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A B C MIÉRCOLES 3o DE MAKZO DE 3910. EDICIÓN i. a PAG. 8. ponerse de acuerdo respecto á detalles del dictamen, y presenicr éste en forma que el ¡Concejo lo apruebe sin larga discusión. v A las dos de ¡a tarde terminó el acto. individual que sale del alma y del corazón, y eme es en lo que consiste todo el arte, eso no, porque ni lo ha cultivado ni ha puesto en ello su empeño. Chapí puso en ello su empeño, y lo logró; Momentos después, el alcalde recibió á y por haberlo logrado no se le quiere entenlos periodistas que á diario acuden á su der y se le combate; y en haberlo logrado despacho. consiste su mérito y su grandeza. Dijoles que la reunión acordada se ve Y es que aquí se han equivocado los téririficaría el jueves (mañana) por la tarde, y minos; el arte se manifiesta por las formas flue el dictamen se llevará a la sesión ordi- exteriores; pero esas formas no son el naria. arte; el arte es algo más espiritual y suEs decir, que el viernes tratará el Ayun- bido, cate, dominando esos medios de extamiento del asumo para resolver en defi- presión, juega libremente y sin trabas con nitiva. ellos, para revelarse en toda su elevada sublimidad. Ese es el Cha í desconocido por muchos; el Chapí censurado por inoemprendido, el d e Margarita la tornera, de Circe y de los cuartetos; el Chapí que habla, para sí mismo y para el arte; y ése fue también muII chas veces, infinitas veces, el Chapí de la Y aquí el articulista pasa a segundo tér- sinfonía, de la zarzuela y hasta del género mino, como simple comentarista, para que chico, de ese género chico, arte de explo el padre Luis Villalba Muñoz, de la Orden tación, cuyo cultivo constante se le quiere de San Agustín, conteste por él, involun- echar en cara para rebajar el nivel de su tariamente, á los que preguntan cuáles pue- talento, olvidando que lo que hizo Chapí, al jden ser las virtudes artísticas que han he- verse obligado al cultivo de ese arte menucho á Chapí merecedor de los bombos de su do, fue elevar el género chico, musicalmensupuesta camarilla. Ya sabéis que no es ¡preciso ser clerical para reconocer la espe- te, á la altura de su propio ingenio excepy singularísimo. Icial competencia de algunos de nuestros cionalen cuanto á ese otro aspecto imporY frailes obscurantistas en achaques musica- tantísimo de la. musa de Chapí, el de la exi les y en otros muchos de progreso intelec tual. Se me preguntará, eso sí, qué puede plotación ó aplicación de la música popu saber un fraile respecto de las obras de un lar, véase lo que el P. Villalba nos dice, compositor que tan poco escribió para la coincidiendo con ideas expuestas en la Iglesia y tan mucho para el género chico Prensa por el mísero criticastro que sus, picante. Por mí, el padre Villalba puede no cribe ...Y en fin, sucede que el canto popular baber oído en toda su vida una nota de múísica de Chapí, é ignorar hasta su nombre, no se toma ni como es en sí, ni adornado para la composición, sino que el músico é E 1 renacimiento musical en España se bebe en él la inspiración, se asimila su carítmico, resultando entonces Jfitula un notable trabajo publicado por el rácter tonal y bardo popular, capaz de in ¡mencionado padre en la Revista musical; de un verdaderosentir, según ese modo partiy de Bilbao. Y dice, entre otras muy buenas co- ventardel arte, haciendo música que es emisas, el sabio sacerdote, dirigiéndose en son cular nentemente popular en cuanto á los elemen ¡üe consejo á los compositores españoles: y rítmico, Con efecto, el europeismo musical tos principales ya dichos, tonallujos y fili los español es grande, extensa é intensivamen- pero embellecida con todos moderno... Los del artificio te. Ya hacía años que lo era: mejor: no ha granas armonizados musical cantos y dejado nunca de haberlo; si bien es preciso rr i, aun suponiéndolas las seríes en poipoubien hechas, confesar que hace algunos el comercio mu- cen más que exhibir ejemplares deno hamelosical de España cen Europa era tan men- días populares, sueltas ó amontonadas; eso guado, parcial y retrasado, que hubiera sido no es llevar el canto popular al arte de preferible un aislamiento completo á estas modo que lo caracterice ó distinga del arte relaciones internacionales que sólo daban europeo; son flores sueltas cogidas en el entrada á unos cuantos bailables de fanfacon rria francesr. v al chapucero dramatismo campo, t ero las cuales se podrá formar un que no constkuven un jardín. lírico italiano, bastante á echar á perder lo ramo. del canto pcmilar en la música, y la poco bueno que en España había y á no de- El fin de recomendar su cultivo, es otro; ¡jar llegar hasta ella las nuevas orientacío- razón al arte erudito aires más oxigenaes traer íies que por otros sitios asomaban. Empecemos por contemplar á través de dos: es proporcionarle materiales nuevos; vigorosa ÍLas anteriores líneas el estado en que, poco es infundirle savia empuje de con toda, la frescura, lozanía y lo que crece más ó menos, se encontraba toda ía la. mú- espontáneo al calor de la naturaleza obransica española cusndo Ruperto Chap: conaen- do libre; es, en fin, diferenciarlo, dándole ló su obra de regeneración. ese carácter y fisonomía peculiares, hacién Hay quien no se mueve fuera de la es- dole adquirir esos rasgos físicos j esos mafera de un puro europeismo. Ei europeismo, tices singulares de expresión que cada país, así tomado, es la moda elegante en música; con su tierra y con su cielo, con sus auras el modo de hacer que la aristocracia de la y su clima, imprime en la vida de los crae música emplea; es- vestir música según los lo habitan... No quiere esto significar eme figurines de última novedad, vivir á la altu- el músico debe trasplantar al arte erudito ra del día en este pinito. el arte popular; hay que tratar al canto He ahí lo que Ch? ní siempre rehuyó; he popular y aprovecharse de el como de esas ahí lo que no rehuyen muchos composito- fuentes eme brotan en las explanadas aireares españoles á quienes como iguales ó su- das ó eii los frondosos montes; vayase á periores á Chapí se quiere considerar. beber en ellas, porque dan salud y vida; Podrá adquirir, si tiene facultades para pero no se las transporte en cañerías á las ello, esa flexibilidad admirable de adaptar- ciudades, porque pierden su virtud... Los se á todas las formas, y á la altura de los compositores tenderán cada uno por e l ca intelectuales baratos; hablar hoy en un sen- mino que le parezca mejor; pero es indutido, manan? en otro: ofrecer música mo- dable que en esa cultura internacional, uni ¿rrnh a 6 los modeí: iI as clásica a los clá- da á la inspiración propia, ayudada por el ccs; pero no ir ¿ñica r; j oia. Es sólo cues- acevlo de la música popi ar, descansa la ción de vestimenta; hoy fcñrica á un traje, ba e del verdadero renacimiento musical maña- ia otro; pe- o ostentar la belleza de la español. propia iCs. S L w ¿chisix- -ne M genio Así termina su notable artículo el pa 2 re Villalba. Yo no sé, repito, si el sabio agustino conoce ó no la música de Chapí; pero sus pensa- mientos parecen inspirados directamente en el estudio de esa música, porutse cuanto dice está en plena concordancia e n la tendencia que en sus composiciones Je todo género viene señale ido el maestro insigne desde hace muchos años; y esa tendencia se halla perfectamente con íei: sada en su Margarita la torncr- a, después de haberse evidenciado en sus cuartetos, en Circe, en sus obras sinfónicas (Fantasía arisca y Los gnomos de la Alkambrs) en sus zarzuelas, y, como ya he dicho, iia ía en sus innumerables oyes del género chico. Chapí fue siempre comprendido por e! público, y ningún compositor español ha gozado de una popularidad como la su a. Dígalo la Sociedad de Autores, que lleva la cuenta de los trimestres. En sus últimos tiempos, cuando su personalidad empezó á tomar ese género de intimidad, de ínteriori- dad, que ha sido siempre la característica de la senectud de todos los compositores de nota, Chapí empezó á ser discutido por una parte de su público. or lo mismo que sus últimas obras son las que señalan una estética completamente libre de compromisos y convenciones. Su absoluta maestría técnica, que rivalizó con la de muchas eminencias europeas umversalmente renombradas: la suprema elegancia de su instrumentación, incomparablemente ingeniosa y seductora; la frescura y lozanía de sus ideas, siempre espontáneas y siempre prontas, aun en medio de Ir. fecundidad colosal y de la actividad abrumadora de su labor, sólo fueron puestas en duda á partir de Circe y á través de los cuartetos hasta Margarita; y lo iceron, á mi juicio, con gran injusticia. Su estilo personalísimo, como todas las man: íes- festaciones de lo independiente en arte, le creó siempre enemigos entre elementos rutinarios ó rivales que continúan sin otorgarle su tolerancia. Dichos elementos se agarran ahora, como á clavo ardiendo, al definitivo insneces de Margarita la tornera. Margarita fue un éxito estupendo, imponente nunca visto, cuando el miblico iba en las primeras representaciones á escuchar la mi isk- a, prefiriendo las deficiencias de la iníeroretación. El éxito sólo fue decreciendo á medida que el valor de la niúsica fue repujando con más y más relieve esas enormes deficiencias de comprensión per parte de los artistas. A ellas se debe exclusivamente que Margarita no ha ya resultado en definitiva el triunfo más brillante y legítimo de la música española De todos modos, el alto valor intrínseco, la importancia histórica de la obra de Ru- s perto Chapí, como ejemplo y como pi! o: ai ¡e ¡se halla exoaesto con gran precisión v e ocueucia, aunque sea inconscientemente, en los párrafos que he transcripto del P. Villalba; estas solas cualidades bastan sobran para otorgar á Chapí, en pleno derecho, la gloria cuya improvisación se finiere atribuir á una intrigante camarilla ¿e amigos que en ella nada iban ganando: y desconocerlas es prueba de cesruera en unos de falta de estudio y observación en otro? y de indolencia, torpeza ó mala voluntr l en no pocos. Los homenajes en proyecto están Acá? mente justificados; y por sonados que resulten no pasarán de un acto de estríela justicia. Con esta pobre paletada de cal he querido contribuir á la erección del pcc cbtfl para la estatua de ese inolvidable y orande español. JCAQUZÍ. XA OBRA DE CHAPI FESSH 3. niri iBi; jaiiyiigi! irrr iiHiirmrn t n r i m mirar n i nrnmir ir n