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l i j y E v E S 7 E SEPTIEMBRE DE r 9 n EDICIÓN i. PAG. 4 que éstas lleguen á ser moldeadas en su ex- com. o éste, erí (Jonde la verdadera cultura presión original, sin novedades prestadas. emr ieza: á alentar, ha de hacerse con gran ni adaptaciones incongruentes. Decidida- cautela, -depurando, los matices esenciales, LA. REPERCUSIÓN mente, somos víctimas de la inoportuna huyendo, de. Jas- analogías externas, excareal de los en los hechos. DE EUROPA dad; y si no, fijémonosla Revolución, y el vando hasta llegar á 1 a causanuestro cauhechos, y no prescindiendo de Para nosotros pasó Vueltos ya del supremo error de haber soplo de dal interior. Tememos de afuera la ensepermanecido de espaldas r. Europa durante to feudal, ella apenas hizo ondas en el man- ñanza copiosa, admirable v continua que que cubría nuestra mansedumbre; varios siglos, contemplando como musul- pasó luego la tranquila obra de la forma- representa; el esfuerzo científico de dos simanes la momia de nuestras, grandezas y ción de las democracias modernas, y no- glos; pero! no imitemos ciegamente. Que el habiendo sentido la sonoridad de la Revo- sotros nos construímos un castillito de car- pueblo se entere con el hartazgo de una dilución como el eco iticomprendido de una tón, con fachada deslumbrante; pasó la vulgación cuotidiana delverdadero alcance sonata lejana, ahora parece que vamos al formación de las economías nacionales, y de ciertas palabras sibilinas, cuyo manejo desquite, queriendo disfrutar de Europa au ciertos arbitristas desaprovecharon, con permite á unos cuantos adueñarse del coraplein air; ello no esta mal, porque de ahí desatinos y sin compensaciones, el cauda- zón de las muchedumbres. podrá venir el resurgimiento; pero hay que No nos liguemos tanto al presente esnación. Todo convenir en que el cruzar sin guía para- loso sacrificio tributario de la sin rastro de tando, como estamos, desquiciados de él, lo bueno para nosotros jes desconocidos trae el riesgo de muchas beneficio. pasó cambio, cuandt) nos anali- pues con eso hipotecamos quizá un- porveEn pérdidas y descalabros. La peregrinación zamos, nos abochornamos de la inacción é nir grandioso. hasta los altares del progreso europeo ha de intentamos tranquilamente volver á la vida Para este hacerse lenta y reflexiva, siempre en po. f intensa; ahora, pasa el aire de fronda y nión pública encauzamiento noble de la, opies de los finos conocedores de las cosas, sin nos azota la cara; viene exacerbada la ña ahora á suspara lo que reclama Espaespíritus cultivados, como perder ni un momento de vista á los fieles crisis del capital y el trabajo, que no de- lo hizo Inglaterra en su sazón, sirviéndose cicerones que no engañan, a los científicos. bía herirnos; -ya que España no fue parte de los escritores de. fama para formar una Antes teníamos amortiguada la visión en política propia iorno nuestro, debido á ciertas penumbras en el festín capitalista smithiano, jue sólo filosofía engrandecida y se con la cual se arraigó más la celo de clareadas ya; éramos como ostra fija en la debía encender nuestro ventilarseactividad, y vio másen la vida, democrática. roca de las tradiciones; no queríamos de- esa lucha, que, debiera análisis lejos, pre- opinión interior y PEDRO CASTIÑEIRAS ducir no deseábamos Ir. salud de atmós- tende perturbar- nuestro feras renovadas; mirábamos la evolución nuestra iniciación progresiva, y... lo que es peor, encuentra aquí un coro de falsos europea con una indiferencia ignorante, y TRIBUNA LIBRE juego, no á eso cuando lográbamos verla, que estuvimos europeizantes que hacen el! sino á los harto tiempo sin enterarnos. Hoy, en cam- Europa- ¡ojalá lo hicieran de bio, se vuelven las tornas, y queremos des- desenfrenos toda la reyolución, al rompi- LOS LATIFUNDIOS miento, con autoridad. Hay que conhacer el yerro apresuradamente, queremos venir, viendo estas cosas, que aquel evanY EL PROGRESO salvar los obstáculos con saltos difíciles. -al- gelio pagano, el fata volentem duennt, no l o pretendo entrar en polémica con don canzar el nivel europeo con equilibrios pe- reza con nosotros, ya que el destino traiEduardo Ibarra y Rodríguez. La creo inligrosos v si aquello era lamentable, esto oportuna, y para exponer cada uno sus nos lleva á un porvenir caótico. Ello depen- ciona aquí nuestros deseos. de en buena parte de cierta orientación holPero no lo tomemos por el fatalismo, y puntos de vista sobre la materia que sirve gazana que cuenta en nosotros, por lo me- convengamos también en que para contra- de título á estos artículos, innecesaria. Pero nos, un siglo de precedentes; preferimos rrestar esta labor desespañolisadora es ur- si no quiero polémicas, sí deseo rectificar rascar cómodamente en la corteza de- las gente imprimir á la opinión pública una di- algunos conceptos erróneos, á mi juicio, cosas, sin que la urdimbre substanciosa de rección racional y sincera, conduciéndola del último artículo del citado señor. En primer lugar, sigo creyendo que el ellas tenga para nosotros la menor impor- por las alturas de un sistema muy por entancia ni merezca la menor molestia- -díga- cima de los apasionamientos y ambiciones señor Ibarra desconoce el alcance del penlo, si no, entre otros síntomas, la admirable de la secta política; desechar el método co- samiento del Sr. Canalejas sobre los latidespreocupación científica de algunos jóve- rriente de educación social 4 que nos tie- fundios, pues le considera mezquino, con nes agrupados en nuestras mayorías parla- nen acostumbrados algunos educadores de miras estrechas y sin más trascendencia mentarias. -Pencando, algo sobre estas co- formación francesa, y que consiste en to- que el. parcelamiento de la propiedad. Yo sas, aparecen definidas ante uno dos cate- mar diariamente el detalle europeo ó, tampoco lo conozco; pero á un estadista de gorías de españoles de los que actualmente como decía Mme. de Sevigné, el evangelio la talla del Sr. Canalejas no debió ocultárvibran más en la política; los que hacen del día, fabricarle una orla ingeniosa, un- sele que los campos se están despoblando, creer todavía que el cambio de un pueblo girlo con el bálsamo filosófico que mejor le que en las grandes ciudades hay plétora de es obra de una juerga calle ¡era y de cual- cuadre exteriorménte, pues el sistematizar trabajadores, y que son muchos los emitierras extrañas, mientras que por quier linaje de violencias, antes que de ur es lo de menos, y ofrecer así al pueblo algo grantes á hay grandes extensiones de terrelado sistema de cultura sólida, y aquellos otros que éste no puede recoger: uri juego de otrofértil sin cultivar. Todo esto debió ver que pregonan la revolución desde la Gaceta bellas piezas que su cerebro, poco ágil, no no Sr. Canalejas en el aspecto económico, fabricada con amaños exóticos, como si el sabrá encasillar. Con esto el pueblo se el en el político debió ver asimismo cómo derecho no fuese algo que nace al calo: aturde, no ve claro, no sabe á quién so- y del pueblo, con fisonomía peculiar, quedando meterse, y pasamos de la tiranía de los esos desheredados; que abandonan su- patria en busca de sólo para el legislador el recogerlo en ex- oligarcas al imperio de la falsa cultura y de trarían sólo trabajo, trabajo que aquí encencon que se cultivasen terrenos presión científica. Pero ni unos ni otros sor. la falsa conciencia; ha cambiado de due- hoy dedicados á pastos ó á la caza, eran de temer, porque tienen en sus armas fa- -ño, y esta tiranía de la razón aparente será una amenaza para la paz pública, y, ade laces el veneno que alguna vez los herirá do todo lo dulce que se quiera; pero ello es lantándose á los- políticos ele su tiempo, muerte con un leve rasguño que se pro- alejarle mucho de la independencia espi- tuvo la valentía de pronunciar la palabra duzcan a! chocar contra la conciencia po- ritual que necesita para actuar eficazmente latifundio, señalando el problema, para que pular, vigorizada ya. Quienes reclaman, sí, y de cerca en una democracia. los gobiernos se ocupen de él y lo resuelvan ia atención de los estudiosos son los restanPero, además, ¿qué eficacia puede tener á antes de que intenten resolverlo los interetes, los crédulos, los sometidos, el pueblo. sados. Y es preciso reconocer que el horizonte la. larga esta caza suelta de detalles proY vamos ahora á la cuestión principal, político que éste tiene hoy concretado ante gresivos ayer, el desarrollo de una huelga sus ojos es- bien poco luminoso y sugestivo: en Londres; mañana, una proposición de ley según el Sr. Ibarra, en que no estamos 6 incorporarse á la patria yerrecum, de Ju- presentada- en el Reichstag, última fórmula conformes. Yo he sospechado que el señor venal, siguiendo en esclavitud de caciques, de asistencia social; otro día, una reforma Ibarra es un teorizante, y estas cuestiones ó sumarse á Jas impulsiones aceradas de la económica genial, si con todo ello no le- no pueden resolverse por los conocimienrevolución, que se nos viene anunciando gramos construir nada sintético, y lo úni- tos adquiridos en los libros. Yo también co que queda es un mosaico de elementos conozco la ribera del Jalón, en uno de cucon vocerío continuo, y á la que s e le pone para mayor brillantez, el máreBamo eu- heterogéneos; inorgánicos, s i n vitalidad yos pueblos he vivido dos años. Y porque la conozco y sé cómo está allí distribuida ropeo aunque de ella esté ausente el es- propia? ¿O es que la importación de un sistema 1 a propiedad, disculpo, al Sr. Ibarra sus píritu constructor de un Hepel y las ansia comprensivas de mejoramiento de un Wil- de política ó de una ansiedad social puede ideas latifundistas. En la ribera del Jalón servirnos como el traje que nos manden de están los pueblos á una ó dos horas de diskes. Londres? A no ser que nuestros prohom- tancia unos de. otros. No hay ninguna casa Es triste. inoportunidad la de los apósto- bres piensen de España que es como el de campo. Los trabajadores viven en los les sociales en España de no oermitirque cuerpo de- un mendigo, al que sienta- bien pueblos, y de ellos salen todas las mañanas para buscar eUtaj que puede estar á una el pueblo yaya rumiando concienzuda y se- la ropa de cualquiera. La presentación de lo europeo en un país ó. dos horas del poblado. Además, todas las renamente las fórmulas, del progr p paja BE COLABORACIÓN