amenaza seria. -Son dos vidas que se funden en una; dos cantos de amor y de dolor que vibran en un mismo latido y con un sok anhelo de
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paz y de ventura.
He aquí, en substancia, el bellísimo drama de los Quintero, Heno de luz y de armonia, pensado y escrito con honda emoción, todo sinceridad y ternura, en el ue no hay un solo carácter que no nos mueya á simpatía, jue no proceda del campo libre de la observación y del estadio de la vida. -Malvaloca es una obra de madurez y de reposo y. acusa en el ieaíLadfilfiS Q i í
quizá su momento mis culminante; por! o menos, éste es nuestro juicio, y rtsí debió entenderlo el publico, porque aciamó á los Quintero c o n- fervorosos- y estruendosos aplausos. La. interpretación, admirable, magistral. Pocas veces hemos visto un conjunto tan primoroso. F u e aquello- na pugilato de aciertos. María Guerrero, asombrosa. Su identtfw cación con el personaie, absoluta. No asistíamos á una ficción escénica, sino, á la propia encarnación de la realidad. Malvaloca en la brillante historia de la gran actriz, marca una de sus jornadisgrá s gloriosas. Josefina- Blanco en la vieje. cita del asilo, no podrá ser superada ni siquiera igualada por ninguna otra actriz. Su caracterización y la manera de entender su. tipo, son. inimitables. Conchita Ruiz dio gran in- teres. á su personaje; Elena Salvador, María Cancio y Carmen Jiménez (belísima, é interesante hermana Piedad) aportaren á Jai eficacia del conjunto su excelente íaborí. Díazdé M, endoza y ThuiUier, notabiií. sinióSy Los ilustres actores fueron, constantemente aplaudidos y contendieron noblemente ea lo acertadísimo dé sü interpretación. Manolo Díaz, Mesejo, Carsi, Montenegro, salieron en sus tipos episódicos á aplauso por muiis. En suma, una noche brillantísima, para aii- ¡tores y actores. María Guerrero recibió m, ti. chísimos y valiosos regalos y 30 ó 40 cestas de flores. Asistieron Sus Majestades. COMEDIA. COMPAÑÍ A 1 TA LIAN A Por hallarse libre y contraer matrimonio con la baronesa Rosalía el duque Caslelieri, viudo y padre de una nija (Ana) coiicierta y verifica el casamiento de ésta cosí Ermando Olivaría, aristócrata harto nuiiidano y frivolo, incapaz dé comprender el tesoro de amor que se le entrega. Verdal! es que én punto á libertinaje y pobreza de sen- itimientos, allá se van el s- uegro y el 3- errío. No faltaba á su paridad sino, la coincidencia de un mismo, ídolo amoroso, y esta coincidencia se descubre pronto: Ermando lia sido también enamorado de Ja baronesa; pero menos incauto que. el duque, ha obtenido una cabal correspondencia, sin arries: garse á ofertas de lazo conyugal. En resü men, Ermando ha abandonado á la barqne- í sa... abandonando también á una, niña, fru- i to inocente. de la aventura, Ana descubre el amorío clandestino y- au terior de sü esposo, y opónese, naturálmen- te, á que el. buen duque cargue con- una. baronesa tan averiada. Pero al descabrimiéiito de la conducta de éste sucede otro gratísimo descubrimiento: Ana se siente, madre! Y. bajo los. efluvios ¿te la ntteva fuente de fer- nura que siente brotar en p más hondo de su ser, perdona y olvida. Pero, ¡sí, sí; bueno es eí tal Ermando, E 21 consecuencia, abandona taóíbién á su espo. sa y a l a hijita, alegando ana. calumnia COH- tra la pobre Aria, porque Alia no rehuye, eí afecto fraternal de su primo Arturo. Mueíe la niña, y ocasionafmente asiste al término de la fatal escena Ermando: pero ni: ante la muerte se conmtreve; se signe llaíñando andana. -Al fin, su dolor se resuelve- en un raudal de lágrimas y en un pío ejercicio de caridad. Y practicando ésta, ráene á dar en 1 a buhardilla donde la baresesa, que es j a un guiñapo, perece dé hambre con- su niña. ¿Qué culpa tiene este angeKfo de haber sido engendrada sin la legitiniidad de un lazo sagrado- Es, at cabo, hija también de Ermando; es te kefmianita de la muerta. Ana la recoge... y se dispone, á pesar de todo, a envolver; con su perdón y sil olvido la infame conducta del esposo. l l es, en sólo un- rasgo, eplgflüiss aparte,