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sA B C. DOMINGO 27 DE MARZO DE 1910. EDICIÓN 7. PAG. 5. D AL DÍA Alegrías de primavera acompañaron al oque de gloría Izáronse las banderas, que estaban á media asta, 3 pusieron en alto los pldados los fusiles, que llevaban á la fu rala En estos detalles se conoció que se reanudaba la vida ordinaria de Madrid. En éstos y er. otros En que el Cortejo se reunía en sesión y n que se hundía parte del pavimento de la laza de Oriente, deplorabilísimos sucesos JSmbos para este pobre Madrid de nuestros f ecados. Por fortuna, no hubo desgracias en el C hundimiento, que sirvió para que toda alma piadosa considere lo que en otras vías más ignoradas de la villa puede ocurrir, cuando n tina tan principal sucede lo que ayer ívimos. -Tampoco hubo desgracias en el cabildo, visibles cuando menos; se habló de seguros descolares, de, supresión de impuestos, de fambio- de nombres de algunas calles, de ¿provecto de Exposición, del comienzo de los derribos para la Gran Vía, que acaso se retrasen unos días... -Si no es por 1 el citado siniestro y porque hubo durante la carde pruebas de aviación sh Chamartín y en la Ciudad- Lineal, afortunadas una -v desgraciadas otras, la comidilla del día habría consistido en el problema planteado ante el pueblo taurino por el feordito, un diestro que aparecía anunciado para las corridas de hoy en Madrid y en Caíabanchel. Para Gordito, el conflicto que urgía si no interviene la providencia... ¿ma providencia de no sabemos qué autoriÜad, determinando que en vez de torear el ¡aludido torero en ambas plazas á la vez, toree sólo en Madrid. Yse nos quitó de encima ese peso, que también era gordo. La aviación íleva á las afueras á miles fie vecinos. Todo Madrid vuela en cuanto 4 sabe que va á ver volar. Acaso su impaciencia fue en parte origen de la desgracia ocui rida en Chamartín á Stoekel. Hace tiempo que un empresario de corridas de toros üijo. sin ser filósofo, pero sí tm buen negociante ¡Oh, si las corridas pudieran anunciarse con cornada segura! Aunque resucitó Dios, no resucitó la política; pero resucitará, ¡ay resucitará un ijlía de estos v De los sucesos del día hay que citar un intento de fuga de un detenido en la casa ¿e los Juzgados, de cuyas malas condicio. iies de seguridad se ha hablado un millón fie veces, ¡y lo que te rondaré, morena! jüh guardia sacó ayer de un calabozo al reso Antonio Expósito, y éste, orevio un Razonable empujón, emprendió veloz carreara, que fue, sin embargo, cortada á tiempo. El guardia se quedó pensando que 110 están los tiempos para sacar Expósitos. s Resucitaron por la noche los teatros, casi iodos con el mismo ropaje que tuvieron en la anterior yida, excepto el circo, que estrenó un terno propio de la estación. En Lara, reaparición de Larra, ¡otra resurrec- ción, como quien dice! Dos estrenos de Jnenor cuantía, y pare usted de contar. DE PALACIO Su Majestad el Rey dedicólas primeras v jhoras de la mañana de ayer á trabajar. A l Jas once salió en automóvil, con el marqués Se Viana, para el Hipódromo de la Casa de flpampo, donde estuvo probando unas jacas. La Reina Victoria, con los príncipes de iBattenberg, paseó en automóvil por las ca- ales céntricas de la población, habiendo des- (pues visitado algunos establecimientos. Hoy, á las once, habrá Capilla gública en P, alacio, vil y orden público sudaban por contener a la muchedumbre. Incesantemente se veían negar por carreteras y veredas cientos de personas, muchas con cestas de merienda, que daban aspecto de romería al espectáculo. A las cuatro y treinta y cinco fue sacada del hangar el monoplano. Monsieur Stoekel, un hombre de unos treinta años, rubio, de rostro rasurado y vestido con traje de kaki El príncipe Alejandro de Battenberg ha y gorra, probó el motor, que funcionó ad aplazado su marcha de Madrid hasta el día mirablemente. 1 de Abril próximo. Al oir el ruido del aparato, el público se Su hermano, el príncipe Leopoldo, dejará estremeció, conmovido por la curiosidad %l a corte seis días después. la impaciencia. -s. Entonces se soltaron tres ó cuatro globos sondas de papel, para marcar bien la direcDE YANQUJLANDIA ción del viento; dos ó tres mecánicos reco- nocían á un mismo tiempo el aparato y e n grasaban sus articulaciones; los guardias obligaban al público á separarse más y más del aparato, que seguía quieto, inmóvil, sin que M. Stoekel se decidiese á subir. A la s (POR CABLE) cinco una banda de música empezó á interCHICAGO, 26, 6 T. Ha ocurrido en Foungstown, Estado de pretar piezas de su selecto repertorio para Ohío, una aventura verdaderamente ma- distrper á la concurrencia, que se imi acier taba. cabra. Un clérigo de raza negra se presentó ante Y, mientras tanto, Stoekel dando órdenes, el Comité sanitario de la ciudad diciendo ultimando preparativos. A nuestro lado, un que una voz divina le había anunciado una conocido aficionado taurino comparaba el gran iniquidad cometida recientemente. caso con esas corridas en que el diestro se Una mujer llamada Ella Jefferson, según pasa el tiempo gritando á sus peones: el adivino, había sido enterrada viva. ¡Tráelo pa ca! Llévatelo al diez! Los médicos se mostraron incrédulos ante ¡Dalo media vuerta! esta revelación estupenda. Cesa de tocar la banda; M. Stoekel suí e Sin embargo, insistía tan enérgicamente á la barquilla: uno de sus ayudantes pone el negro y precisaba de tal modo los deta- en marcha el motor. L a expectación es lles, que los médicos dieron cuenta al juez. grande; todo el mundo tiene fijos los ojos Este, más por curiosidad que por otra en el aviador. cosa, ordenó que se procediese á la exhumaLa tarde está líennosla, algo nublada y ción del cadáver de Ella Jefferson. iento El estupor de los enterradores, de los mé- con A oye unSur no muy fuerte. el aparato. 11 Se de clarín, y dicos y del juez fue el que se puede suponer empujado portoque ayudantes de Stoekel, se al observar que la mujer enterrada ofrecía desliza por la dos pendiente AI evidentes muestras de haberse revuelto des- los ochenta ó cien metros de lanzamiento. silo dejan solo y esperadamente dentro del ataúd. Los médicos pudieron comprobar eme la gue rodando; unos cuantos metros más y el infeliz había fallecido pocas horas antes, monoplano se despega de la tierra, está en el aunque el entierro se había verificado hacía aire, vuela... momento emocionante, senResrlta un tres días. emoción aumenta al ver, La noticia lía producido honda sensación. sacional; pero la del que tarda en contarse en menos tiempo (no llegaría á medio minuto) que el aparato, que se había alejado poco más de un k i lómetro, á una altura máxima de cinco á seis metros, hace una falsa maniobra, sus blancas alas zozobran y, dando la vuelta EN CHAMARTÍN DE LA ROSA completa, cae, invertido, por un terreno e i A pesar de que la suerte no fue favora- pendiente Sin duda, al querer tomar el viraje, como ble el día de las pruebas del aviador Stoeiba muy bajo, una de las alas rozó en el kel, ayer acudió un gentío numerosísimo á Chamartín para presenciar sus anunciados suelo le hizo volcar. ejercicios por el aire. ¡S e ha matado! exclamaban muchas Desde las. tres de la tarde, y por diversos personas al comentar la terrible caída, y al caminos, iban llegando al vecino pueblecillo lugar de la supuesta desgracia fueron coautomovilistas, jinetes, peatones y personas rriendo centenares, miles de personas, á pie, en carruajes y tranvías, que, buscando unas á caballo, en bicicleta, señoras, niños y au- un sitio elevado de las inmediaciones del toridades. campo de aviación, y otras en las distintas Por fortuna, no había gran desgracia que localidades del mismo, todos esperaban im- lamentar. M. Stoekel tenía una herida supacientes la hora en que debía verificarse perficial en la sien derecha, pero no tenía el sensacional espectáculo. fractura alguna. Con gran sangre fría se E n uno de los ángulos del campo acotado resistía á dejarse curar por los individuos está el hangar. Allí vimos los dos aparatos de la Cruz Roja, que acudieron rápidamentraídos por la empresa; uno, un diminuto y te á su lado. El aparato tenía una rueda rota y precioso Demoiselle, modelo Santos Du 3- algunas pequeñas averías. Filé preciso establecer un cordón de guarmont, y otro, el monoplano Blériot, tipo C a nal de la Mancha en que Stoekel debía ha- dias á caballo para contener á la masa enorcer sus vuelos. P a r a la semana próxima se me de curiosos que se reunía y que, corneen espera además un biplano, marca Voisín, en do, tardó más de un c u a r t o d e hora en anel que Levaulx realizará algunas excursio- dar la distancia que el B l é r i o f había vo Jado en unos segundos. nes aéreas. 1 Poco á poco, cuando el público se fue A las cuatro y media, en el campo de aviación, había seguramente cerca de dos convenciendo de que el accidente carecía mil personas, repartidas en los palcos, t r i- de importancia, pero que no podría repetirse bunas, libre circulación y entrada general. el vuelo, empezó á desfilar. Alrededor del terreno, limitado por una vaE n t r e otras muchas personas conocidas lla con banderas y gallardetes, nabía cinco vimos á la embajadora de Inglaterra, á los in. Qj eis, jnil aliñas. Fuerzas de la Guardia cidividuos déla embajada marroquí, al ministro En la Real Capilla se celebraron, á las nueve de la mañana de ayer, con la solemnidad y pompa tradicionales en el templo palatino, los Oficios de Sábado Santo, habiendo asistido á la tribuna Su Majestad la Reina doña Cristina y Sus Altezas los infantes doña Teresa, doña Isabel y D. Fernando. La Capilla de música interpretó escogidos trozos de música sagrada. UN ENTERRADO ENVJDA LA AVIACIÓN EN MADRID