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PROBLEMA INTERNACIONAL ABC en Tánger LA MEHALLA BREMOND Envío un extracto del diarip de operaciones de la columna Bremond á partir del 12 de Abril, fecha en que el mencionado comandante tuvo noticia de la insurección de los Ulud Yamaa y de haber sido inter eptadas las comunicaciones con Fez. En dicho día, el capitán Leglay, con fuersas á sus órdenes, realizó un reconocimiento por el Tselfat; los rebeldes le hicieron un muerto y tres heridos; además, le mataron un caballo. La columna se componía el día 15 de 2.804 hombres y 1.460 animales. El día 19 fue atacada la vanguardia por un grupo de 700 á 800 jinetes, que se retiraron después de tener un muerto. La columna no tuvo bajas, ó, por lo menos, no constan en. el diario de su jefe. El 21, á las seis de la mañana, levantó el campo la meh alla para acampar tres kilómetros más lejos, á orillas del Sebü, y tuvo un encuentro con el enemigo, procedente de Tselfat y del Mekkés. Rechazados los rebeldes, se reanudó la lucha á las tres de la tardé, y duró dos horas. Las pérdidas de la mehalla fueron: un muerto y seis heridos, seis caballos muertos y diez heridos; un mulo muerto y cuatro heridos. Había disparado 40.000 cartuchos de fusil y 72 cañonazos, que produjeron al enemigo la muerte de 60 hombres, de los cuales quedaron en el campo de batalla siete, y 10 caballos muertos también. El 22 por la tarde recibió el comandante Bremond orden de regresar á Fez, y el 27 levantó el campamento, á las siete de la mañana, atravesó los ríos Megota y Mekkés y fue atacado por el enemigo, 50 de cuyos jinetes llegaron á diez metros de las fuerzas del tabor de infantería número r, situado á la derecha de la columna, y fueron rechazados, dejando 12 muertos. En la lucha dispararon las fuerzas de Bremond 19.000 tiros y 30 cañonazos, y tuvieron dos muertos, un herido, tres caballos muertos y un mulo herido. La mehalla pernoctó en Sidi Malek bel Kebda. Continuó la marcha el 24, á las dos de la mañana. Durante la noche desertaron tres soldados. Caminaban por la orilla izquierda del Sebú, y á poco de salir fueron atacados los de la. columna por tres ó cuatro mil cherardas y beni- hassen. El combate duró hasta las cinco de la tarde, habiéndose presentado el enemigo por todas partes y llegando algunos muy cerca de los cañones. En el ataque se distinguieron los benimitir, los aitvusi y los cherardas. Al terminar la lucha, quedó el enemigo ocupando posiciones muy cercanas á la columna. Disparos hechos: 55.000 de fusil y 150 de cañón. Bajas: del enemigo, 200 á 250 muertos; de la columna, un muerto y doce heridos. Las fuerzas rebeldes, según el diario de operaciones, excedían de 7.000 combatientes. El 25 emprendió la marcha la mehalla, á las cuatro y media de la mañana, dirigiéndose á Sidi- Ali- ben- Hassen, por el camino de Recaya; á las diez fue atacado por el enemigo, que no renunció á la lucha hasta las seis de la tarde, y sólo causó á las fuerzas de Bremond tres heridos y Un caballo muerto. No hay detalle de las pérdidas de los rebeldes; pero sí de los disparos hechos por la mehalla: 35.000 tiros de fusil y Q 3 cañonazos. El 26 hubo otro combate; atacaron nu- merosos contingentes de los ulad- yamaa y los ondaya. s a. lucha duró hasta las tres de la tarde: Disparos hechos, 15.000 tiros y 60 cañonazos. Pérdidas de la columna: un muerto y una docena de caballos entre muertos y heridos. Las del enemigó se desconocen. Al llegar á Fez, los hombres y los caballos de la mehalla estaban extenuados. A pesar de las escasas pérdidas que tuvo en la marcha, regresaron á Fez la mitad de los hombres ciue habían salido á las órdenes de Bremond. Comunico este diario de operaciones sin comentarlo. Los lectores lo comentarán. UNA ENTREVISTA CON EL GUEBBAS Si Mohamed El Guebbas, representante diplomático del en Tánger, vive: en la Alcazaba, allá en lo más; alto de la ciudad. La Alcazaba es un conjunto de edificaciones situadas en un amplio recinto amurallado, y na de ellas es la vivienda de El Guetóbas, qtte ni por el lugar donde tiene su entrada- -un callejón que va desde la puerta del acuartelamiento del tabor hasta el extensísimo patio donde- están el inechuar (Audiencia) el Tesoro y las cárceles grande y chica, -ni por su aspecto exterior, ni por su portal, vestíbulo y escalera de acceso, revela. las magníficas comodidades desaquella mansión principal, desde cuyas grandes ventanas se domina toda fe población, y. la entrada del puerto y- se ve distintamente la costa española. Llegué hasta El Guebbas valiéndome de un subterfugio que, si como sospecho, es descubierto, confío en que me será perdonado en gracia á la inocencia de mi intención. Por consejo del excelente amigo que me facilitó la entrevista renuncié para realizar la caminata por aquellas formidables cuestas á las borriquillos y á las muías, que aquí desempeñan el servicio de los carruajes y tranvías de las ciudades europeas, y acompañado de un distinguidísimo intérprete fui jinete en un buen caballo. Ir en borriquillo ó en muía alquilona hubiera dado mediocre idea de mi personalidad. Nos anunciaron y entramos. Al paso advertimos que en una puertecilla se agrupaban unas mujeres, que á la voz del moro que nos invitó á subir se retiraron apresuradamente. Eran algunas de las mujeres de El Guebbas. En lo alto de la escalera esperaba ftn negrito. El nos introdujo. La estancia donde nos recibió el representante del Sultán era de regulares dimensiones. No había en ella más muebles que unos cómodos asientos europeos, ni más adornos que anas riquísimas alfombras. Por las ventanas, abiertas de par es par, se veía el mar. En aquel momento entraba eri. el puerto un vapor inglés Sidi Mohamed El Guebbas es un moro de aspecto simpático, de rostro inteligente, de mirada penetrante, de boca expresiva. Esa costumbre de los marroquíes de afeitarse el bigote de modo que no cubra los labios y quede reducido á una línea fina que los corona permite examinar esa parte del rostro, que hasta á nuestro pesar expresa tantos sentimientos, aun cuando permanezca muda. La ironía, el desdén, la burla, el desagrado, en las contracciones de la boca se revelan, y ó los moros saben dominarse y no tienen miedo á que se lean en su rostro sus pensamientos, ó han. aprendido á no manifestarnos con sus gestos, ó no experimentan aquellas sensaciones. Saludé á El Guebbas cortésmenie; dióme él la bienvenida con frasea halagüeñas, acariciadoras. Contestó á mis cumplidos con otros más efusivos, más pintorescos, y entramos de lleno en el diálogo, que fue muy prolongado. Le pregunté si conocía España, y contesté que siempre había tenido muchos deseos- de visitarla; que hace algunos años que proyecta el viaje y que sus ocupaciones ó las circunstancias le han impedido hasta ahora realizarlo. Es su ilusión ir á Sevilla, á Granada, de cuya Alhambra ha leído con entusiasmo minuciosas descripciones. -Quería ir este, año; pero los sucesos del imperio no me lo han permitido. Pido á Dios que todo se arregle pronto. ¿Y á Madrid, piensas ir. Es una dudad muy hermosa -Sí; quiero i? á Madrid; quisiera wr- 16. todo, saludar al Sr. Cana- lejas, ver á vuestro Sultán. ¿No confías en. que podrás hacerlo pronto? -No sé; de Fez tenemos malas noticias, muy malas. ¿Crees que sucederá algo peor á k que ya ha sucedido? Ahora son tos franceses... -Pido á Dios que no vayan; y si van, que se marchen en seguida. Deseo la paz y ia tranquilidad de ral pueblo. -Y si en vez de ir franceses fueran es pañoles, ¿pensarías lajivismo? -Los españoles y los marroquíes sotnos una misma sangre. Ya en este punto la conversación, extendióse Et Guebbas en consideraciones y en comentarios favorables á España. Me habló de sus representantes oliciaíes ea Tan- ger, dedicando á Lodos ellos palabras de elogio y pidiendo á Dios que tes conceda venturas de todo género. Mencionó á nuestro actúa! ministro, señor marqués de Villasinda: á su antecesor, Sr. Merry del Va! á D. José Llavería, con el mayqr encomio. Habló, uno por uno, de los funcionarios de la Legación: Todos buenos, todos muy buenos. ¡Parece que los escogen V Nos despedimos. Las protestas de españolismo de El Guebbas habían sido elocuentísimas. ¿Para qué he de deciros que so lé tiene por afrancesado y que con el apoyo de Francia fue nombrado b; ¡já de Cásablanca su; hijo? Yo iba á buscar p alápre están de acuerdó, en la apariencia, anos íi f 4i f s. v ya c sabe fine no sifcrn- Sí consignaré- -no obstante, -porque ella es dato digno de ser tenido en cuenta, que momentos antes de mi visita habí sido oficialrriente notificado El Guebbas de la operación de policía realizada por las tropas españolas en Ceuta, y ni aludió á ella nise manifestó un solo instante preocupado, intranquilo por él suceso. De España y de los. españoles Tiabló sólo para elogiarlos. Su preocupación era Fez. Al salir fuimos al mechuar. Mohamed El Mokri administraba justicia, asistido poi su consejero Hach Mohamed Sugari, anciano venerable. Conversamos con él un momento y se manifestó más reservado qué el ministro de Muley Hafid acerca de la situación de Marruecos. Este Mokri, hijo de conocido diplomático del Maghzen, fue candidato al cargo que ocupa el hijo de. El Guebbas. Al enterarme de ello no pude menos de pensar en lo que ocurre en España con los mu