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A B C JUEVES 3i DE MARZO DE igto. EDICIÓN i. PAG. 4. HOMENAJE AL MAESTRO FERNANDEZ CABALLERO SOLEMNE VELADA QUE SE CELEBRO EN EL TEATRO ROMEA, DE MURCIA. EL CÓNSUL DE MÉJICO, D. LUIS RUBiO AMOEDOÍXV PRONUNCIANDO UN DISCURSO. A LA IZQUIERDA SE VE LA LAPIDA QUE LOS ESPAÑOLES DE MÉJICO DEDICAN AL INSIGNE COMPOSITOR Fot. Marines las fiestas helénicas. Era la hora del mediodía, y el padre sol alumbraba el cuadro prodigiosamente, y el mar tendía sobre la playa sus olas mansas y muelles, y una brisa blanda, süayísima, primaveral, rozaba como una caricia la frente de la multitud. La línea pura y correcta de la bahía de la l Concha marcaba una graciosa Ondulación femenina. Sobre los pretiles, sobre las colinas, por todas las alturas, la gente se reunía en grupos nutridos y pintorescos. Y era de ver la poesía que formaban en la falda de un monte cercano, sobre el verde juvenil le la pradera, un millar de espectadores, con el negro de sus trajes y el blanco de sus pañuelos. Primero la gente se mostraba escéptica. La gente, formada en multitud, es siempre cruel y desconsiderada, se burla de los genios, duda de la ciencia y del valor y todo Jo echa á barato. Arrancó á correr el 1110iio plano y se detuvo en seco, sin decidirse á volar, y la multitud soltó la carcajada. Pasó largo tiempo. De pronto, el aparato se desliza veloz, se desprende del suelo, vuela... Entonces la multitud se quedó pasmada. En efecto, no hay nada que impresione y conmueva tanto como el vuelo de un aeroplano. Es aquéllo como un prodigio, como una cosa de magia, como un cuento de brujas. El ánimo queda suspenso, el alma se anega en un mundo de fantasía. Todas las leyes habituales son vulneradas por aquel artefacto simple, sencillo, vulgar. Parece un juego de prestidigitación, un fenómeno malabar. La razón se contraría ante aquel vuelo ilógico, ante aquel cuerpo material que debía caer pesadamente y que, sin embargo, vuela con una suavidad de pájaro. El piloto se llamaba Leblond, y era un hombre conciso, grave, de aire dulce y calmoso tenía la nariz aguda, cí pelo rubio. EL MONUMENTO A HORACIO WELLS, JNAUGURAUO EN LA PLAZA DE LOS ESTADOS UNIDOS, DE PARÍS Fot. Pol la barba suelta y mística; llevaba democráticamente los brazos al aire, en mangas de camisa. Salió rectamente. Pero debía tener alma de poeta, porque, viendo la curva 2 T? ciosa y exacta de la bahía, enderezó su nave hacia la orilla de la playa, y con su nave, graciosamente, siguió el trazo de la orilla, delineándola con absoluta exactitud. Después se lanzó sobre la superficie del agua, y allí estuvo jugando largo rato. EL aparato, compuesto de un cuerpo largo, una cabeza roma y dos alas blancas, tenía toda la apariencia de un ave. Hasta sus movimientos, en el instante de virar, tenían la blandura del vuelo del aire. Bien podía tomársele por una gaviota inmensa, ó también por una libélula, de esas que van rozando el agua de lospantanos con un vuelo rápido y rígido. Finalmente, el ave prodigiosa volvió á su punto de partida y se abatió en el suelo. Entonces la multitud, saliendo de su arrobo, comenzó á gritar, á aplaudir y á maravillarse. ¿Qué cosa maravillaba á la multitud? Era una maravilla el hecho simple de volar era también maravilloso el vuelo suave, en que no se advertía ninguna clase de esfuerzo; era maravillosa le elegancia infinita de aquellas alas, que volaban graciosamente, de una manera aristocrática. La multitud comprendía todo esto y se maravillaba, aplaudía, se entusiasmaba. El ministro Sr. Calbetón, grande en su inmenso cuerpo y en su bondad, avanzó hacia- Leblond y le estrechó en sus brazos. Cantemos, pues, al aeroplano un himno de alabanza y de gracias. Sean dadas las gracias á ese chisme, ue nos concede la resolución de nuestros sueños. La humanidad, desde su principio, ha soñado con volar, y ahora lo consigue. Alabemos al aeroolano, bello y elegante, tan bello y elegante como una obra griega. Todavía le falta, para adquirir el encanto definitivo de las cosas clásicas, la pátina del tiempo; esta pátina la ha conseguido ya la locomotora; despuv. lo conseguirá el automóvil, y después, el aeroplano. Y entonces, los poetas, que son los más profundos reaccionarios, cuando ha- IHTFF uirmnn -r r i itBirrrmrnT- rinnTirTinrFinir r n irn -mi