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A 8 C. SÁBADO 2 DE ABRIL DE 1910. EDICIÓN 1 PAG. 3. APEKTURA DEL AERÓDROMO DE BAYONA- B 1 ARR 1 TZ EL REY EDUARDO DE INGLATERRA (X) EXAMINANDO UN AEROPLANO VOIS 5 N ANTES DE COMENZAR LOS VUELOS Ahora el señor duque de Orleáns se fuá a pasar la Semana Santa en Sevilla, y, como buen francés, ha sufrido el percance con que todos los extranjeros sueñan al hacer un viaje á España. Al señor duque, im ratero irrespetuoso- -ácrata, seguramente, -le ha robado el reioj. Yo no sé lo que valdría la alhaja, suponiendo que fuera una alhaja, dada la calidad del personaje- -aunque el níquel se ha generalizado muchísimo; -pero apuesto doí le contra sencillo á que si al señor dunue ie proponen que se deje robar el reloj acepia- da dinero encima. Porque está resultando muy aburrido para los extranjeros eso de ir á España y viajar día y noche sin tropezar con un mal contrabandista. La Esoaña modernizada, tranquila, bien urbanizada, bien vigilada, sin aventuras ni sorpresas, es una España sosa, que ni divierte ni interesa á los touristes. Hace falta que España sea siempre este tercer acto de Carmen, que- es lo que se conoce en el mundo entero. Afortunadamente, el percance sufrido por el señor duoue de Orleáns nos rehabilita un poco, poraue la noticia ha sido telegrafiada á todas partes, y esto siempre es facíanlo. Lástima que la aventura hava íenido por lugar de acción una calle de Sevilla, á la luz del sol. El robo, llevado á cabo en una carretera solitaria y de madrugada, hubiera sido el ideal... ALTAMIRA EN SANTANDER v Sí, señores... El ideal... Sobre todo para EL ILUSTRE SABIO ESPAÑOL DIRIGIÉNnn buen francés, como lo es el señor duque de Orleáns. Recuerden ustedes el viaje de DOLA PALABRA AL PUEBLO DESDE LOS BALCONES DEL AYUNTAMIENTO Alejandro Dumas, padre. El pobre hombre andaba recorriendo España en todas direcFot, Duomarco ciones sin que nadie se metiera con él, i pesar de su indumentaria ridicula. Cuando estuvo en Toledo ocurriósele preparar, de acuerdo con el patrón de la posada donde se hospedó, una pequeña emboscada. Estos franceses son únicos para las cosas relativ 3. s á la mise en scene... Como entonces se viajaba en diligencia, el patrón se encargó, mediante una buena cantidad, de hacer que salieran al camino unos cuantos hombres de su confianza disfrazados de contrabandistas para dar el asalto á la diligencia. Dumas había organizado todo perfectamente. Los viajeros se asustarían; pero él, Alejandro Dumas, valeroso y decidido, tranquilizaría a todos y saldría al centro de la carretera á luchar con los bandidos. Salir Dumas, disparar al aire un tiro de su revólver y correr los contrabandistas muertos de medio, todo sería obra de un instante. El tiro había de ser la señal para concluir con la mojiganga... Y la. diligencia continuaría su camino. Este fue el plan ideado por el fecundo novelista, que no se quería marchar de España sin ser héroe de una aventura singular para epatar en Francia á la galería. El dueño de la posada asintió á todo, tomó el dinero... y la diligencia emprendió el viaje. Y, en efecto... La diligencia llegó á Madrid sin tropezar cotí un bandido ni por casualidad... Es decir, el único se había quedado en Toledo... Fue el dueño de la posada, que se guardó lindamente el dinero que Dumas le dio y ni preparó la emboscada ni hizo nada de lo convenido. Pero Dumas, antes de salir de Toledo, había escrito el fantástico capítulo del asal-