Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. VIERNES 8 DE DICIEMBRE Comienza ia lectura de las declaraciones de les procesados coa ía ée Juan Suñé, que ftié quien ofreció salvar por cinco pesetas al hijo del habilitado. -JUAN SUÑE Dice que él llegó al Ayuntamiento con; ánimo de apaciguar á, los revoltosos; que allí yió que un grupo bajaba á empellones al juez, v otro grupo sacaba de la secretaría al habilitado; que se asomó al balcón y le arrojaron un hacha, y al volver al salón de sesiones vio, bajo un diván, al hijo del señor Tomás, á quien orometió salvar si le daba un duro- para gastos de caballería ó- coche, aconsejándole que se estuviese quieto hasta que él volviese. Que. no conoció á ninguno en los grupos que subieron al Ayuntamiento y estaban en la calle, pues la mayoría eran jóvenes; y que si no volvió á salvar al hijo de Tomás fue porque vio llegar á los carabineros y su auxilio era innecesario fín otra declaración de Juan Suñé (a) Blanco ante la autoridad militar, él procesado hace afirmaciones que tienden a desvirtuar tos cargos que contra él formularan Palero, Fernando García, el Herbaser, el Chato y Salom, quienes le acusan de haber descargado un hacha sobre el juez, de haberle arrastrado hasta la calle, de haber intervenido en la muerte d e Tomás, arras- írá. ndole también y de haber asaltado el edificio del Ayuntamiento por un balcón, excitando á las turbas á que subieran. Concluye afirmando que no conoce á ningún anarquista de Cultera ni á sus compañeros de comisión en la Sociedad á que pertenece. Eu la declaración, de Crespo Solanes (a) Clavell, éste trata de eludir responsabilida tíes pero de sus palabras se desprende que es el principal ó uno de los principales oranizadores del movimiento, así como tamién el que tiene gran ascendiente sobre los individuos de ideas exaltadas ó ácratas de Cullera. Manifestó que habiendo efe celebrarse un Congreso de la Federación Nacional del Trabajo en Barcelona, la Unión Agrícola dé Cullera delegó en el declarante y su compañero Antonio Malonda. Que asistieron á las sesiones de dicho Congreso, permaneciendo en Barcelona hasta el día 14. Que el domingo, 17 tuvieron en Cullera una Junta general, en la que, entre otros asuntos de carácter administrativo, dieron cuenta de ios acuerdos tomados en el Congreso de Barcelona, que en nada se refirieron á las huelgas; que después de terminada la Junta, se retiró á hablar con su amigo Julián (a) Pepona, para preparar una excursión EDICIÓN i... PAG. 6. sito; que marchó á. su casa, y al ir tires: jf voces salió Baeia el Á. yu fcai íeHto; que SÍH bíá al piso gancipal Con? otees- que lKjvaí aát Sachas y palgsi. que se coloca junto á Balcón del salón de sesiones jautamente cotí Suiíé, y cuando sonó un disparo qué creyef ron- partía del juez, Suñé arrojó; al juez üfí hacha á la cabeza, y. qué él se- descolgó po. tf un balcón huyendo á su casa. DEL JUEZ Y DEL MÉDICO En, la declaración de D. Rosendo Gráu, juez municipal de Cullera, son relatados 3o ¿crímenes y sucesos del 18 de Septiembre en la forma ya conocida. Algunos de los procesados vuelven la cabeza hacia el público y sonríen. Se lee luego la declaración del médico. D. luán Garcés. MÁS DECLARACIONES DE PROCESADOS Continúa la lectura de lo que han depuesto en el sumario y ratificado ante la auto ridad militar los siguientes procesados s La de Federico Ansiua (a) Ferrer: que; fue á Sueca el día 18 para inducir á los la- bradores á secundar el movimiento, almorzó allí y regresó á Cullera al mediodía; que en la calle de Valencia el alguacil de Sueca, le disparó dos tiros, y que él se incorporó al grupo que perseguía á Dolz, tirándole pie dras como los demás; que fue á. su casa por un cuchillo, atravesó el puente y fue á bus: car al alguacil á la otra orilla, respemliendo á las excitaciones de Clavett; que después que el Roig y Peni, habían molido al alguacil á garrotazos, y otro le había. dadogolpes con una hacha corta, queriendo él ayudarles le dio tres cuchilladas, y, juntamente con los demás, arrastró su cuerpo y lo; arrojó al Túcar; que allí mismo; con un trapo, limpió el cuchillo y se lavó una manga ensangrentada de su camisa, y seguidameii te marchó. á casa de sus padres, donde s mudó de ropa; y que más tarde supo que el Roig se había quedado con el reloj d ei alguacil, y lo ocurrido al juez y al habilitado. EL ROlGa La de Valeriano Martínez (á) Roía: que al ver que la gente corría detrás de un hombre, en dirección al río, marchó con ira grupo que pasó el puente; que al llegar cerca de la casa d e Manten hallaron bajo un árbol, tendido en tierra y moribundo, al ai- guacil; que después de haberlo golpeadlo, apuñalado y muerto todos ellos, entre todos lo echaron al río; pero que antes d e esto vio él que le colgaba de un bolsillo el reloj Jo cogió, guardándoselo: que marchó ü su casa, donde cuerno el palo: y guardó eí reloj; y que si tomó parte en ios sucesos fue por la excitación de la gente contra el alguacil. PAU CAYASA. llamado el médica D. Juan Carees y les dijes que foera una comisión á su casa á h a b con él haciéndoícr así el declarante en eaaipáñra de otros sujetos. Qtte al llegar ai domicilio de dicho señor se encontraron; también al teniente de alcalde D. Laureano Eeltrán, cambiando impresiones respecto á la forma de calmar los ánimos y que volviera el pueblo á su normalidad que el declarante y sus compañeros se ofrecieron a hacer cuanto pudieran para conseguir este fin, y, al efecto, corrieron la población exhortando á los grupos á que depusieran su actitud, puesto que en la huelga, que debía ser pacífica, habíase llegado á extremos que no debió alcanzar nunca. Agregó que no sabía si, debido á esto ó á las medidas que tomó el alcalde, consiguieron su objeto; lo cierto es que la noche transcurrió tranquila, sin que se repitieran nuevos incidentes. Que se retiró á dormir, levantándose al día siguiente á las siete de la mañana, dedicando el día á procurar que no se alterara de nuevo la normalidad, hasta las diez y media ó las once, en que entraron las fuerzas del Ejército en el pueblo. PANCH 1 TO Cecilio San Félix Expósito (a) Panchito. cuya declaración se lee, manifestó en el sumario. que el día 18 salió de su casa, á la una de lá tarde, y al llegar á la puerta del Ayuntamiento vio á muchos huelguistas que arrojaban piedras; se acercó y vio en tierra el. cada ver del juez y á otro señor mal herido, quejándose, parado, apoyado en su bastón, que lo tenía colocado por detrás, por estar delicado de una pierna, y al momento un desconocido le arrebató el bastón, le pegó un palo y tiró el bastón, y cogiéndolo entonces el declarante, y mientras el público le incitaba á que. lo rematara, entonces él, sin darse cuenta de lo que hacía, en el momento de tratar de incorporarse el herido, le dio un garrotazo en la nuca, cayendo al poco rato, y como aún moviera la pierna, un tal llamado Pos le dio una aguja alpargatera, diciéndole: Ñas pera que no pateixea y entonces el declarante le metió la aguja entre el brazo y cuerpo con intención de que los demás creyeran que lo. hubiera atravesado; pero que sólo le pasaría la camisa. Después marchó al río á lavar el bastón que lo tenía manchado de sangre, y luego por la Alameda, á su domicilio. A continuación se lees asimismo las siguientes declaraciones: EL POS De Silvestre Sapiña (a) Pos: que el día de autos se levantó después de la una; que por curiosear fue hacia el Ayuntamiento; que estando sentado en la acera delante de la puerta vio tendidos en tierra y ensangrentados los cuerpos del juez y de Tomás; que el Panchito se le acercó y le pidió una aguja alpargatera que llevaba en la blusa, y éf se la dio no creyéndole capaz de hacer con ella daño; que vio luego que el San Félix se la clavó al Sr. Tomás, y después de limpiarla se la devolvió, entregándola él á su ve á un hijo suyo para que la arrojase al río. Entonces se marchó á su casa y no volvió á salir, sin que pueda señalar á los asesinos del juez? y del habilitado, ni recuerde ninguna cara conocida. E a l d í as i g u i e n t e Que regresaron al pueblo á las dos de la farde, enterándose al llegar á la plaza, del ¡Ayuntamiento de que había gran tumulto por frente á dicho edificio; que vio descolgarse desde el balcón á la calle al macero Manuel Mañgraner, y al notar que los amotinados le arrojaban piedras, le cubrió con su cuerpo, retirándolo de aquel lugar para impedir que los amotinados siguieran maltratándole, y ayudado por el hijo de Peret, el Ministre, le llevaron. á la casa de este, donde le dieron un refresco. Que mientras tanto, seguía el alboroto en la calle, oyendo algunos disparos, sin que pueda precisar quién los hacia. Se marchó a su casa. y al salir de nuevo, se: enteró de que habían matado al juez; que regresó á su casa, y se acostó, sin haber logrado dormir por la excitación que le habían producido los sucesos; que á las cinco volvió á salir, sentándose á la esquina de la casa de Ramón (el Tartanero) y estando allí coma k las seis de la tarde se acertaron- unos su ebs entre los cuales creyó ver un tal Cgregrí quienes lg dijeren gu. e; los Jiafeía La de Francisco Gimeno Eeduan. (a) Pauó Cayasa: que, recién levantado de dormir la siesta, aquel día se dirigió hada el río, y desde el puente vio y oyó á Clavel! que gritaba á un grupo: ¡MatadTo; no la dejéis con vida! y entonces fue por. donde. la gente iba hasta donde estaba: el alguacil; y si lo golpeó- con un palo que cogió allí- íué porque vio que los demás Te pegaban, y que él se retiró sin presenciar la muerte efe De Manuel Palero Casat (a) Pifanio: Dolz. que le soliviantaron los de un grupo, en la PEROL: mañana del 18 para que no trabajase; que marchó á Sueca con otros dos para ver si José Ochera (a) Perol defuso en c 4 suhSKa huelga, viendo en el paso á nivel que mario: que estando comieBda le avisaron otros levantaban los: rieles; que de Sueca que había una riña en. las eras 5 a- llá mar volvió antes de las once, y que en el paso á chó, en el momento que el al ¿aaei- í. pasaba nivel vio á Casat Ca) Parrandmx y al Cu- el: río á nado; que se corrí laeia- el puen l? ket a 23 taáfiS. sM E S S tageáfe sí M u- te a ovó aue! gente decía Es, t ái