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A B C LUNES 6 DE FEBRERO DE 1911. EDICIÓN PAG. ¡o. lianzas municipales qué es lo que debemos hacer para que se nos proteja. Dice la Ordenanza municipal que los peiros deberán llevar una medalla colgada al collar, la cual será facilitada en las oficinas para el caso. Yo he estado en persona más de una vez á comprarla, y se me ha contestado que no las ha -hechas. Ahora bien; se paga la contribución soVre los perros, se los saca á la calle con todas las de la ley, se acercan los perreros, y pregunto yo: ¿cómo se ha de probar que el perro está matriculado si no lleva 3 a dichosa medallita colgada? Lo de llevar el recibo y enseñarlo, ni procede ni lo aceptan los cerreros, pues es cTerto que se pue de prestar á cualquiera que no tenga sus animales debidamente matriculados y pasar como si lo estuvieran. ¿Qué protección tediemos los que cumplimos con la ley? Es sabido que varias veces han ocurrido ca; sos por causa de los atropellos perreristas, conflictos, y creo muy de justicia que sepaimos de una vez á qué hemos de atenernos y lo que debemos r acer los dueños de los canes que queremos acatar los mandatos de la autoridad. EN L CIRCULO MILITAS tera, 1; Alcalá, 7, y Concepción Jerónima, 2. Todos ellos dijeron que no conocen, ai menos por los nombres, á los detenidos. A las dos y media de la tarde suspendió el juez sus trabajos, que continuarán hoy. Entre las diligencias que hará el Juzgado, será una la de reconocimiento, en el ministerio, de la dependencia de la caja de caudales. Están citados para declarar el director general del Tesoro, el jefe de la caja de la Tesorerí Central y ios. otros dos claveros. BANQUETE i K. la una y media de la tarde de ayer se celebró en el Centro del Ejéricito y de la ÍArmada el banquete inaugural de los que taensualmente se proponen celebrar los oficiales de Marina para estrechar los lazos de compañerismo y confraternidad. Sirvióse el almuerzo en la sala de armas Sel Casino, habiendo sido invitado á presidir ieste acto inicial el ministro de Marina, seSior Arias de Miranda, acompañado en los inmediatos, puestos de la mesa por el. segundo jefe, del Estado Mayor Central de la Arinada, Sr. Pidal (D. J. Fernández Caro, inspector de Sanidad; Gallardo, general de SArtillería de la Armada, y D. Cayo Puga, tiel Cuerpo de Ingenieros, siguiendo el señor ¡Díaz Moreü y el Sr. Velasco, secretario del jninistro. El número. de comensales ascendía á 70, jiCTteneciendo todos ellos á la distinguida oficialidad de los Cuerpos de la Marina, que, ¡queriendo dar una muestra de afecto y deferencia á sus jefes, les hicieron objeto de ¡especial invitación para este banquete. Durante la fiesta, que se prolongó hasta las cuatro y media, reinó la mayor confraternidad entré los reunidos. s No hubo brindis. Estuvieron representados los periódicos a Correspondencia de España, El Liberal, a Época y A B C UN BUEN SERVICIO LA CAJA DEL TESORO K pesar de ser día festivo, el juez señor Torres, el escribano Sr. Ferrer y su hajilitado Sr. Yuste pasaron toda la mañana de ayer trabajando en esta causa. Ante el Juzgado prestaron declaración Sos testigos que en la calle de Carretas fueron llamados por la Policía para presenciar da ocupación de las llaves falsas al ordejnanza Manuel López. También comparecieron ante D. Felipe iTorres lqs dueños de las tabernas donde Se veían los detenidos, y que 5011 las situadas en las calles de Carretas, 4: Mon- da, y á la Gtierrini, deflomenos j toaleta, y para ponderar 1 a suntuosa d eco, i ración de Amalio. La impresión que produjo toda la esce- na final, exuberante de sonoridades y des riqueza temática, se produjo en una expíosión de entusiasmo y de aplausos que duró muchos minutos. Todo el mundo, arriba y abajo; aplaudí Muchos espectadores, puestos de pie, aclamaban á Wagner, á- sus intérpretes, á Ig ¡orquesta. El maestro Marimtzzi subió á esceu tras de dos salidas de los cantantes. Las ovaciones se redoblaban. Los músicos aplaudían á su director. El maestro, soltando las LA OPERA manos de los artistas con quienes salió á la escena, señalaba á los profesores y los aplaudía también. Y el público, como enloLAS NOCHES quecido con ese cuadro verdaderamente DEL REAL conmovedor, volvía á batir palmas y á dar. TRISTÁN E iSEO vivas á Wagner y á sus intérpretes. El segundo acto fue escuchado con igual La audición de esta ópera de Wagner, atención. La decoración del jardín del rey el drama del amor y del dolor era es- Marco impresionó al público. Nada más beperada con ansiedad por los buenos aficio- llo ni fantástico puede llevarse á la escena. nados á la música, con curiosidad grande El gran dúo, en el que está reconcentrapor los espectadores habituales del Real. da, por así decir, toda la obra, maravillosaA ambas clases de público servía la Em- mente dicho y sentido por la Gagliardi y; presa ofreciéndoles la obra wagneriana, y Viñas, produjo el efecto que ha de producir por ello merece sincero aplauso, porqtie 3 página de pasión tan intensa. además, la ha montado en grande, á todo Al final se repitieron las ovaciofies, y nue lujo, como cuadra. á página tan excelsa. vamente hubieron de- salir á escena los canAdemás, la labor educativa ha de empe- tantes y el maestro Mar imizzi. esta vez con zar así, brindando á los aficionados al es- Amalio, el pintor afortunado de decoración pectáculo ocasión de apreciar las be- tan espléndida, y de Luis París, director es- llezas del arte. De este modo conquistó cénico, que fue merecedor de este homeLohengrin la popularidad que hoy tiene en naje. nuestro público. Así la tetralogía ha ido Igual efecto produjo la decoración deí conquistando devotos que hace una docena acto tercero, la terraza del castillo de Trisde años no tenía. En el paraíso habí a anoche espectadores tan. Atentamente diálogos que seguían la audición hojeando la parti- Tristán (Viñas) escuchados ios (Chalis) d ¿la tura. En las. localidades bajas los había que gran escena final y Kurwenal de Iseo re de lá muerte por lo menos, la seguían leyendo ei libro produjo el espectáculo de delirio en el púde Luis París, ó el de los S res. Cendra y blico que el final del acto tercero. Basail, ó el de Albert Lavignác. Es un dato, porque reveja algo más que Eso sí; algunos espectadores que, sin duda Ja desgracia de 1 0 esta curiosidad. El de arriba significa más. Es por tenerpágina musical, se 1 conocer de la retiraron verdad que en las alturas- -y esto es cosa soberbia sala, oyeron... lo ya sabida- -están los inteligentes mezcla- hacer. De seguro. suyO No lo volverán á dos con los rutinarios y los profesionales Las ovaciones se prolongaron de la protesta, que se descomponen con la Generalmente, desfila el público largo ratftá paso de nota rozada de tm artista ó con el moro carga en cuanto baja el telón. Anoche, no. de una trompa, severidad que no les acre- Siguió en pie, aplaudiendo frenéticamente á! dita de inteligentes. Y esto dicho, y consignado una vez más los cantantes, á Marinuzzi, á Amaíio, á la orquesta... No ha habido en que no es nuestra misión hacer crítica, por- rada una manifestación tantoda la tempo que el que más y el que menos de los que unánime como la de anoche. estruendosa y apetezcan conocer el análisis de Tristán é Fue jornada para la Gagliardf, Iseo. y tengan fe en la teoría wagneriana, que puso, como de gloria toda su alma y sus. siempre, habrá leído al propio Wagner en su memo- facultades en el personaje que representa; rándum á Frecleric Villot, ó los comentarios de Schúret, ó las confesiones de para Viñas, cuya labor inmensa le daría un dramáticos Hans de Bulqvv, ó simplemente las cróni- primer puesto entre los tenores para Maricas de un viaje á Bayreuth, del citado Al- si no le tuviese ya conquistado; el bastón de uuzzi, á vert Lavignác, pasemos á consignar lo mariscal quien el público otorgó de que puede consignarse en un diario, hoja la Guerrini, campo en lides artísticas; para Brangania ideal, y, en volandera encargada de informar más que Masini Pierali, Chalis, Del Pozo; fin, para Algos y, de juzgar. Los técnicos discurrirán largo Ordóñez, que contribuyeron al éxifo felicí y tendido, que no otra cosa merece la obra simo de Tristán é Iseo. de Wagner. la de mayor tensión dramáEl público no tuvo tm pero que poner a. tica, la de más imponderables bellezas, la que retrata el estado de alma del gran nada, á nadie. Artistas, decorado, escena maestro en una de las fases de su vida, todo fue reconocido como insuperable. La Empresa puede estar satisfecha. Ha según sus apologistas. el elogio unánime del tira- io V El hermoso preludio es ya conocido de merecido lo juzga y to Jo lo sentencia nuestro público. Le escuchó el auditorio que todo con verdadera unción, y no. aplaudió al Por la tarde se cantó Boheme, h pa final porque está tan ligado á la aparición de Iseo en el bergantín, que no ha lugar á pularísima y deliciosa ópera de Puecin; quei romper la acción con el aplauso; pero el tantos incondicionales tiene eíi intestrc pú ¿bheo. gesto general fue de admiración. Tres eran las figuras notables én ci r Y así siguió desarrollándose el primer acto, afinando el oído los aficionados y en- parto: Beatriz Ortega Villar, el tenor MacJ focando los gemelos- los curiosos para, ad- nez y el bajo. Massini PieraUi. Para ellos mirar á la Gagliardi, riqtiísimatnente vestí- fue el triunfo.