Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
1 MARTIN ALBERT S 1 LVER, CON ESIONARIO DE LA GRAN VIA LAS OBRAS DE LA GRAN VÍA S. M. EL REY CON SU SÉQUITO EN EL LUGAR DONDE DIO EL PRJMER PIQUETAZO, INICIADOR DEL DERRIBO DE LA RECTORAL DE SAN JOSÉ Fot. Pivero. viejo, que poco á poco se repone del arre- chucho que sufriera. La abnegación de Tabac ha impresionado á las parisinas, que van en jubileo á la casa de Juan Picó sola por contemplar, al perro; le miman, le acarician, le llevan bombones y p olositias de las caras, y al marcharse ponen unos cuantos luises en la mano del convaleciente... Juan Picó va á poder disfrutar de cierto bienestar gracias á la nombradla de Tabac... Mientras el enfermo reposa, Tabac vigila á su lado, y como es un perro filósofo desprecia olímpicamente las golosinas que le llevan, pen sando para su capote: ¡A buena hora, mangas verdes... ¡Caramelitos á mí ahora... que ya no tengo muelas! JOSÉ JUAN CADENAS llegaron á la valla de una casa en construcción Por un boquete abierto entre dos ta las, penetró el perro en el interior, y detrás decidido, entró el policía... Al Lido de una hoguera, un pobre viajo yacía desvanecido... Era el desgraciado ¿luán Picó. El perro, Tabac, al ver á su amo sin conocimiento, se había echado á la ca e á buscar, no á un tran. -unte cualquiera, ííjense usted- bien... ¡A buscar á un guardia! Tabac es un animal que sabe lo que representa un uniforme... El policía cargó con el anciano enfermo y á. cuestas se lo llevó á la farmacia más próxima, donde le prodigaron los cuidados más urgentes... Pero su estado era grave... Cuando Juan Picó recobró el conocimiento oyó que telefoneaban á un hosnital para que vinieran á recogerle... Juan Picó miró á su alrededor. Vio al farmacéutico oue le atendía, al cuardia que le cuidaba y á Tabac que á sus pies le contemplaba lanzando gruñidos sordos, como suspiros... Y oyó las palabras fatídicas; Al hospital! Juan Picó hizo un esfuerzo supremo y reunió todas sus energías... ¡No! Al hosoital, no! -Ya sabía él que en el hospital le cuidarían perfectamente, pero... ¡tendría que separarse de Tabac, su compañero fiel, su único amigo... Separarse de él era abandonarle... ¡De ningún modo! Por espacio de diez y siete años- Tabac no era ya ningún pollo! -fueron compañeros inseparables, comoartieron juntos el hambre v la hartura... ¡No! Si había llegado la hora de morir, en su tugurio moriría pero al lado de Tabac, con su único amigo al lado, para que recogiera su último, suspiro... El farmacéutico estaba emocionado; al guardia le rodaron dos lágrimas por las mejillas, y Tabac, que se había dado cuenta exacta de lo que ocurría, pegó un salto y echó las patazas á los hombros del viejo, escondiéndole el hocico en el cuello... Juan Picó fue llevado á su tugurio, y hoy llueven los donativos sobre el desgraciado EN LA RECTORAL DE SAN JOSÉ LOS OBREROS SOBRE EL TEJADO DEL EDIFICIO COMENZANDO EL DERRIBO. INMEDIATAMENTE DESPUÉS DEL ACTO INAUGURAL Fot. Alba.