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ABC, V i ERÑÉS 8 DJ 5 DICIEMBRE DE i 9 u, ¿DIGION i. a PAG. 7 líal. ííátadlp JÉivtoHces se unió á vui; gru- que él, por su parle, no vio al juez ni á ToW. que, ¡iba hacia la orilla derecha. del río. más dentro del -ntamiento. -ÍLÍ fué: elvprjtnerp que llegó á las cercanías ANTONIO CASAT de la casa de Manten, donde encontró de Antonio Casat (a) Parranduix hace cons ¡pie, bajo na ái bol, a! alguacil, que le. declajró se sentía morir, Le arrojó una piedra tar en su declaración: que estuvo con el Chato en la barricada levantada en el paso pontra la espalda y le hizo caer á tierra, i- Al punto, Ansina, Gimeno Reduán y Mar- á nivel; que á intimación del juez ayudó tínez. Ibiza, descargaron. sobre el alguacil á destruir la barricada; que, detenido, enÍSiis garrotes y él les ayudó, con una vara, tro con el Cuqueta y Régerota en el co hiendo Ansiñaquien le remató á cuchilladas, che del Juzgado; que un tal Fernando de proponiendo echarle al río, poniéndolo por Maréll fue el que abrió la portezuela del obra el mismo Ansina, aunque todos inter- coche y les facilitó la fuga, no deteniénvinieron arrastrándole; pero el declarante dose aunque el juez hizo disparos; que no vio lo que ocurrió al alguacil, porque co e marchó antes que todos. rriendo füé á dar en la plaza de la ConstiW SALAMANDILLA tución; que encontró al Chato, confesánesté había apuñalado Femando García (a) Salamandilla. Dice dole entró que el Ayuntamiento al alguacil; que en con i üe- cuando él llejfó á la puerta del Ayun- po y contribuyó á hacer saltar la el grutamiento, extrañado y atraído por el gri- del piso, y que en la Alcaldía arrojó puerta sobre terío de la gente, vio al juez en el balcón el juez una astilla de la puerta. Queriendo apaciguar á los amotinados, y Agrega que Bou, con una maza de pi stos queriendo entrar violentamente en el ¡edificio; que junto á los que al pie de la car piedra, decía que se quitaran, que él tescalera impedían subir á las turbas advir- sólo se bastaba para machacarlo como una tió la presencia de un anarquista, que lleva- piedra. Que vio que le tiraba varios golpes, ba sombr- ero de paja, que arengaba á los sin asegurar si alguno de ellos le alcanzó; sediciosos; que éstos, arrollando á los que el juez cayó al suelo, y que al pretender letes cortaban el paso, salvaron la escalera, vantarse, le cogieron y lo arrastraron por hicieron saltar la puerta del piso á empujo- la escalera, presenciando cómo Manuel Panes, golpes de hacha y martillo y garrota- lero le dio varios navajazos en el cuello al feos, tratando luego de derribar la puerta llegar el Sr. López de Rueda á los últimos i jdel despacho del alcalde en que estaba el peldaños de la- escalera. Detalla luego cómo volvió á subir la esjuez; que los que estaban en- la calle aniiñiaban á voces á los de arriba á no aban- calera y se unió á los que bajaban al señor gonar la presa, porque los que buscaban no Tomás para darle muerte; que en la calle tiábían huido; que el grupo de dentro, oyen- presenció la feroz hazaña del Panchito con do un disparo en el salón, pensó retroceder, el habilitado; y que vio caras forasteras enfar no llevar armas de fuego; pero en la tre los grupos, entre ellos- un hombre more scalerá les repartieron revoívers y pisto- no, con barba, llegado de Valencia para j s Bautista. Ibor y- otros; que él solo- hizo preparar. el movimiento, y que disparaba. nn disparo y qtíeparte: de ios? otros, estre con unajpistola; pilos uno de Onteniente; acometieron cota; VICENTE BOU ales armas y con palos, hachas y astillas Vicente Bou (a) Eseribá. Dijo que á exge las puertas al juez, acribillándole hasta jüe cayó á tieíra, momento en el cual, arro- citación de un cojo conocido por el Baixo jándose todos sobre él, lo sacaron á la es- se trasladó con otros convecinos desde el poblado de Marell á Cullera la víspera de ¿alera y al zaguán arrastrándole. Durante, el trayecto, Panchito, le dio doá los sucesos, en la creencia de que Iba á ha 3 tres golpes en la cabeza; el Blanco le dio ber una manifestación de protesta contra algunos golpes con el hacha, y el Pelero le la guerra; que los puestos en marcha for infirió con una navaja, seis ó. siete. cortesren maban dos ó tres 4 cuadrillas de hombres; í ctiello; entonces, entre él y los ya cíta- que, al partir, tomó y llevo consigo- todo el los, sacaron el cuerpo del juez. arrastran- día una maza de picar piedra; que ayudó á la fuga de los detenidos en el coche del lole á la calle. Juzgado de Ctallera; que vio al Chato he Cuanto á la muerte del habilitado, Sala- rir al Sr. Beltrán; que arrojó piedras al imndilla niega qtíe él tomase parte en este coche en que el juez iba al Ayuntamiento; crimen. se limita á acusar como principa- que se incorporó á los que asaltaron el ediles autores al Cuqueta y al Panchito, los ficio y derribaron las puerta; que cuando cuales, con otro sujeto desconocido, arras- los del grupo acometieron al juez, él con la traron hasta la calle el cuerpo de Tomás, maza que llevaba le dio varios golpes en la Va moribundo. cabeza y los brazos, y que, luego que el También- alcanza la acusación de este reo juez fue sacado al rellano de la escalera, a; Nemesio Jover, Antonio Casat y Vicen- salióse del Ayuntamiento, encontrando- á Clavell, que estaba con un forastero de barfe Bou. L HERBASER ba canosa y de baja estatura, y dando cuenta á Crespo de haber muerto al juez de Nemesio Jover Sapiña. (a) Herbaser hace Sueca. Después se fumó un cigarro y vol onstar que también por casualidad acudió vió al Ayuntamiento, cuando ya estaban quel día á la plaza de la Constitución, don- en aquella plaza el cadáver del juez y el e se oía gran clamoreo; que cuando el juez: cuerpo de Tomás. ablaba desde el balcón, las turbas gritaLeída esta declaración, se suspendió la ian: matarlo que hasta el segundo asal. o al edificio no subió él en medio de un sesión por cinco minutos. Eran las once g rupo á. las. habitaciones del Ayuntamiento, de la mañana. JO en las escaleras recibió de manos de BauV SIGUEN LAS DECLARACIONES jista Ibor un revólver, con el cual hizo vaSueca 7, i r tarde. Reanudada la sesión, rios disparos; que en el grupo iban dos forasteros, y. que él, luego de disparar su re- sigue la lect a de las declaraciones de los vólver, bajó sin más á la calle, donde se de- procesados. tuvo delante de un comercio, viendo á poco BAUTISTA ÍBOR feajar el cadáver del juez, arrastrado por La de Bautista Ibor (a. Brillo: que estanjSuñé ¿Palero, un tal Chort y otro? entre do parado delante del Ayuntamiento se le l llosr uno de los forasteros. Añade que cuándo el cadáver lo dejaron acercó Suñé y le quitó un revólver que él ñ el suelo descargó sobre él un hachazo tenía en la mano, siguiéndole hasta el. ináén la: cabeza Montaner (a) Cachochés, y terior de la Casa Consistorial, donde Suñé mego él Cuqueta le arrojó una piedra; jr disparó el revólver y se excusó i e devol- verle, el arma porque la. había entregado; a Nemesio Jover. y corría ya de mano éti mano; que contribuyó á derribar ia puerta del piso en que se refugiara el juez y arrojó sobre éste astillas de la puerta, hiriéndole; que el juez disparó y los amotinados huyeron, aunque, repuestos pronto, le persiguieron hasta el despacho del alcalde hasta derribarle á tierra moribundo; y que después él y los demás lo arrojaron al rellano de la escalera, donde fue rematado y de donde le arrastraron hasta la calle Suñé, el Chato, Aragó y otros, á quienes él v ¿o desde la puerta, sin que tuviese otra intervención en los sucesos. EL CHATO DE CUQUETA La de Juan Jover Corral (a) Chalo de Cuqueta. que el día de autos se encontraba en el paso á nivel de la carretera de Sueca en donde la vía se hallaba levantada, y formando con piedras una barricada, cuando se presentó el carruaje del Juzgado y al llegar el vehículo á la barricada, se apeó del riiismo el juez, obligándoles á él y a otros á subir en el carruaje, para lo que bajaron los que lo ocupaban, librando antes Q e obstáculos la carretera. Acto se. guido emprendieron la marcha hacia el interior de lá población, y al llegar á la altura de la calle de San José, un numeroso grupo, -car pitaneado por Vicente Bou Gayan (a) Escriba, se, abalanzó, al carruaje abriendo la portezuela, circ. r ancia que aprovechó él para huir, no sin i ue al agacharse disparas sobre él el juez, sin hacer blanco. Que al ver que el alguacil huía le persiguió con otros, arrojándole piedras, una de ¡las cuales le dio en la nuca, haciéndole caer; que en seguida- retrocedió en busca del juez y los que con. él iban, y ál encontrar al es crrbáno en la misma calle Valencia, le- ases- f tó un navajazo; que continua hasta el Ayuntamiento, donde supo que estaba ya muerto el alguacil; que con un grupo de gente entró y subió á lá Casa Consistorial; que, llegados á la puerta, entre todos la derribaron, y él se quedó á la mitad de la csca- lera, desde donde vio que un tal Nemesio disparaba varios tiros, así como el Palero; un forastero y un tal Cabañes, los tres primeros- con revólver, y el- último con tina pistola vieja enmohecida. Entrando con todos estofen el despacho del alcalde vio cómo el Vicente Bou le pegó seis ó siete golpes con una maza de picar piedras en la ca- í beza y brazos al juez; el Blanco, con un martillo, hacía lo propio, y el Casat y el Cabanes le pegaban con una astilla de lá puerta. El Panchito, con un grueso garrote, asestaba también golpes al juez. Que al llegar donde se hallaba el Vicente, los mencionados sujetos llevaban arrastrando al juez, que aún marchaba de pie. Entonces el declarante, con una piedra que empuñaba, y sin soltarla de la mano; le dio dos golpes en la cabeza, viendo en este momento cómo Manuel Palero, con una navaja, dio varios cortes en el cuello al juez. Entonces el dicente tiró la piedra al suelo y salió á la calle, desde donde presenció que un grupo sacaba arrastrando al. juez, y detrás de éste seguía Cecilio San Félix pegándole con un garrote, 1 dejando; al señor- López de Rueda en medio de la callej donde San Félix aún le pegó dos ó tres golpes. Concluido esto subieron los mismos individuosá los salones de la casa capitular, bajando zl poco rato detrás del Sr. Tomás. Que al llegar este señor al dintel de la puerta déentrada pidiendo que le perdonaran, él mismo, con una piedra que llevaba, le dio tur fuerte golpe en el carrillo izquierdo, cerca 1 del ojo. del mismo lado; que todavía, cuando el habilitado se refugió en el retén, desde la- puerta le arrojó otra piedra; y que ya cu la 6