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QCTIIBRE DE- t- gio. EDICIÓN PAG. 8. En la iglesia parroquial de San Luís- se han celebrado solemnes funerales por el eterno descanso de la virtuosa señora doña Cristina Fernández Bellamy. Á su viudo, D. Antonio Sanabria, y á su distinguida familia. reiteramos con este motivo el sentimiento de nuestro. pésame. POLÍTICA EXTERIOR- DE PORTUGAL UN ARBITRAJE Han debido firmar á estas horas en Londres sir Edward Grey, ministro- de Negocios Extranjeros dev Inglaterra, y Paul Cambón, embajador dé Francia, el protocolo del acuerdo recientemente convenido entre los dos Gobiernos para someter ante el Tribunai de La Haya sus diferencias sobre el caso del estudiante indio Savarkar. Está convenido también que los jueces arbitros se reúnan para fallar el 15 de Febrero. El asunto es realmente curioso. Savarkar, -como es sabido; fue preso en Inglaterra á petición del Gobierno de Indias y embarcado para Calcuta para ser juzgado con los conspiradores de Nasik. El barco hizo escala, en. Marsella, y el prisionero indio, aprovechando un descuido de sus guardianes, se arrojó ai agua y ganó la orilla á nado. Desgraciadm, ente para él, un agente de Policía francesa, puesto en ei puerto para 5 mpedir la deserción de los marinos, detuvo a Savarkar. Sin explicaciones de ningún género, entregó el detenido á los guardias del barco que le habían dejado escapar. El Gobierno francés estimó que Savarkar, al poner el pie en- tierra francesa; había ad- quírido el derecho de asilo pidió que le ¡fuese entregado el joven indio, -declarando; al propio tiempo que estaba dispuesto á esr tudiar toda demanda. de extradición que pudiera entablarse por la vía diplomática, tica. La tesis francesa, sin embargo, no fue. admitida por Inglaterra. Entonces decidieron ambos Gobiernos so- -meter el litigio al arbitraje del T- ribunal de La Haya. Una de las condiciones que entonces impuso- el Gobierno francés fue la de que mientras este Tribunal de arbitraje no decida ha de quedar aplazada toda resoluciem de los Tribunales de Indias juzgando á Savarkar. El asunto despierta gran interés entre los diplomáticos y políticos de ambos países. DE ESPECTÁCULOS ESPAÑOL, En las representaciones extraordinarias De todas suertes, el terror blanco es de de Don Juan Tenorio en el teatro Español, que darán principio e sta noche, tendrá el los peligros concretos y visibles c ue es famosísimo drama de Zorrilla el siguiente dado conjurar si se saben prever. %i SANEAMIENTO MORAL reparto Don Juan Tenorio, Sr. Calvo; D. Luis Basta repasar los decretos y medidas Mejía, Sr. Gonsálvez; D. Gonzalo dé Ulloa, Sr. Ruiz Tatay; D. Diego Tenorio, Sr. So- que cada veinticuatro horas publica el Dialer; Doña Inés de Ulloa, señorita Veláz- rio del Gobierno- para imparcialménte requez; Doña Ana de Pantoja, señorita Men- conocer la, necesidad de limpiar la máquidizábal; Butarelli, Sr. Vico; Ciutti, Sr. Se- na burocrática. Contra tal procedimiento púlveda; Brígida, señora Vedia; Centellas, de higiene política y administrativa sólo Sr. Sapela; Avellaneda, Sr. Lucio; Lucía, se pronunciarán aquellos á quienes la ac- 1 señora. Badillo; Abadesa, Mas; Tornera, ción republicana ha tajado los tentáculos señorita León; Gastón, Sr. Peña; Escultor, con qlie se asían á las mercedes y recursos Sr. -Gránda; Alguacil primero, Sr. Hernán- del Estado. Pero con el sentido enunciado a obra es perfecta, sugestiva. dez Alguacil segundo, Sr. Romere EL TERROR BLANCO De la fuerza y alcance de ios efectos se juzgar- más hay, Lisboa 29. El Gobierno- de la Repúbli- podrá que por ahoraadelante; pero nosatisesas iniciativas ca, en su inexcusable tarea de acudir á to- duda ansias de renovación, amortiguan el facen das las complejas cuestiones que en el or- descontento general y responden al equiliden interior ofrecen, los negocios públicos, brio del Gobierno provisional en sus actos. tiene que preocuparse ahora seriamente de. Después será llegado el caso de pesar y la grande: agitación provocada por los que medir los resultados oosittvos de la trans- constituyen la legión del terror blanco. formación. Estos legionarios, en apariencia inofenTodavía es sivos y pacíficos, son, aunque abandonasen rios, no sobre pronto para hacer comentala las armas de combate de que se valieron hasta aquí denota obra del Gobierno, qué precisión, en el antiguo régimen, dentro del cual po- sino sobre el juicio coherencia yde los que, y. la seían fuerza, hoy ya menospreciada, más á fuer de entusiastas de actitud la revolución, han peligrosos de lo, que se podría creer á pri- de quejarse, porque supusieron que la Remera vista. Adoptan la resistencia pasiva, radicalmente el espíritu que se impone por su número ingente como pública mudaría se encontrarán con que de los hombres, y la gigantesca muralla que nos impidiese con- mayoría es siempre la misma dentro de templar las lejanías. -todos los regímenes. No conspiran en lóbregos tabucos los adEeridos á la legión, á la manera de los rePRECAUCIONES GUBERNATIVAS volucionarios. Para ello tendrían que arriesgar la tranquilidad, la paz y acaso la propia Casi todas las tropas que tomaron parte vida. Y á esos extremos no pueden ó no en la revolución han sido licenciadas y quieren llegar. Se plegan, sé infiltran, á substituidas por contingentes provinciales. través del engranaje burocrático, en los En ello estuvo acertado el Gobierno. más modestos escondrijos, y desde ellos Al propio tiempo, los oficiales, del Ejérmuéstranse dispuestos á estorbar, cada cual cito en quienes se presumía poco entusiasen la medida de sus fuerzas, la acción gu- mo republicano han sido trasladados á bernativa. otros regimientos de los en que servían. No tienen el valor de la lucha Es- la repartiéndolos por las provincias. venganza ó el desagravio lo que en esta: Unos y otros desaparecen del- teatro de cruzada secreta les mueve. Ellos esperan vlos sucesos; pero si apuntasen nuevos sín todavía: no saben qué, tal vez, pero espe- tomas d. e agitación- -imposible de admitir, ran. Alimentan la esperanza vaga, cuando- ni siquiera en hipótesis, á la hora de ahomás, la esperanza, consoladora de otra cosa, ra, -r tendría el Gobierno un núcleo de par y es la esperanza el mayor acicate del es- tidarios entusiastas y resueltos, como en pirita conservador. vísperas de la proclamación? Mientras tanto, semejante estado dé co- Todo induce á- creer que sí; pero el pesas produce en nuestro ambiente un no. sé. ísimismo, qué á; veces pone en guardia á I qué de anormal y extraño que no es po- ilos más incautos, ve también en la desapafsible apreciar ni definir, pero que flota so- rición de esos soldados una fuerza que no ¿bre los ánimos en, estos momentos, forman- Kes para despreciada. í dó uña atmósfera de incertidumbre y de; No siempre- la prudencia es. arma que. i n q u i e t u d pese en manos del valor. Los partidos se mueven ya, comienzan GAYO a, dar señal de su existencia, saliendo de la atonía en que cayeron, como moribundos, PRISIÓN DE FRANCO por espacio de tres semanas. (ig U. Por otra parte, contrastando con este ambiente, en que no sopla ya el viento de Lisboa 30, 3 tarde. Ha sido detenido y, la. revolución, sino que resuena el eco de puesto en libertad provisional, bajo fianza personal, presidente del Consejo de los triunfadores, que no caben en sí de or- Ministros el ex Francor Joao güilo, la vida prosigue, la vida continúa La prisión se debe á un mandamiento de confusamente, llena de reservas. ¡Es muy singular la psicología colectiva ¡los poderes judiciales, inculpado de abusos de autoridad cometidos; cuando su dictaportuguesa en este período! i; No se vislumbra aun el efecto social que dura. la obra republicana confiada al Gobierno El Gobierno provisional es ajeno á la provisional haya de causar en el país; pero decisión de las autoridades judiciales. La detención de Joao Franco no la ha se recela que el pueblo no llegue á compren- ocurrencia, ni derla, por avanzada quizá, seguramente motivado ninguna orden público. constituí ye una medida de por extemporánea. Lisboa 30 10 noche. La noticia de la: prisión de Joao Franco, ha causado enorme sensación. La detención se realizó en Cintra, y el fundamento legal se basa en abusos de au i toridad realizados como dictador y como liquidador fraudulento de los adelantos he; chos al rey D. Carlos. El pueblo le hizo objeto de manifesta: ciones hostiles cuando salió del edificio de Boa Hora, -en donde está constituido el Juz gado. La fianza que se le exi e per su libertad asciende á 200.000 duros.