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A B C MIÉRCOLES 9 I E AGOSTO DE Ygít EDICIÓN, 2. P A Ü g, INDISCIPLINA A BORDO toriza por su proceder al reprimir con valor el suceso del Numancia. A los cinco minutos de haberse iniciado, r Ya en. otro lugar de este número recogeel suceso estaba terminado por completo, mos ciertas anomalías que se observan en sin que se hubiera cometido ni el menor 5 a actitud y modo, de proceder del Gobieracto de violencia. jño en relación con los actos de insubordinación ocurridos en la Numancia; inEl hecho mismo sirvió para demostrar la perfecta organización del buque y la admiicongruencias y probables cambios de actirable disciplina, que. ahora está, si cabe, Jtud que se reflejan en las noticias oficiosas más arraigada que. nunca. Sy en los sueltos de un estimado colega de Ha noche, que recibe inspiraciones minisEL SR. PIDAL EN EL NUMANCIA feriales. Preguntamos al señor ministro de Marina Esas vaguedades, esas versiones contradetalles de su: discurso pronunciado ayer dictorias y paradójicas, disculpan que la en el Numancia cuando fue á revistar este fantasía popular invente y que la malicia buque y enterarse de lo ocurrido. Sincera (política ó las apariencias de lógicas deducciones hagan circular ciertos rumores y co -y modestamente eludió complacernos, diciendo con sencilla y sentidísima elocuen jmentarios que no tenemos medios de recticia: Ecar- ó de- confirmar. -Como no soy orador, no me acuerdo -Ayer se hablaba de. que el movimiento Sedicioso ocurrido en la vieja fragata se bien de lo que les dije. Fueron mis palabras nacidas del corazón, aunque se me Realizó entre vítores á la República. Otros deslizara alguna que no encaja en la orato (Suponían que los procesados lo estaban én ria. Pero dije lo que sentí: me compren ¡ÍConcepto de antimilitaristas y afirmaban dieron y me dieron un rato de alegría al l que en sus camarotes habían sido hallados verlos emocionados, respetuosos, con su anffolletos y periódicos ácratas. Otros, en fin, tiguo comandante, leales al Rey y agrade ¡aseguraban que el acto de rebeldía iba socidos al Gobierno. lamente encaminado contra alguno ó alguObtuvimos autorización del Sr. Pidal íios de los jefes del barco. ¿Qué hay en todo ello de verdad? No lo para poder informarnos y publicar detalles del discurso que pronunció en él NumanSabemos. ¿Obedecerá el retraso en la inscia, y, amable como siempre, nos lo conlírucción de diligencias- -dado el carácter cedió. ¡que tienen de proceso sumarísimo- -al deseo Un tripulante antiguo del buque nos dijo de esclarecer el origen y finalidad de la inlo siguiente: subordinación? Lo ignoramos. ¿Habrá sur- -A nuestro antiguo y querido comangido alguna prueba. que, rectifique el concepdante, el hoy digno señor ministro, le reto que en un principio predominaba con rescibimos á bordo con el carinó que merece. pecto á la gravedad del suceso? Lo descoEstando formada tod ala tripulación en nocemos. cubierta, nos habló al alma y le contesta RELATO INTERESANTE mos con el corazón; si hubiera sabido que usted me iba á preguntar, hasta hubiera to Nuestro corresponsal en Cádiz, Sr. Quemado alguna nota; pero le contaré lo que jro, nos comunica ayer por correo lo sirecuerdo. i guiente: Empezó manifestando que le habían dicho i Más de una hora permanecimos en el lo ocurrido en el Numancia. domicilio del Sr. Pidal, retenidos por el caPero no lo creo- -agregó. -Eso: 110 puede yiñoso afecto con que de antiguo nos honra ser en un buque tan disciplinado, donde la Nos cdntaba entusiasmado el admirable tripulación es tan sufrida, tan leal al Rey y ¡espíritu de disciplina que ha encontrado en tan amante de la patria, que ha trabajado Tíodos los. barcos y l a satisfacción grande macho y recientemente en las costas de Majjjue había experimentado cuando oía gritar, donde, llegó á e s t a r e n más. de una jcon voz más expresiva de la que la ordecuatro meses sin pisar tierra, sien ¡tianza impone, ¡viva el Rey! ¡viva la páirádos, incluso por los marinos d e i tria! Sf aJunes que estaban en aquel país. -La Marina española- -nos decía- -es 10- puedo hablar mejor qué nadie dé esas ¡tóiuy adicta r al Rey y es t á muy obligada al virtudes militares y de esos sentimientos de i Sr. Canalejas por todo cuanto éste ha hebuen español- -añadió el señor ministro- ho en su honor y servicio. porque he tenido la. honra y el orgullo de i Yo quiero; de corazón al. Sr. Canalejas mandar dos años la Numancia. ¡porque es amante de; la Marina, cómo es Pero al llegar he sabido con pena que ha jamante de España, y de todo se ocupa con ocurrido á bordo un acto de indidsciplina, 1 liras njuy altas. realizado por tres ó cuatro ilusos desgra i Volvióse á hablar del suceso del Numan- ciados, á los que no quiero calificar. jcia, y el ministro nos pidió que se rectifique Desgraciados de ellos, que no quieren á lia noticia telegrafiada desde Madrid deque la patria ni á la Marina. él hubiese ayer- inspeccionado el sumario, y Sobre ellos tiene que caer toda la severijnenos delante de la marinería. dad del Código militar, porque tanto tene: E l proceso es sumarísimo- -agregó, -y, mos que respetarlo como cumplirlo todos por lo tanto, reservado, y yo no lo he visto. los que pertenecemos á la Armada, desde el Tuvo frases de grandes elogios para el almirante al último marinero. Lalférez de navio D. Joaquín Alfonso de La ley tiene que cumplirse, por dolo- rosa Luna y los condestables D. Francisco P é que sea. rez T e j e r i n a y P Francisco Fernández PasLuego dedicó el Sr. Pidal párrafos, á reRUMORES Y COMENTARIOS cordar la gloriosa y brillante historia de la Numancia, que admiró al mundo con las proezas de sus tripulantes. Después de la pena que tuve al conocer, élacto dé indisciplina de cuatro ilusos, experimenté alegría inmensa al conocer el comportamiento de los jefes, oficiales, clases y marinería de mi querida Numancia, porque estuvieron en su puesto, reprimiendo en el acto, con valor que se premiará, á! aquellos desdichados. Lo ocurrido ha servido para probar la organición excelente del buque y la disciplina admirable que aquí hay, igual á la que existe en todos los demás barcos. Lo mismo que se castigará con rigor á los que han faltado á sus deberes militares, se premiará a los que han cumplido con sus deberes, y más aún á los que se han excedido en el cumplimiento de ese deber. Al hablar de. los tripulantes dedicó especiales elogios al Cuerpo de Condestables. Terminó el Sr. Pidal diciendo, con voz aún más enérgica y potente que la que había empleado anteriormente: Y en esta ocasión, más que nunca, gri- -temos de corazón: ¡Viva el Rey! ¡Viva Es- paña! Todos contestaron con verdadero entu- siasmo, Centenares de voces atronaron el espacio en la bahía gaditana, sobre la cubierta del histórico Numancia. El espectáculo resultó de emocionantegrandiosidad. La emoción se retrataba en. todos- los semblantes, y muchos ojos se humedecieron con lágrimas que arrancaron las palabras del veterano marino. LO QUE OCURRIÓ Los tripulantes de este buque empezaron, á desembarcar en la Avanzadilla á las dos y media de la tarde, después de haber quedado el buque en él caño principal de- lá Carraca, cerca de la popa del Pelayo; delante de éste se encuentra el Cataluña: Eran esperados por personas de su familia y amistad y se sucedían las escenas- que emocionaban. Había madres, esposas é hijos que abrazaban á los que pisaban tierra, compensando con abrazos las zozobras pasadas mientras el crucero no llegó á Cádiz y mientras permaneció fondeado en la Poza de Santa Isabel. Fuimos testigos de aquellas escenas familiares. Uno que por su aspecto y por el cariño con que hablaba del Numancia parecía ser uno de los tripulantes más antiguos de este barco, nos decía: -Lo ocurrido nos cogió tan de sorpresa, que todavía no acertamos á explicarlo. Los comandantes anteriores, el hoy ministro, Sr. Pidal, y el Sr. Roldan dejaron el buque e admirable estado de disciplina, sembrando cariños y recogiendo afectos y respetos. Estas aguas seguía el actual comandante D. Ricardo Fernandez de la Puente, que es un santo; á todos nos mira como si fuéramos de su familia. Y los demás oficiales todos son buenísimos, cumpliendo sus deberes y haciendo que cada cual cumpla el suyo. El suceso estaba sofocado y terminado a los cinco minutos de haber empezado, y desde luego fue un hecho aislado de unos locos; nadie se explica por qué hicieron eso ni qué. plan perseguían. -El primero que. los contuvo fue el condestable D. Francisco Fernández Pastoriza el que dio cuenta al oficial de guardia. D. Toaquin Alfonso de Luna. A los cinco minutos, el orden. estaba restablecido por. completo