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ABC. SÁBADO 2 DE ABRIL DE i 9 ao. EDICIÓN 1. PAG. 4. v -j, m EL CONCURSO HÍPICO DE PARÍS VISTA GENERAL DEL GRAND PALA 1 S Fot. Rol mer un incendio, que si no estalla es debido á Ta prudencia de los diplomáticos, que quieren evitar á toda costa una guerra europea. El día que se descuiden, el incendio estalla, y. entonces será terrible... ¡Ojalá este día no llegue nunca... Todo el mundo conoce los sentimientos del pueblo húngaro, que quiere ser libre, completamente liore... Hungría, que contribuyó, como Austria, á la civilización y conquista de las dos provincias, Bosnia y Herzegowina, las reclama ahora, diciendo que éstas deben pertenecer al reino de Hungría y no al imperio aústriac Servia, la enemiga de Austria, las reclama también, haciendo valer que los habitantes que las pue- blart hablan la mayor parte la lengua servia. Turquía apoya, naturalmente, las reclamaciones de esta última nación. De ahí el malestar que se observa cada vez que en el Parlamento de Belgrado ó r el de Budapest se pronuncian las palabras Bosnia- Herzegovina. La política de Austria- Hungría, con sus odios de razas ycreencias, puede compararse á una madeja enredadísima. La política española está corrompida, dicen algunos; la de aquí, créanme ustedes, causa asco... ¡Hablemos de otra cosa... -Bosnia y Herzegovina, á pesar de ser ve cinas, son dos provincias enteramente distintas, tanto desde el punto de vista pintoresco y climático como etnológico. Mientras Bosnia, que tiene un clima fresco, posee bosques y selvas siempre verdes, Herzegovina no tiene más que montañas y peñas, siendo la temperatura de esta última 55 grados Celsius. Bosnisch- Brod es la primera estación t os- DURANTE EL CONCURSO DE CARRUAJES ENGANCHADOS A TRONCO lo á la diligencia tal como él lo había ideado... y así se publicó en toda la Prensa del mundo. ¡El tercer acto de Carmen... Eso es lo que sueñan ver en España la mayor parte oe los excursionistas extranjeros, y su decepción no tiene límites cuando se encuentran con que tenemos luz eléctrica, y tranvías con trolley, y ven á las mujeres vestidas con elegancia y á los hombres sin trajes de luces... ¡Qué lástima! -exclaman. ¡Se acabó ya aquella hermosa raza de bandidos y contrabandistas! No, señores, no... No se acabaron los contrabandistas... Todavía tenemos algunos en el interior de la Península; pero los peores son los de fuera... Los contrabandistas modern style no son españoles... ¡Son extranjeros! Los contrabandistas de hoy no viven del atraco en medio de la carretera, que era, á pesar de todo, expuesto y gallardo... Estos otros contrabandistas son los que defraudan al Estado por valor de muT chos millones de pesetas todos los años... Vean ustedes las estadísticas y se encontrarán con que el pasado año los derechos de Aduanas de la bencina importada á España por todas las fronteras no importaron más qtie VEINTICINCO PESETAS... ¡Un colmo! Esos son los contrabandistas... Los que hace pocos días querían introducir en Cartagena Un barco abarrotado de toneladas de bencina consignadas á una casa poderosa, en cuyos negocios están interesados muchos ríeos personajes, que ya se las arreglarán ahora para condonarla las trescientas y cuatrocientas mil pesetas de multa que el alijo les cuesta. Bien es verdad que estos negocios nadie los podrá tachar de sucios. ¿Es que hay algo más limpio que la bencina? No; no hacía falta que le robaran el reloj al señor duque de Orleáns para que nos enterásemos de que todavía tenemos bandidos y contrabandistas... JOSÉ JUAN CADENAS DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C ÉN V 1 ENA BOSNIA Y HERZEGOVINA Austria y Hungría recibieron hace cosa de treinta años, de las demás potencias europeas, el difícil mandato de ocupar BosniaHerzegovina, hoy día provincias completamente austro- húngaras. Los habitantes de dichas provincias lucharon al principio de la ocupación con todas sus fuerzas y energías contra AustriaHungría; pero como contra la fuerza no hay resistencia que valga, tuvieron que rendirse, no sin haber causado á los austríacos y á los húngaros millares de víctimas. Austria- Hungría gastó muchos millones en la construcción de escuelas, iglesias, hospitales, correos y vías de comunicación, institu ciones desconocidas y odiadas por aquel país salvaje. Mis lectores recordarán que la anexión de estas dos provincias, llevada á cabo el año pasado, estuvo á punto de provocar una guerra entre Austria- Hungría y Servia. Si no estalló, fue por el Kaiser de Alemania, aliado de Austria- Hungría. Sería locura creer que la cosa quedo así arreglada; de vez en cuando surgen de estas dos provincias chispazos que hacen te- 111 lllinitlItullUüllinrnnn trnrBn rinrii