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k B C MIÉRCOLES 3o DE MARZO DE i9 to. EDICIÓN t a PAG. ENTUSIÁSTICO RECIBIMIENTO TRIBUTADO AK SR CALBETON EN LA CAPITAL GU 1 PUZCOANA Fot. Frederic EL MINISTRO DE FOMENTO EN SAN SEBASTIAN tientes cofrades que, colgando los conventuales hábitos, permanecen en Francia como simples ciudadanos, ostentando la indumentaria de los clérigos seculares. Estos frailes ejercen la misión de vigilar las liquidaciones de los comentos suprimidos v los asuntos generales de sus íespectivas órdenes. Apenas descubieitos lus escándalos de París, uno de estos monjes inspectores ha salido pi ecipitadamente con dirección á Roma Sin embargo, la prisa no ha sido impedimento para que el fraile trajese consigo un equipaje voluminoso, compuesto de maletas, baúles y de una caja de hierro Al llegai á la frontera fi anco- italiana se le presentó un inspector de Hacienda, mostrándole una orden de embargo de su equipaje, firmada por un Juzgado de París. Las protestas del no fueron oídas por el funcionario, que, sm más trámite, se apoderó de aquellos bultos v emprendió con ellos el camino de la capital Se asegura que las maletas y baúles contienen todo un archivo de documentos El comiso ha sido hecho en territorio fiancés, por autoridades francesas, y vendo Jos efectos á cargo de un fraile francés, Bor lo cual no es de temer intervención diplomática de ningún a enero Todavía se ignora la clase de relaciones que puede existir entre el asunto del liquidador Duez y el desaforado equipaje del fil FR NCO EN SAN SEBASTIAN BATALLA DE rFOOT BALL ENTRE ESPAÑOLES E INGLESES VENCEN LOS INGLESES Esta dichosa ciudad de San Sebastián comprende como ninguna otra ciudad la oculta filosofía de la vida Cuando todos andan en busca de la solución política, cuando todos los espíritus están preocupados por averiguar el misterio de la disolución de las Cortes, San Sebastián ríe, celebra fiestas, marcha á los toros, vuela, con el vuelo mágico de los aeroplanos Para despertar del letargo del invierno ha escogido las fiestas que más profundamente excitan el ánimo de los hombres. El foot- ball irrita la pasión de la rivalidad; el vuelo de los aeroplanos conmueve á la imaginación, y las corridas de toros sacuden todas las fibras del entusiasmo. En ningún momento se pudieron coordinar tres motivos de mayor interés: la rivalidad, la imaginación y el entusiasmo. Y como la naturaleza no quería ser esquiva, también ella ha querido contribuir con el elemento indispensable del buen sol, padre eterno de la alegría. En el ancho palio del cielo, la primavera ha puesto el color más azul y jubiloso del año Han luchado ayer dos naciones, en el campo de Ondarreta, orilla de la mar Inglaterra y España se han visto frente á frente: venció Inglaterra y sobre España cayó la ignominia de la derrota. Pero me diréis que la cosa es bufa, y que á un miserable juego de foot- ball no puede dársele Roma Mn o el título pomposo de batalla, ni ha) poi qué lamentar ninguna derrota de España Sin embargo, las cosas andan tan trabadas interiormente, que un mísero pugilato de football puede considerarse como suceso trascendentalísimo. ¿Por qué vencieron los ingleses? Por su disciplina, subordinación y espíritu moral. ¿Por qué perdieron los españoles Por anarquismo, por espíritu individualista. Considerad, pues, de qué manera se repiten en los casos pequeños- las causas grandes. España perdió la batalla de foot- ball por los mismos motivos que perdió el combate de Trafalgar... Los muchachos donostiarras estaban muy engreídos de su poder: habían antes triunfado en Madrid, y deseaban medir sus fuer- i zas con enemigos poderosos. Entonces llamaron á los ingleses y les retaron á combatir, como en tiempo de Suero de Quiñones. Vinieron los ingleses. Eran unos mozos íubios y lozanos, de caras plácidas y enérgicas, vestidos de blanco impecable. Salieron los donostiarras, turbulentos y alegres, vestidos de blanco v azul. Una multitud inmensa contemplaba á los bandos, y de la multitud salía un aura de expectación suprema. Porque este endiablado fuego del football ha conseguido interesar tanto á las gentes, que los chicos ya no sueñan sino con qoals y balones, y las personas maduras discuten fuertemente las jugadas. Comenzó la batalla. Los españoles juegan bellamente; usan artificios encantadores se mueven con vivacidad nerviosa; gritan y se entusiasman; á veces se lanzan fogosamente y amenazan vencer con un soberano impulso; otras veces un jugador agarra la pelota, se excita, quiere dominar IJISHrmnr miyill lEItltlllMlluinrmii inau nrr- inrtT innirirui I T F I T! llgín nnetn i i n n i