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A B C. JUEVES 11 DE AGOSTO DE 1910. EDICIÓN 1. PAG. i3. ROBO DE ANTIGÜEDADES N ESMALTE Y UN DOESPAÑOL POR TELÉGRAFO Viena 10, 4 tarde. Ha sido preso en Budapest un anticuario, llamado Hemrich Berl, á quien se atribuye un robo, cometido en 1909 en el Museo de Gueret. Días pasados se presentó en el Museo húngaro de Budapest, ofreciendo un esmalte de 25 centímetros de largo por 12 de ancho, representando La Adoración de Cristo. Pidió por este objeto 4.500 francos. Un perito examinó el eímalte, y declaró que era auténtico de Limages, del que era poco probable que hubiera podido hacerse una copia. Pero, á la vez, hizo observar que este esmalte estaba registrado en el catálogo de objetos robados á los Museos de Gueret y de Limages el año pasado. Prevenida la Policía, detuvo á Berl. cuando éste fue á saber la coríestaaióii del jefe del Museo. Entonces el anticuario dijo que había recibido el esmalte en depósito y que pertenecía á M. Robert Juredi. Este se hallaba en Budapest, y fue también preso; pero, á su vez, alegó que le había entregado el esmalte un anticuario de París, Samuel Vegel. Declaró igualmente que, no sólo le había entregado este esmalte, sino un medallón con brillantes, conteniendo un diploma en cuero y con brillantes también, escrito en español, que es una carta de nobleza concedida por el Rey Carlos V al caballero D. Alfonso de Montaldo. Juredi depositó estos objetos en poder ¡de la Policía. Prevenido el cónsul de Francia, hizo averiguaciones, y como resultase que Vegel se encontraba en Budapest, que es su país natal, fue detenido. Parece confirmarse que ambos objetos proceden de un robo, y wo del Mwseo de Cluny, de París, como se había diaho, sino de los de Gueret y Limages. El esmalte vale muchísimo más de lo que Berl pedía. El medallón y el documento español tienen también un valor inmenso, además del histórico. NIÑO SACRIFICADO UN CRIMEN HORRENDO ANTECEDENTES En la Prensa de Almería leemos estos días detalles de un crimen horrendo, cometido recientemente en un pueblo de aquella provincia, y conocido en toda la región por El crimen de Godor. Ni los del Huerto del Francés, ni los ¡le Don Benito, ni el del Chato de El Escorial son comparables por su crueldad con este de Godor, cuya víctima, sacrificada como una bestia por una familia cuya crueldad es indudablemente mayor que la le las fieras del desierto, es un niño. Godor es un pueblo de unos 800 vecinos, estación en la línea férrea de Linares á ¡Almería, á 15 kilómetros de esta última sudad. Un poco más. abajo ele Godor está Rioja, otro pueblo de 400 vecinos. En este pueblo, y en una cueva, vivía miserablemente un matrimonio con su hijo i Bernardo González, hermoso niño de siete años. del empedernido criminal sostenía los bor des de la atroz herida, extrajo las substaix cias que según su bestial ciencia habían dei hacerle recuperar al Moruno la salud per- dida. T Y ante aquel horripilante cuadro, ante tan atroz espectáculo, que puede ofrecer el 1 cuerpo de un niño abierto en canal, Fram cisco Ortega se colocó en el pecho un eai- j plasto de aquellas mantecas. NUEVA INFAMIA El Moruno está enfermo. Es un tuberLos sanguinarios Leona, Julio, José yj culoso que ha sufrido varios ataques de seguramente Agustina, hecha la operación, disnea. El viejo Leona, además de su fama de trasladaron al niño Bernardo al barranco del Jalbo. hombre malo, la tiene de curandero. Los criminales pensaion, sin duds. erí La familia del Moruno le consultó sobre desfigurar la cara del muchacho, y colo la enfermedad de éste. -El remedio es sencillo para acabar con cando el cadáver en un hoyo, y sis el menor esos ajogos- -parece que dijo; -con que respeto para el cadáver de su víctima, le beba la sangre caliente de un niño y con machacaron la cabeza atrozmente, dejan- que le pongáis después- las mantecas del do pegada á las piedras la masa encefáli- i propio niño sobre la tapa del pecho, ya está ca de aquella cabeza rubita. que tantos mi- i, mos recibiera en vida de sus desgraciados curado. Y á aquellos salvajes se les ocurrió poner padres. Todos los procesados, á excepción del inmediatamente en práctica aquel terrible Francisco el Moruno, e íán ya com ictos plan curativo. La víctima fue el niño Bernardo Gonzá- y confesos, y, por lo tamo, se ha desvanecido el temor que el pi bíico abrigaba al lez, de quien antes hemos hablado. Francisco Leona y Julio, provistos de un principio de que el odioso crimen quedara saco, marcharon en busca del niño. Esta- impune La vieja Agustina 110 ha puesto todavía ba bañándose con otros dos niños de su edad próximamente en las cercanías de de manifiesto la cantidad recibida de Anto- i Rioja, cuando llegaron los feroces crimina- nio López, mujer de el Moruno, á cambio les, diciéndole que iban á coger brevas y al- del terrible sacrificio, porque sobre ello! baricoques y que lo llevaban al cortijo de liase mostrado hasta aquí impenetrable y Araoz, donde estaba su hermano; el mucha- pero, según Julio, el precio de su hazaña! cho los acompañó voluntariamente algún ha sidp la cantidad de tres mil reales, que; trayecto; mas, bien por imstinto, bien por- son los que han servido de pago á cstoí que el feroz semblante de los que habían de feroces sicarios, después de la perpetra- ser sus asesinos llevase retratados los mi- ción de su delito infame, de su delito es- i serables y monstruosos propósitos que les pantoso, que no se justifica ni por todo gj! animaban, Bernardo quiso retroceder, y fu- ero del universo. rioso el. Leona lo cogió, al propio tiempo que ordenaba á Julio que abriera el saco, metiendo en él, con la cabeza para abajo, al inocente niño. Dadas las vueltas al saco que Julio decía, para que la misma tela sirviera de morEn una iaonca de pa. i de Viena, esta daza, carga el salvaje con el niño al hombro, atravesando barrancos y parrales, has- bíecida en la calle del Cardenal Cisneros, ta llegar donde la repulsiva vieja Agustina número 49, esquina á la de Gonzalo de Córdoba, se declaró anoche á las diez uií Rodríguez los esperaba También esperaba el Moruno provisto violento incendio. A dicha hora el dueño de la fábrica, Ma de una olla de porcelana, con la paciencia de un tigre, la hora en que había de ser nuel García, estaba sentado á la puerta del sacrificada la existencia de un niño que establecimiento; su familia se había reli- t rado á descansar, y los, obreros Hilario aquellos malvados habían de inmolar. A las nueve de la noche llegó José Her- García y Francisco González se disponían nández á su casa, donde esperaban los cua- á dar comienzo á las faenas nocturnas, ya tro asesinos, y procedieron al sacrificio del vestidos con el traje propio de la profesión. Súbitamente se vieron sorprendidos potj pobre niño. Entre Julio Hernández, su hermano Tose yívísimo resplandor que partía del horno y su infame madre Agustina sujetaron á y como desde luego comprendieron que se la desdichada criatura, en tanto que el mi- trataba de un incendio, comenzaron á daje serable verdugo, el monstruoso Leona, pro- voces pidiendo auxilio. Los guardias de Seguridad que prestad visto de una navaja de hoja y filo finísimos, abrió una ancha herida en la parte alta del ban servicio por aquellas inmediaciones costado, cortándole las arterias que afluyen hicieron repetidos disparos, los que, unidos al corazón, en tanto que el salvaje Moruno al resplandor de las llamas que partían de I sostenía junto al borde de la herida la olla la casa incendiada, congregaron en el lu- donde recogía la sangre de su víctima, que gar del suceso miliares de curiosos, que; 1 bebió momentos después, como el elixir que no hicieron otra cosa que dificultar los pri- meros trabajos de extinción. había de salvarle la vida Oportunamente, como siempre, llegó et Terminada la monstruosa operación, y quizá, con vida todavía el pobre niño, pu- servicio de incendios, al mando del jefe de siéronse á discutir quién había de trasla- zona, Sr. Carnicero, y del arquitecto de darlo á la sepultura eme de antemano ha- guardia, Sr. Alvarez Noya. Los bomberos, hábilmente dirigidos por bían buscado. El tío Leona, director de aquella banda los citados señores, encaminaron sus pri- i de asesinos sin entrañas, quien en la ex- meros trabajos á localizar el incendio, tracción de la sangre tuvo un poderoso au- antes que se propagase á la casa inmedia- i xiliar, puesto que el derramamiento que ha- ta, en la que hay establecido un taller de bía de existir al íbrir el cuerpo del niño calderería, y que pcf vía de precaución era infinitamente menor, armado de una fue rápidamente desalojado La casa inmediata, propiedad de la se navaja barbera, llamada vulgarmente verduguillo, abrió aquel cuerpo infantil con la ñora marquesa de Núñez, quedó totalmente ayuda de Julio, que para mayor co. modidad destruida, y de las existencias de la tahojig En Godor vivía Francisco Leona, de setenta años, viudo, con hijos y nietos y sujeto de muy pésimos antecedentes. En dos cortijos próximos viven dos familias. Una de ellas, compuesta de Pedro Hernández y Agustina Rodríguez y sus hijos, José y Julio. La otra la componen Francisco Ortega, el Moruno, y su mujer, Antonia López, con varios hijos. EL CRIMEN EL FUEGO DE ANOCHE,